Leovigildo Venereo ceba 200 toros

JORGE LUIS MERENCIO CAUTÍN

GUANTÁNAMO.— Leovigildo Venereo Ramírez, ganadero de toda su vida en la finca Dos Hermanas, en el municipio de Niceto Pérez, percibió, al vuelo, las utilidades que les aportaría a él y al país la ceba de toros, a partir de precios estimulantes para esa actividad y el apoyo estatal mediante un complemento nutritivo.

Por eso no titubeó ante la convocatoria de la Asociación Nacional de Agricultores Pequeños (ANAP) en la provincia, de sumarse a tan importante tarea, encaminada a la sustitución de importaciones y a crear los cimientos para ulteriores empeños en la alimentación de nuestro pueblo.

Pipi Venereo, como se le conoce en sus predios y un poquito más allá, en menos de año y medio sobrepasa el centenar de animales entregados, con un peso promedio de 450 kilogramos, superior a lo estipulado en el contrato.

"Me incorporé al movimiento en noviembre del 2008 y en ese año entregué mis primeros 30 toros, que poseía bien adelantados. En el 2009 llegué a 53 y para el actual tengo el compromiso de vender 100, de los cuales en abril aporté los primeros 25", relata entusiasmado el curtido productor.

Para lograr ese propósito, Leovigildo está enfrascado en el engorde de 200 cabezas, toda una hazaña si se evalúan el poco tiempo en la actividad (su fuerte siempre fue la producción de leche) y las dificultades que enfrenta para asegurar el alimento básico a las reses y el agua, la cual muchas veces debe gestionar.

Tenemos que trabajar duro y con inteligencia, para asegurar la supervivencia de las áreas de king grass y de caña, que son el sustento de la comida principal y se desarrollan en secano. Sobre todo, hay que estar bien al tanto del corte de la primera especie, para que no se pase, mantenga su valor nutritivo y la perdurabilidad, explica Venereo.

La escasez de precipitaciones, sostiene, no nos va a detener en el empeño de crecer en áreas de king grass y caña. La ceba de toros se está pagando muy bien y eso nos posibilita invertir en ella. De modo que aspiramos a duplicar las seis hectáreas que tenemos con esos alimentos y si poseyera más tierra sembraría más comida aún, para llegar a 300 animales en engorde.

En la alimentación de la masa, además de la caña y el king grass, emplea el pasto natural, una cantidad mínima del complemento nutritivo entregado por el Estado, miel y sal. El balance correcto de esa dieta y el manejo adecuado son la garantía de los resultados de Pipi, antes productor por excelencia de leche, renglón al que no renuncia, como lo demuestran los 80 litros que como promedio diario entrega a la industria.

Un problema que afronta Leovigildo es la imposibilidad de moler el king grass y la caña, pues a las Dos Hermanas no llega la corriente trifásica para echar a funcionar la máquina forrajera que hace un buen tiempo le asignaron.

Asegura no tener secretos en la ceba de toros. "Para el reemplazo me nutro de mis propios animales y de otros comprados a campesinos de la CCS Oberto Benítez (a la cual pertenezco), que por el momento no tienen condiciones para desarrollar esa actividad".

"Lo mismo pueden ser siboney, que holstein, cebú, mestizo, criollo, brasileño..., de cualquier raza. Lo que hace falta es que no estén deteriorados. Del resto nos encargamos yo y los trabajadores que tengo contratados", dice con desenfado quien es reconocido como el mejor cebador de esta provincia y uno de los más sobresalientes del país.

Para la ceba semiestabulada, Venereo separa a sus animales en tres categorías: "Los que se inician en el engorde, los que tienen un tiempo intermedio en ese proceso y los que cumplen la etapa final". A partir de ahí traza su estrategia de alimentación y manejo en los corrales y en los pastizales.

Leovigildo, empero, no es la excepción en Guantánamo. Esta provincia dispone ya de 630 productores dedicados a la ceba semiestabulada, con masas que van desde un animal hasta los 200.

Mediante este programa, el territorio ya ha vendido 923 cabezas, con un peso promedio de 426,5 kilogramos y un aporte de 393,7 toneladas de carne. Al reto campesino de engordar vacunos también están dedicadas 31 unidades estatales, con 1 054 animales.

Tal esfuerzo se corresponde con la batalla que libra el país para aumentar la producción de carne de res, empeño que, como se conoce, no se soluciona de hoy para mañana.

 

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