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Maestros de la hojalata
Miguel Febles Hernández
Manos diestras en el manejo de la hojalata, más una buena dosis
de ingenio y creatividad, devinieron los ingredientes
imprescindibles para activar un pequeño taller en la Unidad de
Mantenimiento Constructivo y Electromecánica, de la Empresa de
Aprovechamiento Hidráulico de Camagüey, que desde el año pasado
satisface la demanda nacional de pluviómetros.
Con
equipos recuperados por ellos mismos, Ramón y Orlando elaboran los
pluviómetros en el pequeño taller.
Diseminados por toda la geografía cubana a través de una extensa
y bien estructurada red, estos equipos son los encargados de recoger
y medir las precipitaciones, cuya lectura sistemática permite
disponer de una información confiable sobre el comportamiento de las
lluvias, efectuar estudios científicos y ejercer un mejor control
sobre los embalses.
"Aunque su vida útil es relativamente larga, aclara Eduardo
Magariño Ruiz, director de la entidad, siempre los afectan las
inclemencias del tiempo, los ataca la oxidación, pierden sus
parámetros técnicos y entonces hay que sustituirlos. Es por ello que
nos dimos a la tarea de recuperar su producción, por lo vital que
resulta para las empresas de aprovechamiento hidráulico."
Durante el año 2009 se fabricaron 403 pluviómetros, cifra que dio
la posibilidad de cubrir las necesidades de todas las provincias, y
en lo que va de año se ensamblaron otros 219, por lo que se cuenta
ya con un stock de reserva para dar respuesta a cualquier imprevisto
o para satisfacer las demandas de otros ministerios u organismos del
país.
ENTRE DOS ESTÁ LA SOLUCIÓN
Lo de pequeño es cierto: el taller de fabricación de pluviómetros
es operado solo por dos trabajadores, quienes aprendieron a elaborar
cada una de las partes del instrumento, y entre ellos mismos se
dividieron las acciones hasta lograr el acabado final.
Al recibir la encomienda, Ramón Cardoso Ortey aprovechó sus
habilidades de más de una década en la hojalatería, para agilizar el
proceso sin mermar la calidad del producto:
"Una vez elaboradas las plantillas del tanque, el embudo, la
probeta y las guías, todo fluye en cadena: el trazado de las piezas,
el corte de la plancha, el ensamblaje, la soldadura... Cada detalle
se rectifica y se prueba con mucha precisión hasta quedar listo el
instrumento para su comercialización."
Dicho así, en breves palabras, resulta fácil, pero para lograrlo
tuvieron que recuperar y poner a funcionar varios equipos en desuso,
sin los cuales no se podría ejecutar el trabajo, entre los que
sobresalen la pestañadora, la enroladora, la cizalla, el tornillo de
banco y el equipo de soldar.
"Para nosotros ha sido una experiencia única", afirma Orlando
López Pérez, quien como ayudante de Ramón nunca imaginó que lo que
hacían tuviera tanta importancia para el país. "De hecho, ya tenemos
bastante avanzado, en etapa de ajuste tecnológico, el prototipo de
un nuevo instrumento".
EVAPORÍMETRO A LA VISTA...
"En efecto, esta enorme ´palangana´ es un evaporímetro de tanque,
asociado al pluviómetro y al anemómetro en las estaciones
meteorológicas o de balance hídrico, y que sirve para medir la
intensidad de la evaporación atmosférica, sobre todo el nivel de
pérdidas en las presas por la influencia del sol, el aire o la
humedad relativa."
Miguel Casas Ronquillo, el jefe del área técnica de la unidad,
siente satisfacción por la labor de Orlando y de Ramón, quienes
diseñaron el instrumento y demostraron que se puede hacer en las
condiciones artesanales del taller, dados los altos precios y el
escaso número de oferta en el mercado mundial.
"De concretarse su producción, explica Miguel, se podrían cubrir
las necesidades del Instituto de Recursos Hidráulicos, como se ha
hecho con los pluviómetros, y extender su uso a entidades de los
ministerios de la Agricultura o del Azúcar, las que con la
información suministrada, pueden emplear con mayor eficiencia los
sistemas de riego."
Los argumentos del especialista, por tanto, resultan
convincentes: además de sustituir importaciones, el pequeño taller
camagüeyano ofrece otras bondades con sus producciones, que van más
allá de la simple adquisición de un nuevo equipo de medición,
inciden además, si se aprovechan correctamente, en el ahorro de agua
y energía eléctrica. |