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Aumentar tama帽o del texto Disminuir tama帽o del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 30-05-2012

Las funciones de la ciencia en el modelo econ髆ico cubano

Agust韓 Lage
Revista Temas


El sexto Congreso del Partido Comunista de Cuba, en abril de 2011, aprob los Lineamientos de la pol韙ica econ髆ica y social del Partido y la Revoluci髇 玴ara actualizar el modelo econ髆ico cubano, con el objetivo de garantizar la continuidad e irreversibilidad del socialismo. 1 En su implementaci髇 exitosa los revolucionarios cubanos ponemos todo el entusiasmo, esfuerzo e inteligencia de que somos capaces. Para ello, necesitamos extraer conocimiento de cuanta fuente pueda sernos 鷗il, pero principalmente de nuestras experiencias en la construcci髇 de la sociedad socialista cubana, que nos permitan ver el mundo desde nuestras propias perspectivas.

Una de esas experiencias es el surgimiento en Cuba, en los a駉s 80, de la industria biotecnol骻ica 梒uando apenas emerg韆 en los pa韘es de mayor desarrollo, y su crecimiento durante las tres d閏adas siguientes, hasta convertirse en un importante rengl髇 de exportaci髇. 2

La experiencia del 玴olo cient韋ico, como se conoce generalmente a nuestra industria biotecnol骻ica y farmac閡tica de avanzada, tiene especificidades dentro del contexto de la econom韆 cubana, que es necesario resaltar como punto de partida de este an醠isis. A partir de la inauguraci髇, en enero de 1982, por el Comandante en Jefe Fidel Castro, de un peque駉 laboratorio con treinta cient韋icos encargados de la producci髇 de Interfer髇, la industria biotecnol骻ica cubana creci aceleradamente, con nuevas instituciones y productos, hasta convertirse en lo que es hoy: un conjunto de veintisiete entidades que agrupan m醩 de diez mil trabajadores, operan f醔ricas en Cuba y en otros pa韘es, aportan 141 productos al cuadro b醩ico de medicamentos en la Isla, y realizan exportaciones por varios cientos de millones de d髄ares a m醩 de cincuenta pa韘es.

Este despegue productivo, exportador y de desarrollo de infraestructura resisti el llamado Per韔do especial, cuando la econom韆 cubana, a causa de la desaparici髇 del campo socialista europeo y del reforzamiento oportunista del bloqueo norteamericano, sufr韆 una importante contracci髇 de su producto interno y de sus mercados; y otros sectores tuvieron que reducir sensiblemente sus actividades.

Las exportaciones del polo cient韋ico han estado creciendo a m醩 de 30% anual en la 鷏tima d閏ada, y se han basado en productos no tradicionales (varios de ellos de propiedad intelectual cubana), con diversidad de destinos, con entornos regulatorios diferentes, y han requerido esquemas de negociaci髇 tambi閚 no tradicionales. Tal operaci髇 no cont con inversi髇 extranjera ni con cr閐itos externos. Corri a cargo del Estado y logr su recuperaci髇 y reproducci髇 ampliada en un plazo sorprendentemente breve. Las negociaciones no comprometieron, en ning鷑 caso, la propiedad estatal sobre los activos.

Un proceso similar no ha ocurrido en ning鷑 otro pa韘 de Am閞ica Latina. Tampoco, con esas caracter韘ticas, en otros sectores de Cuba. Las experiencias en el turismo y la miner韆 en el mismo per韔do, tambi閚 exitosas, se basaron en esquemas de inversi髇, gesti髇 y negociaci髇 diferentes.

Por supuesto, hay determinantes cient韋icas y particularidades del sector biofarmac閡tico en la industria biotecnol骻ica cubana; pero no es donde est lo principal. Probablemente esta experiencia tenga algo que decirnos sobre el proceso de conexi髇 directa de la Ciencia con la Econom韆, y sobre las formas de gesti髇 de la empresa estatal socialista. Si logramos descifrar estos mensajes, el caso del Polo cient韋ico dejar韆 de ser algo 玴articular para convertirse en 玜nticipatorio de lo que pudiera ser la Empresa socialista de alta tecnolog韆, construida sobre el terreno f閞til del capital humano y la cohesi髇 social creados por la Revoluci髇.

Intuiciones: 縬ue aprendimos de esa experiencia?

Usamos el t閞mino 玦ntuiciones para subrayar que un an醠isis riguroso de los determinantes macro y microecon髆icos de la evoluci髇 de la industria biotecnol骻ica en Cuba tendr que ser emprendido por especialistas en Ciencias econ髆icas. Aqu nos limitaremos a exponer las regularidades e ideas generales que quienes hemos tenido la oportunidad de participar en el desarrollo de estas instituciones 梱 que no provenimos del campo de la econom韆 podemos extraer de la experiencia concreta. Estas son:

1. Hay un cambio en el contexto mundial para el desarrollo de nuestra econom韆, dado por la relaci髇 entre tecnolog韆s y globalizaci髇.

Comprensiblemente, cuando se habla de ese 玞ambio de contexto, lo primero que viene a la mente es la desaparici髇 del campo socialista europeo, con el que, hace tres d閏adas, Cuba realizaba m醩 de 80% de su comercio exterior y con el que ten韆 acuerdos de integraci髇 econ髆ica a largo plazo. Eso es una enorme verdad; pero a los efectos del tema de este ensayo es imprescindible identificar otro proceso, que hubiera creado tensiones para la econom韆 cubana aunque el campo socialista a鷑 existiese. Se trata del acelerado desarrollo tecnol骻ico de la segunda mitad del siglo xx y de la globalizaci髇 de la econom韆 que 閘 hizo posible, y su efecto sobre los pa韘es de peque駉 tama駉. Transitamos hacia una econom韆 donde los productos de la industria se sustituyen muy r醦idamente por otros mejores, y donde las tecnolog韆s permiten enormes escalas de producci髇, y grandes reducciones de los costos unitarios.

Estos dos fen髆enos se refuerzan mutuamente: la rentabilidad del proceso productivo moderno solo se logra con enormes escalas de producci髇, con grandes mercados para los productos. A su vez, esas grandes operaciones son las que permiten subsumir los altos costos fijos de la investigaci髇 cient韋ica para el desarrollo de nuevos productos, y de los est醤dares de calidad que mantienen la competitividad. Esta es una tendencia objetiva del desarrollo de las fuerzas productivas, y va a continuar. La consecuencia directa para los pa韘es peque駉s como Cuba es la p閞dida del poder de la demanda dom閟tica como motor del desarrollo industrial.

Las teor韆s 玠esarrollistas, vigentes en el pensamiento econ髆ico latinoamericano en los a駉s 60 del siglo xx , propon韆n una industrializaci髇 nacional, con asimilaci髇 de tecnolog韆s para sustituir importaciones. 3 En Cuba, durante el per韔do revolucionario anterior a 1986, los ingresos externos se basaban en el az鷆ar y el n韖uel. De ah deb韆n salir los recursos que financiaran la infraestructura econ髆ica para satisfacer la demanda interna. Fue una estrategia correcta en su tiempo; sin embargo, ya no es viable en el nuevo contexto.

En nuestra experiencia concreta con los medicamentos de avanzada, aprendimos que no podemos producirlos solamente para la demanda nacional. Es la limitaci髇 del concepto de 玸ustituci髇 de importaciones: en alg鷑 momento aparece el razonamiento de que es m醩 barato importar que producir. Necesitamos grandes operaciones de exportaci髇 para que ocurra el desarrollo tecnol骻ico. Varios de los medicamentos y vacunas del Polo cient韋ico se producen hoy a una escala mayor a veinte veces la demanda dom閟tica. Es un cociente superior al que hab韆 para el az鷆ar.

