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Inventarios en Salud Pública
Tela por donde cortar
JOSÉ A. DE LA OSA
delaosa@granma.cip.cu
Las indicaciones sobre los
inventarios en Salud Pública no dejan lugar a dudas: la depuración
de los productos ociosos y de lento movimiento en los almacenes es
responsabilidad de los diferentes eslabones del sistema. Los
directores de cada provincia y de las unidades asistenciales tienen
que conocer los inventarios, ¡y responden por ellos!; cada unidad de
salud debe de ocuparse del comportamiento que están teniendo sus
recursos y alertar a los directivos cuando se detecten impedimentos.
Los
directores de cada provincia y de las unidades asistenciales deben
de conocer los inventarios, y responder por ellos.
En pocas palabras: todos tienen
que responder sin excusas por los
cuantiosos recursos puestos a su disposición para la sostenibilidad
y desarrollo de una de las conquistas más preciadas de la
Revolución: la atención médica gratuita a nuestra población.
De
lo anterior se desprende que cada cuadro debe estar inmerso en
estos temas, preguntar, indagar y resolver sin dilaciones los
problemas que se presenten. Y cuando ello no se comporte así,
entonces habría que concluir que no son buenos cuadros.
El
inventario nacional realizado por el Ministerio de Salud
Pública a finales del pasado año, y que abarcó la totalidad de las
unidades distribuidoras y asistenciales en cuanto a los suministros
médicos, dio una voz de alerta de las principales dificultades
existentes, que ha permitido establecer un proceso de
perfeccionamiento en la planificación, importación, distribución y
consumo en los planes del presente año 2010.
Para
tener en cuenta la complejidad del tema, sin que pueda verse
en ello asomo de justificación, señalemos que sobrepasan los 7 000
los renglones, solo de productos gastables de uso médico, que deben
ser importados para abastecer las necesidades de salud, en un
universo donde prácticamente no es posible identificar qué productos
son los más importantes para garantizar la vitalidad de la
asistencia médica, porque cualquier servicio de salud puede verse
interrumpido lo mismo por la falta de suturas u hojas de bisturí que
por unos aplicadores de madera.
Añádase
que el sistema sanitario cubano cuenta con 498
policlínicos, 219 hospitales y 13 institutos con más de 700 salones
de operaciones funcionando, dotados de un importante arsenal de
tecnología médica, varios cientos de servicios estomatológicos con
más de 5 300 sillones dentales y otras instituciones como hogares de
ancianos y maternos, centros de higiene y epidemiología. Sin olvidar
tampoco la lejanía de nuestros mercados debido a los impedimentos
originados por el criminal bloqueo del Gobierno norteamericano
contra Cuba.
PRINCIPALES PROBLEMAS
IDENTIFICADOS
Un especialista en Gestión
Económica a cargo del Balance Material
de Uso Médico de la Dirección de Planificación y Economía del MINSAP,
el Doctor en Ciencias Roberto Chaple Pérez, dijo a Granma que
el reciente inventario nacional abarcó cerca de 12 000 productos
diferentes utilizados por el sistema nacional de salud, que se
clasificaron en tres categorías: los de lento movimiento (más de
cuatro meses almacenados sin ningún tipo de salida), los ociosos
(sin salida durante un año), y los que tenían una cobertura mayor de
90 días en los almacenes nacionales, y de 60 en hospitales y
policlínicos.
El
inventario realizado (léase recursos que se encuentran en
almacén con el objetivo de darle cumplimiento a la ejecución de un
plan correspondiente a un año) ascendió a un monto de más de 87
millones en moneda libremente convertible, un 49,7% de los cuales
fueron clasificados en las tres categorías apuntadas, como reflejo
de dificultades existentes en la planificación, importación y
distribución.
Entre
los principales productos en lento movimiento y ociosos se
consignaron materiales de estomatología (dientes, pulidora de goma,
eyectores de saliva, algunos tipos de fresas, espejos de boca
planos, adaptadores de agujas y pinzas de diferentes tipos), y
materiales de uso médico: lentes de diferentes tipos, materiales
diversos de ortopedia, sondas de aspiración, hojas de bisturí número
20, 21, 22 y 23, algunos tipos de suturas cromadas.
Se
detectaron también productos adquiridos en exceso o en menor
cuantía de la necesaria, aunque, como regla, más de los requeridos;
provincias con determinados insumos con lento movimiento, mientras
que por mala planificación y distribución en otras carecían de
ellos.
Luego
del análisis en las direcciones provinciales de Salud de
los resultados del inventario nacional, se concluyó que prevalecía
poco dominio de las categorías de "lento movimiento y ociosos",
deficiente utilización de la información de las tarjetas de estiba
en almacenes, información incompleta por falta de codificación y
descripción de los productos, insuficiente esclarecimiento
(comunicación) a los ejecutores de la tarea a cumplir, productos en
almacén que no se utilizaban en determinadas unidades de salud y
problemas con la disciplina informativa y el flujo de información a
los especialistas del MINSAP.
SALTO CUALITATIVO PARA ESTE 2010
De acuerdo con el autorizado
criterio de Chaple el inventario
nacional ha posibilitado hacer un balance o nivelación de los
productos existentes en los almacenes de las diferentes empresas del
territorio nacional e instituciones de salud, mejorar los controles,
perfeccionar la distribución de los recursos, y reanalizar el plan
de importación con un ahorro de unos dos millones de pesos en moneda
libremente convertible.
Actualmente
las instituciones de salud, en primer lugar los
hospitales y policlínicos, conocen al detalle su plan anual de
abastecimiento según los niveles de actividad e índices de consumo
de cada especialidad, a fin de poder establecer con precisión las
actividades asistenciales. A este necesario perfeccionamiento vienen
contribuyendo nuevas herramientas aprobadas por el MINSAP como el
Programa por la Eficiencia y el Empleo Racional de los Recursos en
el Sistema Nacional de Salud, que incluye las medidas a aplicar para
el ahorro y uso racional de los recursos.
También
el Compendio de Educación Económica para Dirigentes y
Trabajadores del Sistema Nacional de Salud, dirigido a la formación
del necesario pensamiento económico en todos los trabajadores que,
de una forma u otra, influyen sobre el gasto. Asimismo, las
Plantillas de Cargos y la Regulación de la formación de la fuerza de
trabajo calificada.
Estamos
conscientes —indicó Chaple— de que aún hay "mucha tela
por donde cortar" en todo el sistema de planificación, importación,
distribución, control y consumo de los recursos de salud. No son
pocas, igualmente, otras deficiencias que subsisten en nuestro
sistema sanitario que sabemos atentan, en ocasiones, contra la mejor
asistencia médica a la población. Por ello es esencial el logro de
la óptima disciplina en la planificación, control económico y de los
recursos humanos, "en lo que trabajamos con ahínco ante el
inapelable llamado de la máxima Dirección de nuestro país". |