"Internet es hoy por hoy una herramienta fundamental para el
desarrollo de los pueblos y, particularmente, de América Latina y el
Caribe, que puede y debe generar igualdad de oportunidades, de
progreso, y de desarrollo económico, social y cultural. El cierre de
disparidades resulta un imperativo ético y moral, y condición
elemental del desarrollo. Para lograrlo se requieren dos aspectos
principales: infraestructura de las telecomunicaciones, de las
redes, y que la conectividad llegue a todos los rincones. Lo
segundo: que la oferta de servicios, de contenidos, aplicaciones...
esté disponible, que sepamos usarla y le demos un sentido útil. Ese
es el desafío fundamental".
—Oportunidades reales que existen actualmente en la región...
"Hemos dado pasos muy importantes en el aumento de los
indicadores en términos de acceso a Internet, pero persisten
‘bolsones’ y por razones económicas, de ruralidad o distanciamiento
aún muchas personas no tienen acceso a las TIC. De cara al año 2020
América Latina debe y puede cerrar completamente la brecha digital.
"Debemos ser capaces todos de trabajar en el objetivo compartido
de eliminar la brecha lo antes posible. Esto requiere de políticas
públicas bien definidas también en el ámbito del e-government
(gobierno electrónico), de todo lo que es telemedicina,
tele-educación, trámites públicos... "
—¿Hacia dónde está enfocada la "mira" de la organización de la
cual usted es secretario general para impulsar la inclusión digital,
en contraposición a la brecha existente?
"Se está jugando en buena medida nuestra posibilidad de
desarrollo y de generar equidad. A mayor uso y penetración de
servicios de telecomunicaciones, hay más crecimiento económico y
posibilidades de inclusión social. Debemos generar un diálogo entre
todos los actores y facilitar el despliegue de infraestructura:
torres, antenas, servicios de fibra óptica, redes alámbricas o
inalámbricas... Luego, potenciar el espectro radioeléctrico,
elemento fundamental de las comunicaciones inalámbricas; tercero,
disminuir impuestos y generar un entorno favorable a las
telecomunicaciones. Y en cuarto lugar, trabajar de común acuerdo en
solventar todas las barreras del desarrollo sectorial".
—¿Cómo valora la gestión del Gobierno cubano en el campo de la
informática y las telecomunicaciones para cerrar la brecha digital?
"Los indicadores son positivos. En los últimos diez años el
crecimiento de la banda ancha fija ha sido importante, pero mucho
más significativo ha sido el de la móvil. Este tipo de telefonía ha
logrado un salto visible en estos cinco años y resulta relevante la
preocupación y el nivel de prioridad muy nítidos por parte del
Gobierno cubano, a través del Ministerio de Comunicaciones.
"Si hay algo en lo que Cuba destaca es en la informatización de
la función pública, de los servicios de los ciudadanos para que haya
más gobierno electrónico. Esto permite una participación superior en
los procesos de decisión. Y Cuba va en el buen camino. El reto ahora
es apretar el acelerador con un sentido claro de la urgencia porque
la brecha digital o profundiza las desigualdades o, si la cerramos,
se convierte en instrumento fundamental para el progreso".
—Si bien por un lado Internet constituye una fortaleza, por otro
puede devenir incluso instrumento de agresión, y Cuba ha sido un
blanco constante de la guerra mediática, la cual no escapa a este
medio alternativo de comunicación...
"Exactamente, las TIC —como todas las tecnologías— tienen sus
riesgos. Por definición las tecnologías no son buenas ni malas, son
simplemente una herramienta y hay que saber usar esa herramienta
para fortalecer el avance de los países, no para atacarlos".
—Cuando se habla de accesibilidad y desarrollo tecnológico, no
puede descartarse que el bloqueo estadounidense tiene un impacto
tangible... ¿Cuánto cree usted que afecta esa atroz medida del
gobierno norteamericano a la gestión de Cuba por el cierre de la
brecha digital?