Los cambios de contexto van siempre acompa馻dos de nuevas oportunidades, pero tambi閚 de peligros. Tendremos que aprender a construir la econom韆 socialista cubana en ese nuevo escenario; un contexto mundial donde nuestra planificaci髇 no puede controlar 梕xcepto para la peque馻 fracci髇 de la demanda nacional el tama駉 del mercado, ni los precios, ni los est醤dares t閏nicos de los productos, ni la din醡ica de los cambios.

2. En el nuevo contexto, el desarrollo econ髆ico pasa obligatoriamente por el desarrollo de industrias de alta tecnolog韆.

Cuba ha logrado un balance positivo de su comercio exterior, y eso es un important韘imo logro, despu閟 de la desaparici髇 del campo socialista europeo y ante el mantenimiento de la guerra econ髆ica de los Estados Unidos contra la Isla. Eso no se puede minimizar, pero tambi閚 es cierto que ese balance se alcanza a expensas de la exportaci髇 de servicios. En la de bienes, sigue siendo negativo. Tal situaci髇 puede y debe mejorar con la disminuci髇 de importaciones de alimentos 梒uyos precios no cesan de crecer; pero en un pa韘 con escasos recursos naturales, y con una poblaci髇 de edad promedio cada vez mayor, y elevada calificaci髇, el balance positivo externo hay que lograrlo con productos de alto valor agregado. As se recoge en el n鷐ero 78 de los Lineamientos, que indica: 獶iversificar la estructura de las exportaciones de bienes y servicios, con preferencia las de mayor valor agregado y contenido tecnol骻ico. 4

緿e d髇de van a salir esos productos? De nuevo la experiencia del Polo cient韋ico puede tener algo que decir en este tema. Durante m醩 de veinte a駉s, sus organizaciones han negociado con instituciones privadas y p鷅licas, grandes y peque馻s, de m醩 de cincuenta pa韘es, en todos los continentes. El an醠isis exhaustivo de esa experiencia est pendiente, y no forma parte del objetivo de este ensayo. No obstante, en una primera aproximaci髇, indica que es muy dif韈il abrir espacios con productos de bajo contenido innovador, y en competencia con muchos productores en el mundo.

Para los productos tradicionales de la industria (textiles, electr髇ica simple de consumo, y otros), la tecnolog韆 moderna permite escalas de producci髇 muy por encima de la demanda solvente mundial. Para lo que no hay, ni habr, sobreproducci髇 es para los innovadores, y aquellos que todav韆 no existen. Es imprescindible entonces tenerlos; lo que no siempre significa que sean 鷑icos, pero s nada sencillos de producir, ni por su tecnolog韆, ni por sus est醤dares de calidad, ni por la calificaci髇 de la fuerza de trabajo requerida. Operan entonces dos mecanismos que abren los espacios de exportaci髇:

l Cuando existe concertaci髇 entre gobiernos para garantizar amplio acceso a la poblaci髇 y escapar de los precios abusivos de los productos innovadores cuando vienen de pa韘es industrializados.

l Cuando nuestros productos son 鷑icos o tienen tan alto contenido innovador, que los haga entrar en los mercados aun en ausencia de acuerdos entre gobiernos.

Ambos mecanismos se relacionan y compensan entre s. Mientras m醩 fuerte es uno, menos debe serlo el otro y viceversa. Pero los dos requieren un alto 玞ontenido en conocimientos y ciencia, en el desarrollo del producto y en el proceso productivo. Eso no se alcanza simplemente importando tecnolog韆s. Es esa la experiencia de las vacunas cubanas, la Eritropoyetina, el Heberprot, los sistemas SUMA, los gen閞icos de avanzada, los anticuerpos monoclonales y otros tantos. 5 O tenemos productos innovadores, o no tendremos exportaciones de alto valor agregado para financiar la continuidad de nuestro desarrollo econ髆ico y social.

3. La tarea no se limita al desarrollo cient韋ico. Lo principal es la conexi髇 de la ciencia con la econom韆.

La importancia de la investigaci髇 cient韋ica, y del proceso m醩 abarcador conocido como 玤esti髇 del conocimiento para el desarrollo econ髆ico, han sido extensamente discutidos, y existe abundante literatura internacional, y tambi閚 en Cuba, sobre el tema. No ampliaremos, pues, sobre la existencia de esa influencia, sino sobre los mecanismos por los cuales esta se produce.

La idea de que simplemente 玸embrar ciencia 梕s decir, formar cient韋icos, crear instituciones, aumentar el financiamiento a la ciencia se traducir, de alguna manera, en desarrollo econ髆ico es vieja e ingenua, que no corresponde al contexto actual. Por supuesto que es una condici髇 necesaria; lo nuevo es que ya no es suficiente.

Cuando los pa韘es hoy industrializados y t閏nicamente avanzados emprendieron su desarrollo, hace m醩 de ciento cincuenta a駉s, ten韆n, en muchos sectores productivos, un nivel tecnol骻ico inferior al que tienen en la actualidad los pa韘es del Sur. En 1880, la renta per c醦ita de aquellos era apenas dos veces la de estos; no obstante, en ese momento eran la avanzada de la tecnolog韆. No hab韆 un 玴rimer mundo al cual mirar. No exist韆n empresas multinacionales que captaran las innovaciones e inundaran los mercados; ni 玶obo de cerebros. El desarrollo cient韋ico nacional y las innovaciones se revert韆n directamente en la industria nacional.

Ese no es el mundo actual. Hay una distancia grande y creciente entre los pa韘es industrializados y los subdesarrollados en cuanto a la producci髇 de ciencia. Pero lo m醩 importante es que la distancia es mayor en cuanto a la utilizaci髇 de la ciencia. Los pa韘es del Sur, que tienen 81,7% de la poblaci髇 mundial, producen 32,4% de las publicaciones cient韋icas, pero poseen solo 4,5% de las patentes. De los 59 millones de inmigrantes que, seg鷑 se estima, viven en los pa韘es m醩 desarrollados, 20 millones tienen educaci髇 superior.

Aun dentro de las econom韆s domesticas de los pa韘es industrializados, se aprecia, en los 鷏timos cincuenta a駉s, una internalizaci髇 de la actividad cient韋ica dentro de las empresas. La fracci髇 de la inversi髇 en ciencia financiada por estas es de 64% en Francia, 71% en los Estados Unidos y Alemania, y 79% en Jap髇. En los pa韘es del Sur ese proceso no ha ocurrido, y la actividad cient韋ica sigue siendo, en esencia, acad閙ica y sufragada mayoritariamente por el Estado. Sus resultados no se trasvasan a las empresas nacionales, y esa promoci髇 de actividades cient韋icas desorientadas no genera tecnolog韆s socialmente valiosas. Solo multiplica informaci髇 irrelevante y de dif韈il acceso.

La creaci髇 de valor depende, cada vez m醩, de un mejor uso del conocimiento; y, a su vez, de la fortaleza de los v韓culos entre los diferentes actores del sistema nacional de innovaci髇. Lo que explica el desarrollo industrial de la biotecnolog韆 en Cuba no es ciertamente una mayor inversi髇 en investigaci髇 cient韋ica. El porcentaje del Producto Interno Bruto (PIB) que se dedica en Cuba a ciencia y t閏nica (0,72%) es inferior al de Am閞ica Latina (1,09%). Tambi閚 lo son nuestras cifras de producci髇 de literatura cient韋ica; y, de hecho, el financiamiento presupuestado a la investigaci髇 cient韋ica en la Isla, tambi閚 sufri los efectos del Per韔do especial.

