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Biotecnología Cubana
Todo comenzó con el Interferón
A 30 años de su obtención en el país, Cuba ha
desarrollado otras variantes de este producto que se emplea en el
tratamiento de enfermedades virales y cancerígenas
LILLIAM RIERA
Hace 30 años, el 28 de mayo de 1981, científicos cubanos dieron
el primer paso en el desarrollo de la Biotecnología en el país, al
lograr el Interferón leucocitario, molécula que se obtiene de la
sangre, con aplicaciones en enfermedades virales y cancerígenas.
Los
productos biotecnológicos desarrollados en Cuba contribuyen en la
actualidad al diagnóstico, prevención y tratamiento de 26
enfermedades.
Hoy, como resultado del constante desarrollo y mejoramiento de
ese producto, se han obtenido nuevas variantes: el Interferón Alfa
2b humano recombinante y, la más novedosa, el Interferón peguilado.
Eduardo Martínez, director de la Unidad de Desarrollo Tecnológico
del Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología (CIGB) de La
Habana, explicó a Granma que el Interferón peguilado —cuyo
nombre comercial es PEG-Heberon— se obtuvo por la modificación
química de la molécula que permitió lograr una nanoestructura
ventajosa que favorece la disminución, de tres a solo una, de la
cantidad necesaria de aplicaciones inyectables del producto;
incrementa su efectividad y disminuye efectos adversos.
El nuevo medicamento fue desarrollado por especialistas del CIGB
y está indicado para el tratamiento de la hepatitis crónica tipos B
y C.
De
izquierda a derecha, Eduardo Pentón, integrante del grupo que
desarrolló el Interferón leucocitario; Eduardo Martínez, director de
la Unidad de Desarrollo Tecnológico del CIGB, y Verena Muzio, jefa
de departamento de la Dirección de Investigaciones Biomédicas del
Centro.
Martínez refirió que el PEG-Heberon, con registro en Cuba,
comenzó a ser introducido en el sistema nacional de salud pública
desde finales del 2010, donde es suministrado gratuitamente a las
personas que lo necesitan.
Las grandes transnacionales han desarrollado también el
Interferón peguilado, cuyo precio en el mercado supera los cien
dólares una dosis.
Sergio Pérez, gerente de ventas de Heber Biotec S.A., indicó que
con vistas a la futura comercialización del PEG-Heberon, esa entidad
cubana está iniciando acciones de registro a nivel internacional.
Heber Biotec S.A. comercializa de manera exclusiva, en naciones
de América Latina, Asia, Africa y Europa del Este, los productos
biotecnológicos y farmacéuticos, servicios tecnológicos y proyectos
de Investigación-Desarrollo del CIGB y de otras importantes
instituciones y laboratorios del país.
Cuenta con más de 200 registros sanitarios de productos aprobados
en más de 52 países y acuerdos de distribución firmados con
compañías en todo el mundo.
Heber Biotec S.A. y el CIGB forman un complejo de
investigación-desarrollo, producción y comercialización.
El CIGB, inaugurado el 1 de julio de 1986, pertenece al Polo
Científico del Oeste de La Habana. Institución de vanguardia de las
biociencias cubanas, su principal valor está en su personal,
altamente calificado y comprometido con el desarrollo de nuevos
productos para mejorar la calidad de la vida humana, además de otros
para aplicaciones agrícolas y pecuarias.
En la cartera de Heber Biotec S.A. está presente el Interferón
Alfa 2b humano recombinante —cuyo nombre comercial es Heberon Alfa
R—, obtenido mediante técnicas de ingeniería genética y con un
probado efecto antiviral y antiproliferativo (inhibe el desarrollo
de células cancerígenas).
Indicado para el tratamiento de la hepatitis viral B y C y en
algunos tipos de cáncer —aunque también ofrece una respuesta
excelente ante enfermedades inmunológicas, entre otras indicaciones—
este producto de la biotecnología cubana se ha comercializado en más
de 20 naciones, según Martínez.
La obtención del Interferón leucocitario fue el punto de partida
del desarrollo de la Biotecnología en este país del Tercer Mundo,
sometido, por demás, a un cruel e injusto bloqueo por parte de las
sucesivas administraciones de EE.UU., durante más de 50 años.
La Mayor de las Antillas se ubicaba así dentro del selecto grupo
de naciones que habían logrado esa molécula, que en ese momento
adquiría especial connotación por sus potencialidades antitumorales
en su forma natural (leucocitaria) y la perspectiva que ya se
avizoraba para obtenerla en su variante recombinante, es decir,
mediante técnicas de ingeniería genética.
Martínez recordó que ese mismo año de 1981, el Interferón
leucocitario fue empleado, en forma de colirio, para enfrentar la
epidemia de conjuntivitis hemorrágica que padeció el país.
LA VISIóN DE
FIDEL
El Interferón leucocitario se logró en una pequeña casa cercana
al lugar que hoy ocupa el CIGB, por un grupo de seis especialistas
cubanos que de esa manera hicieron realidad una iniciativa de Fidel,
cuya historia es atesorada por varias generaciones de científicos.
Verena Muzio, jefa de departamento de la Dirección de
Investigaciones Biomédicas del CIGB, refiere que todo surgió luego
de que el Comandante en Jefe sostuviera un encuentro con un
científico norteamericano que le comentó sobre el Interferón y sus
potencialidades.
Según cuenta, Fidel decidió entonces que se realizaran los
contactos necesarios para que un grupo de cubanos fuera a recibir
adiestramiento en un laboratorio en Finlandia, donde ya habían
obtenido la molécula, y a su regreso a la Isla comenzaran a trabajar
en el proyecto.
De aquella etapa de intensa labor del grupo en Cuba, Eduardo
Pentón, uno de sus integrantes, recuerda la presencia casi diaria
del líder de la Revolución junto a ellos, dándole una atención
priorizada al proyecto.
Fidel supo vislumbrar lo que podría significar para un país como
Cuba incorporarse a la producción de una molécula por medios
biotecnológicos y la repercusión que ello podría tener a largo plazo
en la salud pública, comenta este científico que aún se mantiene
activo dentro de la Dirección de Investigaciones Biomédicas del CIGB.
Los especialistas recordaron que en enero de 1982 quedó
inaugurado el Centro de Investigaciones Biológicas —precursor del
CIGB—, donde ese grupo inicial de especialistas y otros que se
sumaron de varias instituciones y universidades del país comenzaron
a trabajar, de manera integrada, en temas de ingeniería genética y
biología molecular, y obtuvieron el Interferón recombinante.
Para los entrevistados, los resultados en estos 30 años de la
biotecnología cubana —cuya industria fue calificada por la
prestigiosa revista científica británica Nature como la mejor
establecida de todo el Tercer Mundo—, han confirmado la factibilidad
de esa idea visionaria de Fidel. |