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Las soluciones que se busquen tendrán que
lograr una
armonía entre los intereses de nuestros campesinos y los de toda la
sociedad
Intervención
del compañero
Marino Murillo Jorge, vicepresidente del Consejo de Ministros y
ministro de Economía y Planificación, en la clausura del X Congreso
de la ANAP, efectuado en la Sala Universal de las FAR, el 16 de mayo
de 2010, "Año 52 de la Revolución".
General
de Ejército Raúl Castro Ruz, Presidente de los Consejos de Estado y
de Ministros
Compañeros de la presidencia
Compañeros delegados e invitados:
Llegamos a
este X Congreso de la Asociación Nacional de
Agricultores Pequeños después de un intenso periodo de preparación
con la celebración de asambleas de cooperativas, municipios y plenos
provinciales, que incluyeron sesiones en las que los delegados
recibieron información sobre la situación actual de la economía.
Nuestros campesinos tienen una
larga tradición en la celebración
de estos Congresos, cuyo antecedente más significativo fue el
Congreso Campesino en Armas, celebrado el 21 de septiembre de 1958
en territorio liberado del Segundo Frente Oriental "Frank País", en
plena lucha insurreccional. Apenas a veinte días de concluido aquel
evento, el Comandante en Jefe firmaba el 10 de octubre de 1958, la
Ley No. 3, sobre el derecho de los campesinos a la tierra,
implantando la Reforma Agraria en todo el territorio liberado.
Al triunfo de la Revolución, para
poder iniciar un proceso de
desarrollo, había que enfrentar las grandes deformaciones
estructurales que padecía la economía, y también la injusticia
social prevaleciente. Ya en el Programa del Moncada, se había
proclamado la necesidad de resolver tres grandes problemas
económicos: la tierra, la industrialización y el desempleo.
Recordemos que en ese entonces, el
proletariado agrícola estaba
formado por unos 100 mil obreros azucareros y unos 600 mil
agrícolas. En las áreas rurales, el campesinado agrupaba a más de
200 mil familias, de las cuales 140 mil correspondían a campesinos
pobres y semipropietarios. La economía agrícola era extensiva,
latifundiaria, tanto en manos extranjeras, fundamentalmente
norteamericanas, que controlaban un millón 200 mil hectáreas de
tierras, como en las de una minoría cubana. La gran masa campesina
vivía en la miseria, agobiada por los intermediarios, sin créditos,
con precios ruinosos.
En 1958 las fincas mayores de 30
caballerías (402 hectáreas)
ocupaban 73,3 por ciento del área cultivable del país. El 8 por
ciento de los propietarios poseía más del 70 por ciento de las
tierras, incluidos los latifundios norteamericanos. El 64 por ciento
de los agricultores no eran propietarios de las tierras que
trabajaban y buena parte de ellos debían pagar renta. Doscientas mil
familias campesinas no tenían tierras para cultivar y en cambio
permanecían sin cultivar en manos de poderosos intereses, cerca de
300 mil caballerías (4 millones de hectáreas) de tierras
productivas.
Desde el punto de vista social, la
situación del campesinado era
crítica. La tasa de analfabetismo en zonas rurales era del 41,7 por
ciento, con cerca de un millón de analfabetos absolutos y más de un
millón de semianalfabetos; el 44 por ciento de los campesinos nunca
había asistido a la escuela. Los servicios de salud eran totalmente
insuficientes (un médico por cada 1 076 habitantes) y básicamente
concentrados en la capital y grandes ciudades del país. No existía
la medicina rural. Miles de personas morían cada año de enfermedades
evitables. Según la encuesta desarrollada en 1957 por la Agrupación
Católica Universitaria, en las zonas rurales el 14 por ciento de los
trabajadores padecían o habían padecido tuberculosis, el 13 por
ciento había padecido fiebre tifoidea, el 36 por ciento estaba
atacado de parasitismo intestinal y el 31 por ciento padecía de
paludismo. La mortalidad infantil era superior a 60 por mil nacidos
vivos. La esperanza de vida al nacer era alrededor de 65 años. En
las zonas rurales, el 78,2 por ciento de las viviendas correspondía
a "bohíos" y solo disponían de instalaciones sanitarias en el 4,1
por ciento de los casos, agua corriente en el 10,4 por ciento y
electricidad en el 10 por ciento de las viviendas. La desnutrición
afectaba a las masas campesinas fundamentalmente, con un índice de
desnutrición del 91 por ciento; solo el 11,2 por ciento de los
campesinos tomaba leche y el 4 por ciento comía carne.
Ese era el panorama de profundo
subdesarrollo que enfrentó la
Revolución.