Lo que se construy en el Polo cient韋ico a partir de los a駉s 80 fue un sistema de conexi髇 directa entre la investigaci髇 y la producci髇, con un ciclo econ髆ico de autofinanciamiento. 6

4. Las nuevas tecnolog韆s requieren un nuevo tipo de empresa.

El principal resultado del Polo cient韋ico no es ninguna de sus vacunas, ni sus anticuerpos: es el tipo de organizaci髇 econ髆ica. Si analizamos las instituciones de la Biotecnolog韆 cubana no como centros cient韋icos (que tambi閚 son), sino como organismos econ髆icos, se dibuja el cuadro organizativo que la experiencia pr醕tica fue construyendo:

l Instituciones 玜 ciclo completo de investigaci髇-producci髇-comercializaci髇.

l Orientaci髇 exportadora y actividad de exportaci髇 (y de importaci髇 de insumos) directa.

l Sistema de gesti髇 descentralizado que no es el cl醩ico esquema empresarial, ni el de la unidad presupuestada.

l Centros integrados en un sistema de potenciaci髇 mutua para las investigaciones, la producci髇 y las negociaciones externas; y, a su vez, para la funci髇 social de sus productos en Cuba, fundamentalmente en el sistema de salud.

l Internalizaci髇 de la investigaci髇 cient韋ica como parte de sus costos fijos, potenciada con los estudios que tambi閚 se realizan en las instituciones cubanas que usan los productos.

l Utilizaci髇 de su potencial cient韋ico como palanca de negociaci髇, valorizando en sus transacciones no solamente los productos, sino sus 玜ctivos intangibles.

La organizaci髇 productiva de la econom韆 del conocimiento ya no puede construirse, como las industrias de mediados del siglo xx , alrededor de un producto o de una tecnolog韆, porque estos cambian cada vez m醩 r醦ido. Tiene que hacerse alrededor de una capacidad continua de crear y asimilar conocimientos que generen nuevos productos y nuevas tecnolog韆s. De ah proviene la necesidad de internalizar la investigaci髇 cient韋ica dentro de la organizaci髇 productiva. En el lapso hist髍icamente breve de treinta a駉s de existencia de la industria biotecnol骻ica cubana, algunos centros han debido cambiar varias veces el 玴roducto l韉er de sus exportaciones.

Viendo esta experiencia desde una perspectiva hist髍ica, es un caso m醩 de la regularidad de que las tecnolog韆s muy novedosas raramente se insertan en las organizaciones ya existentes, sino que 玞rean la suya propia. As, hace siglos las nuevas tecnolog韆s agr韈olas 玦nventaron la granja; la primera revoluci髇 industrial 玦nvent蠡 la f醔rica; y la segunda, sustentada en la electricidad y el petr髄eo, condujo a la administraci髇 cient韋ica industrial tal como hoy la conocemos. En el mundo actual, la creciente integraci髇 entre la ciencia y la producci髇 comienza por laboratorios cient韋icos en las industrias, pero termina por crear un nuevo tipo de organizaci髇 productiva que introduce la investigaci髇 cient韋ica dentro de la cadena de valor, y la utiliza como activo en las negociaciones para la realizaci髇 comercial del valor agregado. Este proceso de surgimiento de empresas de alta tecnolog韆 no es privativo de la biotecnolog韆 (aunque en Cuba haya empezado por ah).

5. La Empresa de alta tecnolog韆 requiere un contexto regulatorio espec韋ico.

Las empresas surgen y se desarrollan no solo impulsadas por sus tecnolog韆s y por las oportunidades de mercado; sino tambi閚 promovidas o inhibidas por el contexto regulatorio en el que operan. Las regulaciones econ髆icas se construyen en todos los pa韘es en funci髇 de determinados objetivos y valores prevalecientes en cada sociedad.

La atenci髇 directa de las instituciones biotecnol骻icas emergentes en Cuba, por la instancia superior de direcci髇 del pa韘 (surgieron subordinadas al Consejo de Estado), y en muchos casos personalmente por el Comandante en Jefe, Fidel Castro, las protegi del posible efecto inhibidor de regulaciones concebidas con otro prop髎ito y para otro tipo de emprendimiento.

En los 鷏timos a駉s, la capacidad de compra de Cuba en el exterior se ha movido alrededor de 20% del PIB. Aun asumiendo los riesgos de las extrapolaciones lineales a partir de los indicadores econ髆icos, esta cifra sugiere que hay una peque馻 parte de nuestra econom韆 que opera en funci髇 de la demanda externa, mientras que el resto lo hace para la interna. Las organizaciones productivas que trabajan para el mercado externo generalmente tienen mayor productividad por hombre, aun calculando el ingreso en divisas como equivalente 1 a 1 al de moneda nacional. La diferencia ser韆 a鷑 mayor si se utilizase otra tasa de cambio que reflejara mejor el poder adquisitivo de la moneda. Las que producen para la demanda dom閟tica (num閞icamente muchas m醩) han tenido en estos a駉s, como ha sido p鷅licamente criticado, y discutido en la Asamblea Nacional, baja productividad del trabajo.

Obviamente, no podemos regular ambos espacios econ髆icos de la misma manera. Cuando se intenta disecar los objetivos de las regulaciones que la rigen, se ve m醩 claramente esta dicotom韆.

l Para la mayor parte de la econom韆 nacional lo m醩 importante ahora es el incremento de la productividad del trabajo. Para los sectores exportadores que ya lo tienen, es el crecimiento del sector, de su volumen de actividad econ髆ica. Este crecimiento, aun si ocurriese a expensas de una menor reducci髇 de la productividad por hombre, incrementar韆 la de la media nacional.

l Para la mayor parte de la econom韆 nacional el 玞uello de botella del crecimiento est hoy en la producci髇. La demanda dom閟tica no est saturada para la gran mayor韆 de los productos; pero para los sectores exportadores frecuentemente no es la capacidad de producci髇, sino la penetraci髇 en mercados externos.

l Para la mayor parte de la econom韆 nacional es muy importante el ahorro y la reducci髇 del costo unitario de sus operaciones. En los sectores exportadores que est醤 llamados a crecer es m醩 importante el costo de oportunidad, en cuanto al mercado, que perdemos por dejar de hacer algo; y las operaciones que abren mercados pueden tener sentido aun si aumentan el costo unitario (por supuesto, dentro de la rentabilidad).

l En los sectores que operan en funci髇 de la demanda dom閟tica, la planificaci髇 socialista puede decidir su satisfacci髇, los precios internos, y los est醤dares t閏nicos de los productos. En los sectores exportadores, ninguno de estos tres aspectos est醤 bajo nuestro control y, muy frecuentemente, aparecen oportunidades y problemas imprevistos.

La conclusi髇 es que un conjunto de regulaciones que introduzca presiones para el incremento constante de la productividad (por ejemplo, vincul醤dola al salario), y para la reducci髇 continua del costo unitario, ser sin dudas conveniente para la mayor parte de la econom韆 nacional, pero puede resultar corrosivo para los sectores emergentes exportadores de alta tecnolog韆. La tendencia mundial en estos sectores ha sido, y seguir siendo, al incremento de los 玞ostos fijos, dados por la investigaci髇 cient韋ica, el desarrollo de nuevos productos y la evoluci髇 de los est醤dares de calidad. Esta tendencia hay que asumirla y enfrentarla subsumiendo los costos fijos en operaciones productivas y exportadoras de mayor volumen, no buscando ahorros marginales en los procesos que tenemos hoy.

