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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 12-01-2011

Volver al Che

Graziella Pogolotti
La Jiribilla


Perdida en la distancia, pensativa y soadora, la mirada del Che, capturada por Korda, se ha convertido en un icono universal de esperanza y rebelda. Entre nosotros su legado permanece vigente, como paradigma de consecuencia entre las ideas y los actos, como imagen de la entrega suprema a favor de los oprimidos, como inclaudicable defensor de la emancipacin humana. A su obra de intelectual hay que volver una y otra vez. Marcada por su tiempo, como toda tarea de esta ndole, trasciende la poca y resulta ahora ms necesaria que nunca. Renunci a su vocacin literaria que asoma todava en los apuntes de su diario boliviano para afrontar, en la vertebracin de teora y praxis, el rido terreno de las ideas. Con visin precursora, advirti fisuras en el socialismo europeo y predijo el peligro de tomar el sendero equivocado en el bosque.

Lector voraz, cultiv con pasin el ajedrez. Descubri en este apacible juego de mesa un entretenimiento para el ejercicio del pensar. Representacin de un campo de batalla con sus alfiles, caballos, torres y peones, el triunfo corresponder a quien mejor articule tctica y estrategia. Sin perder de vista el objetivo final, jaque mate al rey --clave estratgica-- hay que disear el plan de accin sin perder de vista las intenciones del oponente, su parigual en fuerza. Como sucede en toda sociedad organizada, los componentes son diversos, ninguno despreciable, aunque las jerarquas hayan sido definidas con precisin. Los peoncitos andan a pasos cortos, las torres se mueven en lnea recta, los alfiles en diagonal, los caballos lo hacen a saltos y la dama, colocada junto a un monarca relativamente pasivo, dispone de la mayor libertad. Se trata, por tanto, de un universo dotado de mltiples posibilidades, donde la vacilacin de un peoncillo puede traer consecuencias fatales. A pesar de su perfil medieval, las figuras que intervienen en el juego conservan vigencia contempornea para orientar y conducir procesos sociales de distinta envergadura.

Entre ellos, se destacan la mencionada interaccin entre estrategia y tctica, la interdependencia de la accin de los individuos ms all de la escala jerrquica, la determinacin de la esencia de los conflictos, la dilucidacin de la estrategia del antagonista y el entendimiento de la diversidad intrnseca del conglomerado actuante.

Por esas y otras razones, para el Che, el cultivo del ajedrez -al que convoc a sus colaboradores- fue mucho ms que un divertimento. La labor intelectual del Comandante guerrillero se reconoce en el trasfondo de toda su actividad pblica en la permanente retroalimentacin entre teora y praxis. De su experiencia de combatiente en Cuba, deriv sus concepciones sobre los mtodos de lucha revolucionaria. De la cotidianidad compartida en el acoso y la precariedad, extrajo el conocimiento concreto de los seres humanos, con sus debilidades y su potencial capacidad de crecer. De sus vivencias en la temprana institucionalizacin en un pas subdesarrollado, requerido de un programa socialista en la frontera de un poderoso enemigo, examin crticamente los errores cometidos en otras partes e inquiri acerca de las vas acertadas para garantizar supervivencia y porvenir pasando por la necesaria formacin de un nuevo sujeto de la historia.

En vertiginosa transformacin, el mundo vive hoy bajo otras circunstancias. Parece bordear el Apocalipsis en un contexto donde las diferencias se acentan hasta hacerse insalvables. Tantas son las amenazas, que el pensamiento comienza apenas a despertar despus de un prolongado letargo. Escpticos, embotados por la falta de imaginacin y de creatividad, algunos se aferran a nuevos dogmas, en la anttesis de los que, en otros tiempos, creyeron artculos de fe.

Cuando se abre en Cuba el anlisis de los lineamientos econmicos y sociales del Partido, conviene regresar al pensamiento del Che. El panorama de la Isla es otro, pero los rasgos esenciales de su mtodo y su insaciable aprendizaje de los datos concretos de la realidad y su vigencia crtica respecto a las experiencias ajenas, nos concierne ms que nunca, en medio de la turbulencia contempornea. No tuve el privilegio de trabajar a su lado, pero me ha resultado apasionante conocer el testimonio de sus colaboradores en el Ministerio de Industria.

