Unidades Básicas de Producción Cooperativa

Ni trabas ni tutelaje

Juan Varela Pérez
juan.pvp@granma.cip.cu

Las Unidades Básicas de Producción Cooperativa (UBPC) se consideran víctimas de un desvirtuado esquema organizativo que les impide, por exceso de trabas y tutelaje, cumplir la misión para la cual fueron creadas en 1993.

Foto: Jorge Luis GonzálezDiversificar las producciones es una de las mejores cartas de triunfo.

Recordemos que mientras los campesinos aportaron sus bienes y se integraron en cooperativas, las UBPC nacieron con obreros estatales que recibieron las tierras en usufructo para una supuesta organización más productiva y por ese interés de la Revolución se les entregó el 42% de las mejores tierras del país.

Para cambiar las cosas, se discuten ahora las disyuntivas para darle más autonomía a las UBPC y modificar su estructura actual de dependencia excesiva de la burocracia administrativa, como vías para mejorar el estilo de trabajo y de vida, incrementar los rendimientos y diversificar la producción.

Son transformaciones que, en opinión de los colectivos laborales y del propio Ministerio de la Agricultura, no toleran más plazos. Es la opción para que las UBPC se igualen a las mejores cooperativas.

La urgencia de este programa, en el cual ya se trabaja, descansa en la importancia económica de elevar la producción y erradicar las ataduras que entorpecen el desarrollo, la rentabilidad y la eficiencia de esas organizaciones.

Los encargados de agilizar este proceso comprobaron la violación de los conceptos que le dieron vida a las UBPC. Ellos aspiran, mediante la aprobación y ejecución de decenas de propuestas y sugerencias, a liberar esas entidades del burocratismo, la inestabilidad, la baja productividad, la mala selección de los cuadros, la ausencia de la participación de sus miembros y la negación de los principios aprobados por el Decreto-Ley 142 del Consejo de Estado que creó las UBPC.

Especialistas y trabajadores consultados por Granma opinan que este proceso demanda cuadros más capaces y preparados; concederle a las UBPC la suficiente autonomía, romper los nudos que las atan y darle la indispensable autoridad para que las empresas dejen de asumir funciones que no les corresponden.

Tales deficiencias actualmente provocan que en la economía de las UBPC exista una débil relación contractual, al imponerse el tutelaje. Ante la ausencia de personalidad jurídica, los fondos creados para las reservas destinadas a la adquisición de insumos están sometidos a excesivas regulaciones.

CAMBIOS IMPRESCINDIBLES

La ejecución de este programa se apoya en la necesidad de frenar cuanto entorpezca el desarrollo, la rentabilidad y la eficiencia de esas organizaciones que reúnen bajo el concepto de usufructo una parte de la superficie agrícola del país.

De las producciones que se venden al Estado, las UBPC aportan el 76,4% de la caña, el 21% de la leche, casi el 17% del arroz, el 14% de los cítricos y el 11,6% de las viandas y hortalizas, resultados que no están en correspondencia ni con las tierras ni con los medios que poseen. Este es el clásico ejemplo de cómo tantas trabas se convierten en gruesos nudos para maniatar a las fuerzas productivas.

Los niveles de producción de las UBPC podrían ser mayores si se les aplican las mismas concepciones que tienen las cooperativas, funcionen como tales y demuestren la viabilidad de su estructura.

Los encargados de llevar adelante estos cambios comprobaron las deformaciones que desvían a las UBPC de su esencia.

A diferencia de las CPA y CCS los medios — el transporte, por ejemplo— que son patrimonio colectivo adquirido por la cooperativa, en el caso de las UBPC, en ocasiones, se desvían para otros fines, sin aprobación de la asamblea de trabajadores y al no tenerse una cultura cooperativa les aplican regulaciones como si fueran entidades estatales. De ahí la necesidad de que a los vehículos de las UBPC se les apliquen las mismas concepciones que a las cooperativas, con su matrícula diferenciada.

Otro fenómeno: las cooperativas disponen de una cuenta sociocultural de atención al hombre y otras actividades que apruebe la asamblea. En cambio, las UBPC están limitadas, dado el exceso de regulaciones para poder utilizar, en tal misión, fondos de su reserva.

BENEFICIOS QUE SON VIOLADOS

Otro de los elementos que marca la diferencia es la distribución de utilidades; mientras las entidades del sector cooperativo y campesino estimulan hasta con el 70%, las UBPC apenas llegan al 50 y solo le conceden el 70% cuando sean rentables tres años o más. Esto viola los beneficios que deben recibir los que producen si al terminar el año obtienen ganancias.

Hay detalles que parecen insignificantes, pero no lo son: al líder de una CPA se le denomina presidente y al de la UBPC administrador. El primero se revoca en asamblea general, y con excepción, a propuesta de la Asociación Nacional de Agricultores Pequeños. Un administrador de cualquier UBPC, en cambio, puede ser sustituido por el director de la empresa, sin autorización de la asamblea ni de la junta de administración, porque a tales organizaciones se les aplica el concepto vigente para las antiguas granjas o distritos, como apéndice de la empresa estatal.

No pocos ejemplos ilustran otras diferencias: representantes de esas fuerzas son convocados en sus territorios para establecer determinados compromisos. A la hora de definir su participación, los presidentes de la CPA aclaran que los ratificarán cuando tengan el visto bueno de sus asociados. El administrador de la UBPC lo asume por decisión propia, o sea, desconoce la autoridad del colectivo sin tener en cuenta si daña o no los intereses de sus integrantes.

Tras muchas discusiones, la valoración de la comisión del Ministerio de la Agricultura sustenta la opinión de que debe existir un solo tipo de cooperativa de producción agropecuaria, regida por un mismo reglamento que supervise la Delegación Municipal de la Agricultura.

Según los cambios contemplados, debe establecerse para las UBPC el cargo de presidente (dirige la asamblea y la Junta Directiva) y un administrador para los bienes y recursos.

Atendiendo a las experiencias de las CPA y CCS el presidente debe ser elegido en asamblea a partir de una bolsa de cuadros. Sin embargo, el administrador no es elegible sino designado por la junta directiva, tomando como base resultados anteriores.

Las Unidades Básicas de Producción Cooperativa poseen una fuerza laboral activa de 161 115 trabajadores y de estos 14 187 son técnicos de nivel medio y 2 088 graduados universitarios.

Con ese potencial humano y una bien modificada estructura donde predominen el estímulo y la motivación, capaces de elevar el sentido de pertenencia, podrá obtenerse la eficiencia productiva que la economía del país y la población reclaman de los agropecuarios.

La experiencia de El Mango

 

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