Este razonamiento no implica que el ahorro no sea importante, pero s que en la vida real de la microeconom韆 梟o en la macro puede suceder que los objetivos del ahorro y del crecimiento entren en contradicci髇; y cuando eso sucede, en algunos casos hay que priorizar uno u otro. En una actividad social 玴resupuestada, la prioridad ser siempre el ahorro; y tambi閚 lo ser en una productiva, para satisfacer una demanda cautiva, de volumen y precios bajo control del Estado. Pero en una destinada a abrir espacio en la demanda externa, la prioridad es el crecimiento. El propio esfuerzo por el ahorro y la mayor eficiencia no tiene como objetivo primario incrementar la ganancia por unidad f韘ica producida, sino disponer de m醨genes de precios para aumentar la penetraci髇 en mercados externos.

No se trata de que los sectores exportadores de alta tecnolog韆 no deban ser regulados; sino de que hay que hacerlo de manera diferenciada. Ello no supone contraponer la productividad al crecimiento; sino comprender que hay acciones para el incremento de la productividad a corto plazo 梖recuentemente concentradas en la organizaci髇 del trabajo y otras para su sostenibilidad en el mediano plazo, que dependen, con frecuencia, de gesti髇 del conocimiento e inversi髇; y en los sectores de alta tecnolog韆 el 玬ediano plazo llega muy r醦ido.

El problema no es nuevo, ni es exclusivo de Cuba. En otros pa韘es que se han planteado estimular el crecimiento de esos sectores, hay antecedentes del establecimiento de contextos regulatorios diferenciados. La creaci髇 en los Estados Unidos, en 1971, de un nuevo mercado de valores (NASDAQ) 梒omplementario de la bolsa cl醩ica (New York Stock Exchange), con regulaciones diferentes, el surgimiento an醠ogo, en 1995, del Alternative Investment Market, en Londres; las Zonas Econ髆icas Especiales, en China e India, y otras experiencias, tienen en com鷑 el intento de construir un contexto regulatorio que incentive el surgimiento de empresas tecnol骻icas basadas en productos novedosos, y la inversi髇 de riesgo. Usualmente son peque馻s, y concentradas en crecer. Ninguna de estas experiencias es id閚tica a otra, y ninguna es 玞opiable para Cuba, pero lo que siempre aparece como constante es la necesidad de regulaciones espec韋icas para estimular y proteger el crecimiento de estos sectores.

Mientras m醩 avanzada es la tecnolog韆, y m醩 novedosos los productos de una empresa, menos predecibles se hacen sus operaciones y sus indicadores. El contexto regulatorio tiene que prever un espacio de exploraci髇, riesgo y adaptaci髇 r醦ida para este tipo de empresa; mayor que el tolerable para otras de tecnolog韆s m醩 convencionales y de mercado conocido.

La conexi髇 directa de la ciencia con la econom韆 no es un proceso espont醤eo; ni bajo las presiones del mercado, ni como consecuencia de la inversi髇 social en desarrollo cient韋ico. Requiere intencionalidad y conducci髇.

6. La inversi髇 extranjera no es la palanca adecuada para el desarrollo de la Empresa de alta tecnolog韆.

Uno de los rasgos que m醩 sorprende a quienes, en el exterior, escriben sobre la biotecnolog韆 cubana, es que esta se desarroll como una inversi髇 del Estado, sin acudir a la extranjera. Quiz醩 su desarrollo se deba precisamente a eso. En ning鷑 pa韘 del mundo, que conozcamos, ha surgido un sector biotecnol骻ico innovador a partir de la inversi髇 proveniente de los pa韘es industrializados. Ni China, ni India, ni Brasil 梡a韘es 玡mergentes粭 han logrado un despegue acelerado de la biotecnolog韆. La primera instalaci髇 productiva de anticuerpos monoclonales terap閡ticos en China, y la primera en India, fueron empresas mixtas en colaboraci髇 con Cuba. La primera f醔rica de prote韓as recombinantes de Brasil, tambi閚.

La iniciativa del 玞orredor biotecnol骻ico del gobierno de Malasia, que intent atraer inversi髇 extranjera en este campo, no logr cristalizar. La estrategia de los parques tecnol骻icos en China, sin desconocer los innegables logros de ese pa韘, tambi閚 ha sido criticada, en el sentido de que las empresas multinacionales que invierten transfieren all la etapa de manufactura masiva de determinados productos, pero retienen en sus pa韘es de origen las etapas de investigaci髇 cient韋ica, desarrollo de productos, y evaluaci髇 post-venta, que es donde radica lo m醩 importante de la cadena de valor de las industrias intensivas en conocimiento. 7 La globalizaci髇 econ髆ica del mundo actual ha sido construida por las naciones ricas para su propio beneficio; y las relaciones econ髆icas internacionales prevalecientes en el capitalismo neoliberal, tienen mucho de relaci髇 玠epredador-presa.

Las justas relaciones econ髆icas que Cuba construy con la Uni髇 Sovi閠ica y el campo socialista eran un modelo diferente; pero ya no existen. Las que est construyendo con Venezuela en el contexto del ALBA tambi閚 son un modelo diferente, pero todav韆 en construcci髇.

Las fuentes de inversi髇 extranjera directa de los pa韘es capitalistas industrializados operan con las reglas de la competencia por la apropiaci髇 de la m醲ima ganancia, y ello implica la retenci髇 de los eslabones esenciales de la cadena de valor. El tr醤sito a una econom韆 basada en el conocimiento ha ido desplazando esos eslabones, desde la manufactura al desarrollo de productos, y de este a la investigaci髇 cient韋ica, y no ser醤 transferidos por la inversi髇 extranjera.

Los pa韘es del Norte que comenzaron el tr醤sito hacia una econom韆 basada en el conocimiento, lo hicieron internalizando capacidad cient韋ica en las industrias que ya ten韆n, y a partir de las fortalezas financieras y de control de mercados que tambi閚 ten韆n. La historia de la industria biotecnol骻ica cubana es exactamente la inversa: construcci髇 de capacidades productivas a partir de las cient韋icas y del capital humano pre-existente. Esa trayectoria retiene en Cuba las fuentes principales de valor agregado. No se puede recorrer bas醤dose en inversi髇 extranjera, lo que no quiere decir que dejemos de utilizarla selectivamente en determinadas operaciones.

Ello explica 梐dicionalmente al bloqueo extraterritorial norteamericano la infertilidad de los acercamientos de la industria farmac閡tica europea a la biotecnolog韆 cubana. La experiencia concreta de m鷏tiples negociaciones indica la incompatibilidad entre el inter閟 de esas empresas en 玜lquilar capacidad cient韋ica en Cuba o comprar nuestras patentes, y el reclamo cubano de abrir las murallas del proteccionismo y obtener acceso a sus mercados, desde la industria cubana.

7. El enfrentamiento a los monopolios de las empresas multinacionales requiere acuerdos regionales entre gobiernos.

A pesar del discurso neoliberal sobre el libre comercio, la pr醕tica hist髍ica del capitalismo en los pa韘es desarrollados ha sido esencialmente proteccionista. El tr醤sito a una econom韆 basada en el conocimiento refuerza ese proteccionismo en los productos de alto valor agregado. En estos sectores de la econom韆, esos pa韘es y sus empresas han acudido a dos tipos principales de barreras no arancelarias: las de la propiedad intelectual (patentes) y las t閏nicas. Ambas funcionan como frenos para que el Sur no produzca bienes y servicios de alta tecnolog韆.

