Ventajas de una sabia decisión

JORGE LUIS MERENCIO CAUTÍN

SABANA DE MAISÍ, Guantánamo.— El joven Lázaro Pérez Peña admite no ser buen matemático, pero un día sacó una cuenta clara: "mi vida y la de mi familia —calculó—, pueden mejorar sustancialmente si asumo la dirección de una finca integral forestal".

Foto del autor. El coco, que antes se perdía, rindió el pasado año 370 quintales.

Compartió la idea con su esposa Lidia Esther Pérez y coincidieron en echarla adelante. Lázaro, por demás, estaba convencido de que como finquero podía contribuir mejor a la conservación y fomento del bosque, tarea de interés nacional, a la cual se dedicaba en la Unidad Silvícola Maisí.

—Cuatro años después, ¿qué ha deparado aquella decisión para Lázaro y su familia?

"Bienestar por donde quiera que se mire. Produzco lo básico para la alimentación familiar: plátano, malanga, frijoles, yuca, boniato, tomate¼ El excedente lo vendo a Acopio, mediante la Unidad Silvícola de base de Sabana, de las cuales existen cinco en el municipio.

"Lo otro es la posibilidad de disponer de animales. Tengo puercos, aves, yunta de bueyes y una carreta; además, una vivienda en buen estado e ingresos que rondan los 1 000 pesos mensuales, porque aquí, ahora sí que no se pierde nada".

—¿Y el Estado, cómo se beneficia?

"La utilidad también es alta para el Estado. Comienzo por decirte que esta finca estaba casi perdida. La madera y el resto de las producciones iban a parar a manos privadas. Al no estar el área cercada cualquiera entraba y cortaba un árbol o se llevaba las frutas, el palmiche, cualquier otra cosa.

"Desde que puse orden logré duplicar la producción de madera sin dejar de crecer en el índice de boscosidad, que ahora es del 95%. Se avanza, además, en la producción de semillas forestales, en el manejo de las plantaciones y en la cosecha de frutas como mango, aguacate y coco. Solo de esta última entregué al Estado 370 quintales en el 2009".

—Llama la atención tan alto índice de boscosidad.

"Bueno, siempre se me explicó que la tarea principal de un finquero forestal es el cuidado e incremento del bosque. Por eso, desde el primer día, dediqué a ese objetivo mi mayor esfuerzo. De las 26 hectáreas de la finca, 24 están cubiertas de árboles. Aquí reina el ocuje, pero se desarrollan otras especies duras y preciosas entre ellas yaba, jocuma, juba, cedro, cigua, guáramo, espadero y la Palma Real, nuestro árbol nacional".

—Se comenta que también eres desmochador y carbonero.

"Fueron dos actividades que aprendí cuando trabajaba en la Unidad Silvícola Maisí, y me han ayudado mucho en la finca, pues tumbo mi propio coco y palmiche, y los palos que no sirven para madera los aprovecho en hacer carbón. En el 2009 produje 520 sacos (de cuatro latas cada uno) y este año ya voy por 104".

—¿Todos los finqueros forestales tienen buenos resultados?

"Es como todo. Creo que depende, mayormente, de la seriedad con que se asuma la tarea. Lo que sí está claro es que disponer de una finca integral forestal es una oportunidad excelente para que una familia de campo mejore su calidad de vida y aporte más al Estado. Aunque durante los últimos dos años en Maisí se han incrementado estas unidades —que ahora totalizan 27—, todavía es poco lo que se logra".

 

| Portada  | Nacionales | Internacionales | Cultura | Deportes | Cuba en el mundo |
| Opinión Gráfica | Ciencia y Tecnología | Consulta Médica | Cartas | Especiales |

SubirSubir