All se revelaba con dramtica crudeza, la herencia del subdesarrollo. La escasez de profesionales y tcnicos calificados se agudiz con la emigracin de quienes optaron por seguir los pasos de los grandes empresarios. La pirmide social se sostena sobre una base de bajsimos niveles de instruccin. En una economa dependiente, el bloqueo anunciaba la inminente falta de piezas de repuesto. El latrocinio gubernamental haba agotado las reservas de capital. Los mercados tradicionales para el intercambio de bienes desaparecieron. Prescindiendo de un antes y un despus, haba que disear perspectivas de desarrollo mientras se consolidaban chinchales para prever lo indispensable y ofrecer empleo til y estable en un pas sometido al tiempo muerto y la cesanta.

Las tcticas impuestas por los reclamos de la supervivencia inmediata se integraban para el Che al diseo de estrategias de mayor alcance. Haba que conocer hasta el detalle los recursos naturales existentes en el pas, a fin de establecer apropiadas lneas de desarrollo. Los nuevos centros de investigacin cientfica asumieron esa responsabilidad. Se logr as una rpida configuracin del mapa geolgico de la Isla. Por otra parte, la construccin del socialismo desde el subdesarrollo planteaba numerosas interrogantes. En ese contexto, los debates en torno a la ley del valor, entre otros temas, no constituyeron un mero ejercicio acadmico. Incentivaron inquietudes -fuente de creacin- y asumieron, en la prctica, la necesidad de incorporar el pensamiento vivo, inspirado en la experiencia, a la dialctica de la historia. Y, sobre todo, consider al hombre -entendido como ser humano- en tanto protagonista, punto de partida y objetivo final de todo proceso de transformacin social.

En la perspectiva del socialismo, debe establecerse una relacin recproca, de influencia mutua, entre el individuo y la sociedad. El constructor consciente se construye a travs de una permanente superacin. En la bsqueda de frmulas prcticas para el logro de esos propsitos, se produce el debate acerca de los estmulos materiales y morales. Al polarizarse en trminos absolutos la valoracin de esos factores, el anlisis se detuvo en algunas ideas germinales. Interrogado sobre el tema en Chile de la unidad popular, Carlos Rafael Rodrguez coment que, entre nosotros, ninguno haba sido aplicado hasta sus ltimas consecuencias. Con el andar del tiempo, los salarios permanecieron congelados, sin ofrecer respuestas efectivas a los resultados del trabajo en la produccin concreta de bienes y en la creacin de valores de otra ndole en la investigacin, la docencia y los servicios. Por otra parte, la distribucin de recompensas de orden moral, en la mayor parte de los casos, se formaliz progresivamente. Falt, adems, en muchos sectores una adecuada poltica de promocin y ascenso de acuerdo con los mritos acumulados.

El estmulo material, trminos de remuneracin o mediante otras vas, resulta de implantacin ms sencilla. Cuenta con antecedentes en otras sociedades. Y, sin embargo, el nexo mecnico entre trabajo y ganancia, equitativo en apariencia, no constituye de hecho una fuente de valores. Ms atento a la subjetividad de la persona, el diseo, el acicate moral entraa un anlisis complejo dada la influencia de mltiples factores en el desarrollo de la conciencia humana. Se trata de encontrar frmulas para hacer tangible lo intangible, vale decir, la dimensin espiritual de una filosofa de la vida. Los pragmticos no dejarn de observar que las apuestas a largo plazo no ofrecen solucin a las demandas apremiantes de la realidad. Sin embargo, lenta y pesada, la tortuga puede llegar a la meta antes que la liebre.

Tal y como lo hemos practicado, mediante la entrega de diplomas o a travs del acceso a vacaciones en ambientes muy disfrutables, el estmulo moral constituye una compensacin grata para el beneficiario. Pero, acontecimiento aislado y circunstancial, no contribuye de manera decisiva a conformar paradigmas. No impulsa tampoco a integrar una red que articula el perfil subjetivo de la conducta excepcional a un entramado social ms complejo, transformador del impulso individual en fuerza colectiva. Para lograrlo resulta indispensable, traspasando el fragmento de realidad donde cada cual est, desencadenar acciones participativas que conjuguen los esfuerzos de manos, palabra y pensamiento de todos para construir la casa de todos, "donde tan bien se est". No es empeo de un da, porque se trata de producir, paso a paso, eludiendo formalismos, un cambio en las mentalidades.