En los 鷏timos a駉s, hemos visto debilitarse la barrera de patentes, especialmente en el sector farmac閡tico. Es cierto que el reconocimiento mundial de estas es exigido por la Organizaci髇 Mundial de Comercio, pero tambi閚 ocurre que muchos productos de altas ventas est醤 llegando al momento de expiraci髇 de sus patentes, y que incluso antes, el mantenimiento de precios altos de medicamentos, por el solo hecho de tener protecci髇 de propiedad intelectual, se vuelve pol韙icamente insostenible, como se demostr en los enfrentamientos exitosos de los gobiernos de Sud醘rica y Brasil a las patentes de los medicamentos contra el SIDA. 8 Pero, al mismo tiempo, las barreras t閏nicas, bajo la forma de regulaciones sobre los atributos que deben tener los productos y los procesos, est醤 creciendo aceleradamente. Esta forma de 玴roteccionismo tecnol骻ico, adem醩, no se circunscribe a las limitaciones de entrada que imponen los pa韘es desarrollados para proteger sus propios mercados dom閟ticos; sino que el reclamo de armonizaci髇 mundial de las regulaciones les permite proteger los de todos los pa韘es del mundo y preservarlos para sus propias empresas.

Estas tendencias se expresan en el sector farmac閡tico de forma m醩 visible, pero va emergiendo tambi閚 en sectores como en la producci髇 de alimentos, y se ir extendiendo a otros. La consecuencia inmediata es que el desarrollo de industrias de alto valor agregado en Cuba, y en pa韘es del Sur, requerir acuerdos regionales entre gobiernos, que abran espacio a nuestros propios productos y construyan un contexto regulatorio donde la prioridad sea su impacto social. Varias de las grandes operaciones exportadoras y de transferencia de tecnolog韆 del Polo cient韋ico han tenido este enfoque, en el que el desarrollo industrial desborda el campo de la interacci髇 econ髆ica entre empresas, para vincularse, cada vez m醩, con las estrategias pol韙icas.

El reto del mediano plazo

Cuando en Cuba se habla de la econom韆, la expresi髇 cotidiana es la de 玠ificultades econ髆icas. Estas son muy reales, y ser韆 irresponsable desconocerlas. Pero todo an醠isis serio tiene que empezar reconociendo que, en los veinte a駉s que precedieron al VI Congreso del Partido, nuestro pa韘 libr una batalla colosal en el campo de la econom韆, enfrentando el Per韔do especial, y emergi, con heridas y secuelas, pero esencialmente victorioso.

Una p閞dida abrupta de m醩 de 80% del comercio exterior, una ca韉a de m醩 de 30% del PIB, un incremento enorme de los precios del petr髄eo, y la continuidad de una agresi髇 econ髆ica externa sin precedentes en la historia, fueron enfrentados sin deterioros significativos de los indicadores b醩icos de educaci髇, salud, seguridad ciudadana, equidad y empleo; como se reconoce en los estudios del 蚽dice de Desarrollo Humano, publicados por Naciones Unidas. 9 El pa韘 reorient su comercio exterior, requilibr sus finanzas externas e internas, remprendi el crecimiento del PIB, y en importantes indicadores recuper las cifras anteriores a 1989.

Ahora emprendemos una segunda batalla, para enfrentar las secuelas del Per韔do especial, que exige, como se expone en los Lineamientos del VI Congreso del Partido,

soluciones a corto plazo encaminadas a eliminar el d閒icit de la balanza de pagos, que potencien la generaci髇 de ingresos externos y la sustituci髇 de importaciones, y a su vez den respuesta a los problemas de mayor impacto inmediato en la eficiencia econ髆ica, la motivaci髇 por el trabajo y la distribuci髇 del ingreso. 10

Pero despu閟 (y aun simult醤eamente) vendr una tercera batalla en la que debemos enfrentar retos ante nuestra econom韆 que tienen un car醕ter permanente. Estos son, en esencia, el de la estructura demogr醘ica de la poblaci髇 cubana, y el de la globalizaci髇 de la econom韆, as como la interacci髇 entre ambos. En los a駉s 50, ten韆mos una pir醡ide etaria de base ancha, con muchos j髒enes, pr醕ticamente igual a la de 1907. En las cinco d閏adas transcurridas desde el triunfo revolucionario de 1959, esa estructura se modific. Tenemos ahora m醩 de 18% de la poblaci髇 por encima de los sesenta a駉s de edad, y un pron髎tico de que llegar a 30% en el a駉 2030. La natalidad cay por debajo del nivel de remplazo, y las cifras de los que arriban a la edad laboral apenas alcanza a las de los que llegan a la jubilaci髇.

En la compleja causalidad de esta transici髇 demogr醘ica est el aumento de la esperanza de vida al nacer, y la reducci髇 de la natalidad que sigue al incremento del nivel educacional de la mujer y su incorporaci髇 social. Un fen髆eno similar ocurri en el siglo xx , en Europa y Norteam閞ica, pero all fue mucho m醩 lento, y paralelo al desarrollo industrial. En Cuba produjimos un desarrollo social por delante del econ髆ico. Y eso es esencialmente positivo: refleja el principio pol韙ico de que los derechos humanos a la salud y la educaci髇 deben ejercerse de manera inmediata, repartiendo lo que tengamos. Es algo de lo que debemos sentirnos orgullosos; pero no por eso deja de ser un problema, cuya soluci髇 hay que encontrar. Si logramos construir desarrollo social desde la pol韙ica (no desde la econom韆), ahora tenemos que construir desarrollo econ髆ico a partir de aquel. Ello va a requerir mucha creatividad. No hay referentes externos para un desaf韔 de esta naturaleza.

Una estructura demogr醘ica como la que tenemos demanda una econom韆 tecnol骻ica, de alto valor agregado. Pero ese aparato productivo hay que construirlo en el contexto de la globalizaci髇 de la econom韆; que es muy diferente de la que hab韆 en los a駉s 60, cuando la Revoluci髇 emprendi sus primeros programas de desarrollo. El capitalismo ha sido 玤lobalizante desde su surgimiento, pero el ritmo de esa globalizaci髇 y el crecimiento del comercio internacional se han acelerado en los 鷏timos cincuenta a駉s. La econom韆 cubana 梒omo la de todos los pa韘es peque駉s ser cada vez m醩 dependiente de sus relaciones externas. Y no podremos equilibrar nuestra balanza de exportaci髇 con productos tradicionales, y menos a鷑 con recursos naturales no renovables, de los que tenemos pocos. El turismo y los servicios m閐icos est醤 funcionando como compensaci髇 y factores de estabilidad econ髆ica, pero tienen l韒ites de crecimiento.