Apenas a cuatro meses del triunfo
revolucionario, el 17 de mayo
de 1959, fue firmada la Ley de Reforma Agraria, con lo que se
cumplía una de las medidas fundamentales del Programa del Moncada y
se creaban las condiciones para la liquidación del latifundio y la
definitiva liberación del campesinado.
En estos cincuenta años, a pesar de
las enormes dificultades
derivadas de la guerra económica que significa el bloqueo
norteamericano contra nuestro país, y de las consecuencias de la
disolución del campo socialista a inicios de los años noventa,
nuestra agricultura y las condiciones sociales de nuestros
campesinos se transformaron radicalmente y hoy constituyen una
fuerza productiva muy importante.
El sector cooperativo-campesino
dispone del 41 por ciento de la
superficie agrícola y aporta cerca del 70 por ciento del valor de la
producción agropecuaria.
Por otra parte, la política social
aplicada ha conducido a
alcanzar notables índices en todos los servicios sociales básicos,
que elevaron considerablemente el nivel de vida del campesino.
Este X Congreso se produce en los
momentos en que se desarrolla
la fase preparatoria del VI Congreso del Partido Comunista de Cuba,
donde se estudia la actualización del modelo de gestión de la
economía cubana, en medio de las difíciles condiciones
internacionales.
Recientemente fue aprobada en el Consejo de Ministros una proyección
de la economía hasta el año 2015
Estaremos por tanto, obligados a estudiar
los fenómenos negativos
de la economía internacional y su impacto en la nuestra, que en el
caso de los productos agrícolas se manifiesta con fuerza por la vía
del incremento de los precios de las importaciones, así como por la
fuerte oscilación de los precios de algunos renglones exportables de
Cuba, influidos crecientemente por factores especulativos.
Recientemente se concluyó y
fue aprobada en el Consejo de
Ministros una proyección de la economía hasta el año 2015, que
define los principales problemas y objetivos productivos y de
desarrollo en la perspectiva. En la esfera agropecuaria, se plantea
reducir las importaciones de alimentos y materias primas para la
alimentación animal, por lo que se deberá trabajar en:
—Incrementar la producción en
renglones alimenticios que
sustituyan efectivamente importaciones (arroz, frijoles, maíz,
leche, cárnicos, café y otros); así como desarrollar la base
nacional de alimentación animal, acercándose a los 800 millones de
dólares de importación que pueden ser sustituidos, tomando como
referencia los gastos previstos en el plan 2010.
—Potenciar los ingresos por
exportaciones y las ventas en el
mercado interno en divisas, como fuente financiera para respaldar
una parte de la producción agroalimentaria.
—Propiciar la
descentralización de la producción hacia los
territorios, delegando una mayor participación en la gestión a los
gobiernos locales, para alcanzar el autoabastecimiento municipal.
—Organizar la creación en la
mayoría de los municipios del país
de un mercado de insumos, donde los productores puedan adquirir, de
manera directa, los recursos necesarios para la producción
agropecuaria, sustituyendo el actual mecanismo de asignación
centralizada.
—El Ministerio de la
Industria Azucarera, teniendo en cuenta los
lineamientos planteados en la Proyección 2011-2015, dará
cumplimiento al proceso de reordenamiento y racionalización del
sector, que asegure, como primera prioridad el incremento de la
producción de caña, sobre la base de un mayor rendimiento y un mejor
uso de la tierra asignada.
—Priorizar el programa de
desarrollo de los fertilizantes
naturales (biofertilizantes), así como trabajar con el Ministerio de
la Industria Básica en una proyección integrada para incrementar la
producción y uso de fertilizantes de producción nacional.
En el proceso de este X
Congreso se han abordado los problemas
más importantes relacionados con el papel del campesinado en el
esfuerzo productivo que debe desarrollar nuestro país. Como señalara
el General de Ejército Raúl Castro en el IX Congreso de la UJC,
celebrado el pasado mes de abril (Cito): "Sin una agricultura
fuerte y eficiente que podemos desarrollar con los recursos de que
disponemos, sin soñar con las grandes asignaciones de otros tiempos,
no podemos aspirar a sostener y elevar la alimentación de la
población, que tanto depende todavía de importar productos que
pueden cultivarse en Cuba." (Fin de la cita).
Uno de los temas más
discutidos en este Congreso ha sido el de la
comercialización de las producciones agropecuarias, que está a su
vez estrechamente relacionado con el tema de las contrataciones.
