Trabajadores

14 de Enero de 2011

08/01/2011 07:58

Una aguja encontrada en el pajar

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Las investigaciones sobre vacunas terapéuticas han tenido favorables resultados en el país. Foto: César Augusto Rodríguez

La primera vacuna terapéutica registrada contra el cáncer en Cuba permite apreciar los favorables resultados de las investigaciones realizadas en este campo

Karina Duran

La única vacuna terapéutica contra cáncer de pulmón avanzado registrada en el mundo es cubana. CIMAVAX-EGF es su nombre, y más de mil pacientes en el país han recibido este tratamiento, que no provoca efectos adversos severos, y ha demostrado ser seguro.

La doctora Gisela González resalta que se evalúa la forma de emplear el principio de la CIMAVAXEGF en otros tumores sólidos que pueden ser blancos de este tipo de terapias.
Foto: Heriberto González Brito
A diferencia de las quimioterapias y las radioterapias —usualmente empleadas en la atención del cáncer—, que desencadenan una elevada toxicidad, pues son inespecíficas y atacan tanto a las células malignas como a las normales, la CIMAVAX-EGF va dirigida hacia el sistema relacionado con el tumor, precisa la doctora Gisela González, jefa del proyecto de esta vacuna en el Centro de Inmunología Molecular (CIM).

“Han sido más de 15 años de investigación”, comenta la especialista. Detrás de cada resultado científico hay procesos complejos, recursos humanos y materiales, horas de trabajo, proyectos de colaboración, esperanzas y tropiezos.

Los proyectos deben solucionar un problema de salud existente, y ser novedosos en materia de biotecnología, destaca la doctora Marta Ayala. Foto: Roberto Carlos Medina
“Muchos candidatos vacunales contra el cáncer quedan en la tercera fase de ensayos clínicos, pues finalmente no muestran su eficacia”, señala la doctora Marta Ayala, estudiosa del tema y jefa del Departamento de Farmacéuticos del área de Investigaciones Biomédicas del Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología (CIGB).

Al respecto Ayala destaca que los productos terapéuticos antitumorales para poder ser registrados deben aumentar la sobrevida del paciente, con calidad.

Precisamente la CIMAVAX-EGF ofrece la posibilidad de convertir el cáncer avanzado en una enfermedad crónica controlable. “Ese es un concepto importante que manejamos actualmente —expresa Gisela González—. Una vez que el paciente concluye el tratamiento con radioterapias o quimioterapias y es considerado un paciente terminal sin alternativa terapéutica, en ese momento se aplica la vacuna, que ayuda a controlar el crecimiento del tumor sin toxicidad asociada, y puede ser utilizada como un tratamiento crónico que aumenta las expectativas y la calidad de vida del paciente”.

Proteínas, preparados vacunales… ideas ensartadas

Es importante saber, como aclara el doctor Santiago Dueñas, jefe del proyecto de vacunas contra la Hepatitis C, del CIGB, que entre la vacunación preventiva o profiláctica y la terapéutica existen diferencias.

“La primera, como su nombre lo indica, se aplica para prevenir un padecimiento. Es la que se inyecta a los niños en edades tempranas”, comenta la doctora Belinda Sánchez, directora de biología tumoral del área de investigaciones del CIM.

“La segunda —apunta Santiago Dueñas— es la que utilizamos para tratar de inducir una respuesta inmune específica contra un patógeno ya presente en el organismo; tiene fines curativos, busca cambiar la reacción inefectiva que ha tenido el individuo contra una enfermedad”.

Ahora bien, en lo que es la atención del cáncer, igualmente hay diferencias entre los preparados vacunales y otros tratamientos llamados pasivos (anticuerpos monoclonales u otras drogas químicas) que, como subraya Belinda Sánchez, reciben esa denominación porque se inoculan por la vena, por vía sanguínea se biodistribuyen, y el medicamento llega al tumor y ejerce su efecto.

“Las vacunas son preparados activos que generalmente se introducen en el cuerpo por vía subcutánea o intramuscular. Ellas despiertan el sistema inmune del ser humano, que es el que genera las moléculas y los mediadores celulares necesarios para actuar contra el tumor”, explica la investigadora del CIM.

Según estos especialistas, el principio de funcionamiento de un preparado vacunal depende mucho de cuál es su molécula base (puede incluir proteínas, péptidos sintéticos, azúcares, etc.), y de cuáles son sus otros componentes.

“La vacuna terapéutica CIMAVAX-EGF está basada en una proteína que todos tenemos: el factor de crecimiento epidérmico, relacionado con los procesos de proliferación celular, que cuando hay cáncer están descontrolados”, manifiesta Gisela González. Por eso se convierte en un blanco tan importante a la hora de tratar la enfermedad.

“Como es una molécula propia —detalla la jefa del proyecto de la CIMAVAX-EGF en el CIM—, lo primero que hicimos fue demostrar que la vacuna podía ser inmunogénica. O sea, el que conoce un poquito de inmunología sabe que el organismo tolera lo que es propio, y reacciona contra lo extraño.

Por eso tuvimos que hacer una composición tal que lograra generar anticuerpos contra esta proteína”.

Esperanzas en ensayo

Si algo resalta cuando hablamos de investigaciones sobre vacunas terapéuticas en Cuba es la colaboración entre los centros científicos y los hospitales, y la integración que sustenta el desarrollo de la biotecnología.

Detrás de cada producto registrado, y listo para ser usado en el sistema de salud, hay un trabajo arduo.

Los estudios sobre la CIMAVAX-EGF comenzaron a principios de los años noventa, incluso antes de que se fundara el CIM. La idea primigenia fue de los especialistas del Instituto Nacional de Oncología y Radiobiología, y luego tomó su curso hasta lograr lo que hoy apreciamos.

“En ese sentido debemos señalar que el EGF (factor de crecimiento epidérmico) y la P64 que componen el preparado de la CIMAVAX, son producidos por el CIGB”, precisa Belinda Sánchez.

Al respecto, Gisela González dice que “el sistema de la biotecnología cubana está diseñado para que todas las instituciones se apoyen, lo cual es muy importante, porque las investigaciones llevan diversos factores y no todos están en un mismo centro”.

Actualmente hay muchos candidatos vacunales contra tumores, o contra otros patógenos, que todavía están en estudio tanto en el CIM (más dedicado al tema del cáncer) como en el CIGB (donde también se investigan posibles vacunas terapéuticas contra el virus de la Hepatitis C, el de la Hepatitis B, y el VIH), pero el camino es largo y complejo.

“Estos proyectos tienen la finalidad de solucionar un problema de salud existente, y deben ser novedosos en materia de biotecnología, para que puedan competir en este campo, y poderlos comercializar”, puntualiza la doctora Marta Ayala. Así confluyen expertos en biología molecular, química, inmunología, patentes… para hacer que la idea tenga impacto. Cada producto debe vencer pruebas de concepto en animales, controles de manipulación de moléculas, indagaciones toxicológicas, y el permiso para poder ser aplicados en humanos. Luego hay varias fases de ensayos clínicos: una, dos, tres, cuatro… necesarias para demostrar seguridad y eficacia.

Definitivamente el registro es lo que da la posibilidad de usar una vacuna masivamente en un país. Esa es la meta que ha alcanzado la CIMAVAX-EGF en Cuba.

“Actualmente progresa su registro en otras naciones —confirma Gisela González—. Igualmente se evalúa la forma de emplear el principio de esta vacuna en otros tumores sólidos (los de próstata, útero, mamas, etc.), que pueden ser blancos de este tipo de terapias. Existen resultados importantes, pero hay que esperar”.