Si no logramos que nuestro aparato industrial transite r醦idamente hacia productos de alto valor agregado, con capacidades productivas para aquello que est en la frontera entre la ciencia y la tecnolog韆, corremos el riesgo de desindustrializaci髇, p閞dida de empleos fabriles, expansi髇 desmedida de los servicios, d閒icit comercial persistente, y erosi髇 del propio capital humano. El reto es muy grande y muy importante. Establecer relaciones econ髆icas diversificadas y sim閠ricas con el mundo es, en 鷏tima instancia, un problema de soberan韆 nacional. Si no construimos aceleradamente capacidades productivas para bienes de alta tecnolog韆, el pa韘 estar韆 en un plano de subordinaci髇, porque ser韆 abastecido de cosas complejas desde fuera, incapacitado de potenciar los nuevos conocimientos. En esa batalla tiene que involucrarse todo el potencial cient韋ico cubano. Pero no podemos desconocer un tercer desaf韔: recuperarnos del da駉 que hizo el Per韔do especial, en todas las esferas de la vida nacional. Ser韆 pretensioso e ingenuo afirmar que la ciencia no recibi ese impacto. En 2001, el porcentaje del PIB invertido en ciencia y t閏nica era de 0,98%, superior al promedio de Am閞ica Latina. 11 En 2007, decreci hasta 0,72%, por debajo de la media latinoamericana de 1,09%. Nuestra producci髇 de publicaciones cient韋icas fue, en 2007, de 6,67 art韈ulos por cada cien mil habitantes, cifra inferior a la media de 8,20 para Am閞ica Latina y el Caribe. En una compilaci髇 hecha para la UNESCO por el Observatorio Canadiense de Ciencia y Tecnolog韆, se registraron 775 publicaciones cient韋icas de instituciones cubanas, contra 6 197 provenientes de Argentina, 8 262 de M閤ico y 26 482 de Brasil. La cifra de usuarios de Internet era, en 2008, de 12,94 por cada cien personas, tambi閚 inferior a la de 28,11 en Argentina, 21,43 en M閤ico y 37,52 en Brasil.

Mas all de las cifras, la percepci髇 compartida por muchos es que las dificultades econ髆icas del Per韔do especial afectaron sensiblemente la actividad cient韋ica, y que precisamente el sector de la biotecnolog韆 es una de las excepciones. De hecho, en el cap韙ulo sobre Cuba del Informe UNESCO sobre la Ciencia en 2010, 12 al tratar de los resultados de la investigaci髇, pr醕ticamente todos los ejemplos que se citan son de este sector. Debemos preguntarnos por qu. Obviamente, no se trata de que en unas instituciones laboren cient韋icos m醩 competentes o m醩 dedicados que en otras. La respuesta hay que buscarla precisamente en el modelo de interacci髇 directa, a ciclo completo, que se construy con un doble trasvase: el de los resultados cient韋icos a la actividad productiva en la misma organizaci髇; y el de recursos de la actividad comercial y exportadora hacia la cient韋ica.

Encontrar dentro del modelo econ髆ico que estamos redise馻ndo un esquema viable de financiamiento de la investigaci髇 cient韋ica, dentro y fuera del sistema empresarial, es uno de los retos importantes que tenemos, no solo para la ciencia, sino para el propio modelo econ髆ico. En tal sentido, el n鷐ero 24 de los Lineamientos establece: 獿os centros de investigaci髇 que est醤 en funci髇 de la producci髇 y los servicios deber醤 formar parte de las empresas o de las organizaciones superiores de direcci髇 empresarial, en todos los casos que sea posible. 13 Ah est uno de los componentes de la estrategia. No el 鷑ico.

Los frentes de la batalla

Los Lineamientos de la Pol韙ica Econ髆ica y Social aprobados en el VI Congreso del Partido Comunista de Cuba establecen claramente que el enfrentamiento a los problemas de la econom韆 debe transitar por dos tipos de soluciones: las de corto plazo, que deben buscar un equilibrio r醦ido de la balanza de pagos y un aumento de la eficiencia econ髆ica y la motivaci髇 por el trabajo, y las sostenibles a m醩 largo plazo. Estas 鷏timas deben conducir a 玼na autosuficiencia alimentaria y energ閠ica altas [...] as como el desarrollo de nuevas producciones de bienes y servicios de alto valor agregado. 14

Estas tienen tres or韌enes posibles: o importamos tecnolog韆s con nuestros limitados recursos, o buscamos inversi髇 extranjera que las traiga (con el riesgo de construir nuevas dependencias), o las extraemos de nuestra propia capacidad cient韋ica. Las dos primeras pueden ser r醦idas, pero son poco sostenibles. La tercera es robusta. Los pa韘es siempre se han construido de dentro hacia fuera, y no al rev閟; pero 縫uede esta v韆 ser tambi閚 r醦ida? Esa es precisamente la batalla que debemos dar ahora quienes trabajamos en el sector de la ciencia, y la responsabilidad hist髍ica que asumimos en la defensa de nuestro socialismo en el campo econ髆ico, y hay que darla, al menos, en cuatro frentes:

1. La Empresa socialista de alta tecnolog韆. Con independencia del sector especifico de la producci髇, una Empresa de alta tecnolog韆 es una organizaci髇 que ha sido capaz de construir un ciclo completo de investigaci髇-producci髇-comercializaci髇, que le permite tener productos novedosos, de alto valor agregado, y sustituirlos peri骴icamente por otros mejores, con est醤dares de calidad elevados y crecientes. Opera generalmente a bajo costo por peso y alta productividad del trabajo, y emplea recursos humanos de alta calificaci髇. En los pa韘es grandes, puede operar en funci髇 de la demanda dom閟tica. Para los peque駉s, hay un v韓culo inescapable entre alta tecnolog韆 y exportaciones.

Ahora es el momento de capturar, en nuestras leyes y regulaciones, la existencia de este tipo de empresa y sus formas de funcionamiento, e identificar cu醠es organizaciones, en este u otros sectores de la econom韆, pudieran serlo. En estas empresas, las conexiones entre la ciencia y la econom韆 funcionan en ambas direcciones: los resultados de la ciencia se convierten r醦idamente en nuevos productos y servicios, y su realizaci髇 comercial (sobre todo exportadora) es una fuente de financiamiento de la investigaci髇 cient韋ica. Tal nexo ocurre en el contexto de la misma organizaci髇, sin los costos de la transacci髇 academia-empresa en instituciones diferentes.

El surgimiento, a partir de colectivos cient韋icos, de empresas de alta tecnolog韆 es expresi髇 de madurez de nuestro sistema de ciencia y t閏nica. Son el instrumento principal por el cual las 玡ntradas de inversi髇 social en estas se transforman en 玸alidas de impacto econ髆ico. Estas organizaciones tienen rasgos de la empresa tradicional y de la unidad presupuestada: deben ser rentables y eficientes en el corto plazo y crecer en sus operaciones; pero tambi閚 cuidar el mediano plazo, subsumir importantes gastos de investigaci髇 y desarrollo de nuevos productos, y asumir misiones sociales relacionadas con el impacto de estos.

Ellas requerir醤 de una clara conceptualizaci髇 en nuestro modelo econ髆ico, y un 玹raje a la medida para sus formas de funcionamiento y control. Tambi閚 ser imprescindible un dise駉 cuidadoso de las organizaciones superiores de direcci髇 empresarial para que sean capaces de dise馻r y conducir las estrategias, y de evaluar el desempe駉 de las empresas de base, no solo en funci髇 de los planes anuales, sino en el m醩 complejo proceso a mediano y largo plazo, y que puedan manejar las incertidumbres de los mercados externos, y extraer ventaja de la integraci髇 que deriva de la propiedad social sobre las empresas. En los sectores contentivos de empresas de alta tecnolog韆, tendr醤 que ser dotadas de capacidad de interpretar las tendencias de la ciencia y la t閏nica en su 醨ea.