La ejecutoria del Che en el Ministerio de Industrias entroncaba raigalmente, con la visin estratgica de Fidel respecto al pensar independiente, a democratizar la instruccin y la cultura, as como a hacer de Cuba un pas de hombres de ciencia, entendido este trmino en su sentido ms lato. En poco tiempo, el salto hacia delante en este camino de expansin del acceso al conocimiento fue vertiginoso y aun ms sorprendente, teniendo en cuenta la precariedad del punto de partida y las circunstancias en que se produjo, amn de los errores y de los zigzagueos en cuanto al modo de implementar el proyecto. Abrir perspectivas a la creacin humana era tan solo una parte imprescindible en la ejecucin de la tan aislada justicia social. Responda tambin a la valoracin objetiva, en trminos econmicos, de la realidad insular.

Los colonizadores espaoles advirtieron muy pronto que Cuba no dispona de emporio de reservas minerales. Por eso, se lanzaron de inmediato a la conquista de un continente ms promisorio. La feracidad paradisaca de la tierra descubierta por Coln, donde el ganado se multiplicaba silvestre entre pastizales vrgenes que no demandaban fertilizantes qumicos, se degrad con la tala indiscriminada de los bosques, el cultivo extensivo de la caa y la progresiva salinizacion de las tierras. Entonces, como ahora, la economa del pas dependa, en gran medida, del comercio exterior.

A pesar de Girn y de la Crisis de Octubre, con su secuela de actos terroristas, a pesar de las prdidas en capacidades instaladas por falta de insumos, de piezas de repuesto y de tcnicos, el panorama actual es mucho ms complejo debido a los cambios producidos en el contexto internacional. En esta coyuntura, el gran desafo consiste en responder a las demandas inminentes sin perder de vista el porvenir, tambin inminente que se anuncia en cada amanecer. Las tcticas han de formularse aparejadas al boceto de las lneas bsicas de una estrategia. Pero la noche pertenece tambin a los poetas y a los visionarios.

Los tiempos son difciles. Tenemos a nuestro favor una valiosa experiencia acumulada, con la distancia de medio siglo recorrido que define perspectivas y permite una evaluacin crtica. Disponemos, asimismo, de una infraestructura, a veces gastada por el uso y la falta de mantenimiento. Y, sobre todo, las estrategias perfiladas en los 60 del pasado siglo, favorecieron el crecimiento de un pueblo instruido y de una investigacin cientfica de avanzada, fuente de producciones de alto valor agregado. En el planeta agredido por la utilizacin indiscriminada de sus recursos naturales, el capital humano, energa renovable, representan la reserva fundamental para afrontar los dilemas del futuro. La solucin de los acuciantes problemas de la economa no puede afrontarse de manera unilateral. Como en el juego de ajedrez, el movimiento impensado de un peoncillo afecta el comportamiento del conjunto. Hay que poner orden en la casa de todos. Para lograrlo, se imponen a veces urgentes y dolorosas terapias. Pero, el gran esfuerzo transformador depende de lo ms profundo del cuerpo de la nacin.

En un esbozo de estrategia posible, habr que tener en cuenta la produccin del capital humano, el cuidado en potenciar al mximo las capacidades existentes, incentivar la creatividad y difundir, por vas formales e informales, junto con el conocimiento acumulador, aquel en proceso de gestin y desarrollo. Como en los aos de fundacin, ciencia, educacin y cultura deben seguir siendo pilares fundamentales, en estrecho dilogo de carcter formativo, conjuncin de saberes diversos, comprometidos y responsables, fermentos activos de vida espiritual. La necesaria racionalidad econmica, desde una perspectiva socialista, demanda la participacin del sujeto que siembra, fertiliza, construye y descubre en el trabajo, adems de la remuneracin merecida en el plano personal, un espacio de autoestima y reconocimiento social, un modo de realizacin personal y, en ltima instancia, un sentido de la existencia. Como el artista, el carpintero habr de sentir orgullo por la obra bien hecha, y el maestro se reconoce en el despertar de sus alumnos. Consolidar la base econmica equivale a afianzar los cimientos de un edificio. Pero la sociedad es un cuerpo palpitante, donde lo intangible se convierte en fuerza objetiva. Por eso, el vnculo entre base y superestructura no es mecnico y determinista. Se establece a travs de relaciones recprocas de interdependencia. Volver al Che significa, entre otras cosas, interrogar incesantemente la realidad, simultanear accin y pensamiento, desconfiar de los caminos trillados, atender lo urgente sin abandonar la mirada soadora y reflexiva imantada por los anchos horizontes.

Fuente original: http://www.lajiribilla.cu/2011/n505_01/505_08.html



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