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Ridel: un guajiro apegado a la tierra
FREDDY PÉREZ CABRERA
CORRALILLO, Villa Clara. — Cuando comenzó el periodo especial un
amigo comentó a Ridel Navarro: "Ahorra ´gasolina´ porque te puede
hacer falta más adelante". El recio campesino contestó: "Te
equivocaste mi hermano, tengo el tanque lleno y no pienso parar".
El
empleo óptimo de la fuerza de trabajo constituye piedra angular en
el sistema de trabajo de la CPA Hermanos Castillo.
Y así ha sido durante muchos
años. El recio campesino
villaclareño, presidente de la Cooperativa de Producción
agropecuaria (CPA) Hermanos Castillo, de Corralillo, ha estado en la
avanzada del país en la producción de alimentos, y en cuanta tarea
se le ha confiado, pues como dicen sus compañeros de labor, Ridel no
solo llegó, sino que se mantiene.
De
hablar pausado, y una honestidad capaz de conmover apenas uno
lo conoce, este hombre de 72 años, a quien cuesta un mundo
arrancarle una palabra de la boca, predica la filosofía del trabajo
y el ejemplo.
Su
cooperativa siempre ha sido rentable, y cuando pocos hablaban
de diversificación, ya aquí las viandas y hortalizas eran combinadas
con otros renglones como granos, caña, ganadería, producción
porcina, etcétera.
Tal
vez por eso ninguna nueva tarea logre sorprenderlo. "Fuimos
de los primeros en Cuba en vincularnos a la idea de entregar la
leche directamente a las bodegas", asegura el presidente de la
cooperativa, la cual promedia, en tiempos normales, seis litros por
vaca, aunque trabaja actualmente para superar esa cifra cuando
alcance una natalidad del 80 %, algo realizable si existe un
correcto manejo de la masa y una adecuada alimentación del ganado.
"Aquí,
como usted puede ver, la siembra de caña y king grass está
priorizada, al igual que las fuentes de abasto de agua, todo lo cual
ha influido en la baja mortalidad de los animales, indicador que
mantenemos en cero. Y en cuanto al hurto y sacrificio, hace 14 años
me sacrificaron un buey, y para de contar. Quien se meta aquí está
expuesto a buscarse un buen lío con los cooperativistas", expone el
líder campesino.
Su
última "locura" es la ceba de toros. En la nave acondicionada
por el colectivo, habitan 100 ejemplares, a razón de 10 por cuartón,
una tarea que lo apasiona día y noche porque comprende su
importancia.
"Al
principio venía a darles vueltas de noche, soñaba con ellos y
hasta me buscaba algún que otro rollo con Margarita, mi esposa,
quien decía que estaba obsesionado con los toros. Pero qué voy a
hacer, yo me muero así", declara el labriego.
En
el sistema de trabajo diseñado por el presidente de la
Hermanos Castillo, solo cuatro personas se encargan de la atención a
los bovinos. Cortan la caña, el king grass, lo muelen, garantizan la
limpieza de las naves y rotan los animales por los potreros, entre
otras labores.
"Yo
pago para que las cosas se hagan bien. Doy un anticipo de 20
pesos diarios, y al cabo de los siete meses cada trabajador recibe
12 500 que, con el descuento, sale a más de 2 000 pesos mensuales",
explica el campesino, y reconoce que si quienes trabajan la tierra
resuelven sus problemas con el salario devengado en la cooperativa,
entonces la gente comenzará a virarse para la tierra, tal y como ha
pedido Raúl.
El
secreto está en trabajar, saber conducir a los trabajadores y
motivarlos, no solo con resortes económicos, pues la mejor forma es
ser ejemplo.
"Usted
ve los pobres rendimientos cañeros en el país en los
últimos años; bueno, aquí logramos poco más de 54 toneladas por
hectárea, el mejor de la provincia, y en las 1 892 hectáreas de
tierra disponibles, la cantidad ociosa fue reducida a cero",
asegura.
Al
referirse a la fuerza de trabajo explica que, de los 86 socios
integrantes de la cooperativa, 24 son jóvenes, en su mayoría hijos
de campesinos y de trabajadores de la zona, lo cual evidencia que el
futuro de la CPA está garantizado.
"Creo
en los muchachos nuevos. Hay que confiar en ellos, darles
tareas, estimularlos, y si merecen alguna crítica hacérsela también,
no existe otro camino, solo así podremos garantizar el futuro de las
producciones agrícolas", argumenta Ridel. |