2. La innovaci髇 en todo el sistema empresarial. La segunda de las funciones de la ciencia en el modelo econ髆ico es la de incrementar el valor a馻dido de los bienes y servicios de todo el aparato productivo. Con independencia del nivel tecnol骻ico que tenga hoy cualquiera de nuestras operaciones productivas, su valor agregado debe crecer. El esquema cl醩ico de innovaci髇 espont醤ea m醩 玦ntroducci髇 de resultados (con est韒ulo moral y material al innovador), que funcion durante d閏adas, est agotado, y hay que identificar las causas. La queja tan persistente de muchos dirigentes cient韋icos de que el aparato empresarial no utiliza los resultados de nuestra ciencia, indica que hay razones de fondo en esto. O bien los resultados no son tan 玦ntroducibles, o las empresas carecen de incentivos para introducirlos, o hay una mezcla de ambas cosas. La imagen del innovador individual con la idea brillante, de aplicaci髇 inmediata, es del siglo xix ; no funciona en el xxi . La innovaci髇 en la empresa moderna es una actividad de toda la organizaci髇, integrada a sus procesos esenciales. No tiene que partir siempre de 玠escubrimientos cient韋icos de la propia empresa, ni siquiera de instituciones cient韋icas cubanas. La revoluci髇 de la inform醫ica hace que haya mucha informaci髇 y tecnolog韆s disponibles en las redes, de acceso barato. Lo que es imprescindible es que la empresa tenga capacidad para absorberlas. La innovaci髇 debe ser 玤uiada por la demanda, es decir, incentivada por las oportunidades que se identifiquen para nuevos productos y servicios que incrementen la rentabilidad. Su introducci髇 pasa, con frecuencia, por decisiones de inversi髇, o al menos por un lapso entre el esfuerzo innovador y su retorno econ髆ico. Estos procedimientos, y los incentivos para emplearlos, deben ser capturados en la nueva Ley de Empresas e implementados en todos los sectores de nuestra econom韆.

3. Las universidades. Una tercera funci髇 de la ciencia en el modelo econ髆ico cubano est en el acercamiento del dispositivo docente al productivo. La mayor parte del capital humano para la investigaci髇 cient韋ica, y el que tiene, como promedio, mayor calificaci髇 acad閙ica, est en las universidades. Precisamente una de las principales heridas del Per韔do especial, que debemos curar con prisa, es que afloj los lazos entre ellas y la econom韆, construidos desde los a駉s 60 a partir del pensamiento de Fidel Castro y Ernesto Guevara. Recuperar y multiplicar el espacio de la educaci髇 superior en la econom韆, y no solamente en la formaci髇 de cuadros, es una de las urgencias del momento. Una vez m醩, es una interacci髇 en ambos sentidos: el del impacto de las ideas y resultados del potencial universitario sobre la econom韆, y el de esta sobre la calidad de la docencia.

La 玞onectividad social de la ciencia no se limita a sus v韓culos con el aparato productivo, sino, de manera muy relevante, con la educaci髇. Es de la 鷑ica manera que el potencial cient韋ico se reproduce. Sobre las relaciones Universidad-Empresa hay una enorme literatura. Otros compa馿ros en Cuba han producido importantes reflexiones sobre el tema. 15 Aqu solamente subrayaremos algunas intuiciones surgidas de la experiencia del sector de la biotecnolog韆. Hay dos distorsiones que evitar: la primera es la copia del modelo de propiedad intelectual m醩 negociaci髇 de patentes, que ha guiado la interacci髇 entre universidad e industria en los pa韘es capitalistas desarrollados. Es un modelo que introduce 玶elaciones de mercado en el uso del conocimiento, genera nuevos costos de transacci髇, y debilita el compromiso de los investigadores con el impacto final de sus resultados en la sociedad. Los propios pensadores de los pa韘es que lo aplican cada vez lo critican m醩, por disfuncional. Ese no es nuestro camino.

La segunda distorsi髇 que evitar es la visi髇 de las 醨eas universitarias construyendo peque馻s f醔ricas y comercializando productos. Ese tampoco es el camino. El v韓culo hay que construirlo preservando las especificidades de la actividad cient韋ica en cada espacio. La investigaci髇 universitaria tiene mayor contenido de exploraci髇, mientras que la de empresa se concentra m醩 en la explotaci髇 de los resultados y su escalada. La primera es el espacio para proyectos cient韋icos de mayor riesgo (y mayor retorno potencial), que es necesario financiar con un esquema presupuestado, pues su ciclo de recuperaci髇 no cabe en los ejercicios econ髆icos de la vida empresarial. Opera con mayor abundancia de recursos humanos, entre ellos los estudiantes, y es m醩 multidisciplinaria porque su funci髇 incluye la formaci髇 de cuadros. Lo f閞til est precisamente en la interacci髇 de enfoques diferentes. Para estudiar c髆o se hace esto en el socialismo no tenemos puntos de referencia. La experiencia de la URSS no fue exitosa en la movilizaci髇 del ambiente acad閙ico en funci髇 del desarrollo econ髆ico. 16 La d閎il vinculaci髇 entre la ciencia y la producci髇, a pesar de tener 25% de todos los cient韋icos del mundo, fue uno de los factores determinantes del estancamiento que precedi a su desintegraci髇. En Cuba, tendremos que ser muy creativos en la construcci髇 de nuestro propio modelo.

4. Los centros universitarios municipales y el desarrollo local. Esta cuarta funci髇 de la ciencia en el modelo econ髆ico es la m醩 ambiciosa: se trata de construir un sistema de producci髇, estructuraci髇, circulaci髇 y absorci髇 de conocimiento en toda la sociedad. El concepto de 玤esti髇 del conocimiento incluye la investigaci髇 cient韋ica tal como la conocemos, pero tambi閚 otros prop髎itos como la identificaci髇 de las necesidades de conocimiento y sus fuentes posibles, la construcci髇 de capacidad absortiva para la ciencia y la tecnolog韆 en el aparato empresarial, la captaci髇 del saber t醕ito que se genera en las empresas, la formaci髇 de cadenas productivas a nivel local, y la asimilaci髇 del m閠odo cient韋ico como un componente de la cultura general en la sociedad cubana.

La extensi髇 del uso de tal m閠odo (de pensamiento, generaci髇 y evaluaci髇 objetiva de hip髏esis), y de la capacidad de interpretaci髇 y asimilaci髇 social de la ciencia, podr parecer un objetivo demasiado audaz; pero no lo es m醩 que la Campa馻 de Alfabetizaci髇 en un a駉, que ya hicimos con 閤ito en 1961. Nuestra sociedad socialista puede plante醨selo. Las primeras experiencias en programas de desarrollo local basados en la gesti髇 del conocimiento ya est醤 indicando que es alcanzable, 17 y que tiene enormes potencialidades para la econom韆, la docencia, la ciencia y la cultura. La conexi髇 entre la ciencia y la econom韆 no es un proceso espont醤eo: requiere direcci髇 consciente, estrategia, y dispositivos de intermediaci髇 y cat醠isis. En estos prop髎itos, los 123 Centros universitarios municipales, que surgieron en Cuba a partir de 2004, pueden ser un dispositivo muy poderoso, convertirse en uno de los actores principales del desarrollo econ髆ico a nivel local asumiendo funciones de captaci髇 y distribuci髇 de conocimientos, y llegar a ser la instituci髇 docente y cient韋ica principal del municipio, y construir conexiones entre las instituciones del territorio y las de otros, incluyendo los centros cient韋icos de car醕ter nacional.

Las palancas del socialismo

En el mundo interconectado de hoy, el desarrollo cient韋ico no puede verse como equivalente a 玽olumen de la actividad cient韋ica 梒antidad de investigadores, centros, porcentaje del PIB que se invierte en ciencia, publicaciones, etc., sino como la combinaci髇 de este m醩 sus conexiones con la econom韆, la educaci髇, y otros sectores sociales. La construcci髇 de v韓culos entre la ciencia y la producci髇, de la que depende el valor agregado de nuestros productos, y el desempe駉 exportador de la econom韆 cubana tienen como actor principal a la empresa estatal socialista, a trav閟 de la cual se expresa la propiedad social sobre los medios fundamentales de producci髇, y la distribuci髇 del producto social con arreglo al trabajo. El modelo econ髆ico cubano deber incluir los mecanismos concretos por medio de los cuales esa conexi髇 de la ciencia con la econom韆 debe producirse. A eso nos convoca precisamente el Lineamiento 132, cuando habla de

perfeccionar las condiciones organizativas, jur韉icas e institucionales para establecer tipos de organizaci髇 econ髆ica que garanticen la combinaci髇 de investigaci髇 cient韋ica e innovaci髇 tecnol骻ica, desarrollo r醦ido y eficaz de nuevos productos y servicios, su producci髇 eficiente con est醤dares de calidad apropiados y la gesti髇 comercializadora interna y exportadora. 18

Los treinta a駉s de la biotecnolog韆 en Cuba nos aportan una experiencia concreta sobre este proceso. De hecho, los centros del Polo cient韋ico han estado operando como empresas socialistas de alta tecnolog韆, donde ha funcionado muy bien la combinaci髇 de propiedad social y gesti髇 descentralizada. Ha demostrado tambi閚 de qu manera puede el socialismo expresar sus ventajas para la conexi髇 de la ciencia con la producci髇, y el tr醤sito hacia una econom韆 basada en el conocimiento. La propiedad privada y la econom韆 de mercado no son dispositivos de conexi髇 de la ciencia con la econom韆; son obst醕ulos.

La limitaci髇 en el desarrollo de la biotecnolog韆 en otros pa韘es de Am閞ica Latina parte del car醕ter privado del aparato productivo, y su subordinaci髇 a los pa韘es centrales. Ello lo desarticula del proceso social de creaci髇 del conocimiento cient韋ico. Ambos sectores, el de la ciencia y el de la producci髇, se conectan por separado con los dispositivos cient韋icos y productivos en el exterior, pero no interact鷄n. Solamente el socialismo puede romper ese c韗culo vicioso de dependencia. En Cuba esta afirmaci髇 ya no es 玹e髍ica. Hay evidencias de que se puede lograr. Pero junto con ellas est ahora la responsabilidad de capturar esas experiencias y dibujar, dentro de nuestro modelo econ髆ico y sus diversos escenarios, los procesos por los cuales el desarrollo cient韋ico ir asumiendo una funci髇 directa como motor del desarrollo econ髆ico, y no simplemente de consecuencia distal de este.

La Revoluci髇, con su obra masiva de formaci髇 de capital humano, de cohesi髇 social y de valores, ensanch el espacio de lo posible. Ni la biotecnolog韆, ni la Universidad de las Ciencias Inform醫icas, ni los m閐icos de 獴arrio Adentro, hubiesen podido existir en los a駉s 60. Fueron necesarias tres d閏adas de construcci髇 socialista para hacerlo posible.

Ahora hay que partir de esa base y vislumbrar 玡l pa韘 posible que podemos construir: una sociedad justa y solidaria, con una poblaci髇 saludable y culta, sustentada por una econom韆 de alta tecnolog韆 enraizada en empresas de propiedad social, y protagonista de la integraci髇 latinoamericana. As lo vio Fidel cuando dijo, en medio de las tensiones de aquel duro 1993, que

la ciencia y las producciones de la ciencia, deben ocupar alg鷑 d韆 el primer lugar de la econom韆 nacional. Pero partiendo de los escasos recursos, sobre todo de los recursos energ閠icos que tenemos en nuestro pa韘, tenemos que desarrollar las producciones de la inteligencia, y ese es nuestro lugar en el mundo, no habr otro. 19

Notas

1. Partido Comunista de Cuba, 玆esoluci髇 del VI Congreso sobre los Lineamientos de la pol韙ica econ髆ica y social del Partido y la Revoluci髇, junio de 2011, disponible en http://www.cubadebate.cu/.

2. Agust韓 Lage, 獿a econom韆 del conocimiento y el socialismo: reflexiones a partir de la experiencia de la biotecnolog韆 cubana, Cuba Socialista, n. 30, La Habana, 2004, pp. 2-28.

3. Agust韓 Lage, 獿a econom韆 del conocimiento y el socialismo: 縣ay una oportunidad para el desarrollo?, Cuba Socialista, n. 41, La Habana, 2006, pp. 25-43.

4. Partido Comunista de Cuba, ob. cit.

5. Agust韓 Lage, 獵onectando la ciencia a la econom韆: las palancas del socialismo, Cuba Socialista, n. 45, La Habana, 2007, pp. 2-26.

6. Agust韓 Lage, 玈ociedad del conocimiento y soberan韆 nacional en el siglo xxi : el nexo necesario, Cuba Socialista, n. 50, La Habana, 2009, pp. 19-31.

Parks in China抯 Regional Economy: Empirical Evidence from the IC Industry in the Zhangiang Hight-Tech Park, Erdkunde, a. 65, n. 1, Shanghai, 2011, pp. 43-53.

8. Agust韓 Lage, 獹lobal Pharmaceutical Development and Access: Critical Issues of Ethics and Equity, MEDICC Review, v. 13, n. 3, La Habana, julio de 2011, pp. 16-22.

9. Kevin Watkins et al., 獻nforme sobre Desarrollo Humano 2005. La cooperaci髇 internacional ante una encrucijada. Ayuda al desarrollo, comercio y seguridad en un mundo desigual, Ediciones Mundi-Prensa, 2005.

10. Partido Comunista de Cuba, ob. cit.

11. 玌NESCO Science Report 2010. The Current Status of Science around the World, UNESCO Publishing, 2010.

12. 蚫em.

13. Partido Comunista de Cuba, ob. cit.

14. 蚫em.

15. Jorge Nez, Conocimiento acad閙ico y sociedad. Ensayos sobre pol韙ica universitaria de investigaci髇 y posgrado, Editorial UH, La Habana, 2010; Fidel Castro, Ciencia, tecnolog韆 e innovaci髇: desaf韔s e incertidumbre para el Sur, Ediciones Plaza, La Habana, 2006.

15. Jos Luis Rodr韌uez, El derrumbe del socialismo en Europa: del socialismo real al capitalismo salvaje, Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 2011. (En proceso de edici髇).

17. Agust韓 Lage, 獿a econom韆 del conocimiento y el socialismo (II): reflexiones a partir del proyecto de desarrollo territorial en Yaguajay, Cuba Socialista, n. 33, La Habana, 2004, pp. 3-23.

18. Partido Comunista de Cuba, ob. cit.

19. Fidel Castro Ruz, 獻ntervenci髇 en la inauguraci髇 del Centro de Biof韘ica M閐ica, Santiago de Cuba, 10 de febrero de 1993.

Agust韓 Lage. Director Centro de Inmunolog韆 Molecular.

Fuente: Revista Temas, N 69, p醙inas  31-42, de enero-marzo de 2012.



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