Hubo consenso en que es necesario elevar la calidad y exigencia en
los contratos, de manera que las partes cumplan sus obligaciones y
que se exija que se siembre, coseche y comercialice lo que se pacte,
evitando que se venda en los mercados de oferta y demanda sin la
certificación de que constituyen excedentes por sobrecumplimiento de
contratos o son producciones no conveniadas.
Tenemos que trabajar juntos
por resolver lo antes posible el
problema de los intermediarios ilegales, que elevan artificialmente
los precios sin aportar a la sociedad. No son cuestionados los
ingresos fruto del duro trabajo de los campesinos, pero sí aquellos
ingresos que obtienen los que lucran con el comercio ilegal de la
producciones agropecuarias y abusan de nuestro pueblo. Los
Ministerios de la Agricultura, Azúcar, Comercio Interior, Salud
Pública, Finanzas y Precios y otros organismos en lo que les
compete, así como la ANAP y los Consejos de la Administración en los
territorios, deben trabajar para que se cumpla lo legalmente
establecido en estos mercados y de ser necesario introducir lo antes
posible las modificaciones que se requieran.
Con respecto al uso de la
tierra, se ha venido haciendo entrega a
usufructuarios al amparo del Decreto Ley 259, lo que asciende ya a
920 mil hectáreas. Sin embargo, alrededor de la mitad de las
asignadas permanecen ociosas o insuficientemente explotadas,
situación que es necesario revertir lo antes posible, y en los casos
que los productores no sean capaces de hacerlo, habrá que transferir
las tierras a otros que sí puedan lograrlo, tal cual se establece en
el referido Decreto.
Como se discutió en algunas
de las sesiones de trabajo, hay un
grupo de temas que se encuentran en proceso de análisis y estudio en
el marco de la actualización del modelo económico cubano; ellos son:
la política tributaria, la contratación de fuerza de trabajo y los
precios de los insumos y de acopio.
Se
realiza una revisión de la política tributaria en su conjunto, lo
cual incluye al sector agropecuario
En 1994, al aprobarse la Ley Tributaria, al
sector agropecuario
se le dio un tratamiento de excepción, excluyéndolo del pago de
impuestos por diferentes conceptos. Las circunstancias han cambiado
y en estos momentos se realiza una revisión de la política
tributaria en su conjunto, lo cual incluye al sector agropecuario.
Por otra parte, las
cooperativas realizan contratación de fuerza
de trabajo asalariada, sin que haya una adecuada regulación en
materia de impuestos y contribución a la seguridad social por parte
de los trabajadores y de los empleadores. Se calcula que más de 100
mil trabajadores realizan estas labores.
Las condiciones actuales
reclaman la revisión de todo lo
anterior, más aún si se tiene en cuenta la entrega de tierras en
usufructo. La aplicación de impuestos a este sector contribuirá a
una redistribución de los ingresos que asegure los presupuestos de
los servicios básicos que se prestan de forma gratuita por el Estado
cubano. En la clausura del XVII Congreso de la CTC, el 30 de abril
de 1996 el Comandante en Jefe dijo sobre los impuestos (Cito):
"El impuesto es muy lógico y es justísimo, no permitan nunca que se
engañe a un trabajador echándoles la culpa a los impuestos de lo que
es robo, para no querer pagar impuestos. Y bien arreglados estamos
si permitimos que surja un sector rico, que puede llegar a tener, si
nos descuidamos, hasta millones y nosotros el deber de pagar los
círculos infantiles, las escuelas, los hospitales, los policlínicos,
el médico de la familia y todos los servicios sociales que presta la
Revolución, a los cuales no se resignaría a renunciar." (Fin de
la cita).
En cuanto al mercado de
insumos que se debe organizar para que
los productores tengan acceso directo a los mismos, la política de
precios que se aplique deberá garantizar, por un lado, el
reconocimiento de los costos reales de la producción en el precio de
acopio y por el otro, la eliminación de la gran cantidad de
subsidios que hoy en día el Estado paga a través del Presupuesto.
Un aspecto de especial
importancia lo constituye el programa de
la agricultura suburbana, ya en ejecución y que se desarrollará
aprovechando intensivamente las tierras que rodean las ciudades y
pueblos, hasta una distancia que permita que en ellas laboren sus
habitantes, con el menor gasto posible de combustible, empleando los
propios recursos locales y con amplio uso de la tracción animal. Ya
están definidos los subprogramas, pero es necesario, que lo antes
posible, queden establecidas las normativas de funcionamiento
económico que deben aplicarse en esta nueva forma productiva.
Desearía referirme a la
necesidad de lograr una mayor
integralidad entre las actividades del sector agropecuario, con la
industria alimentaria, la industria ligera y la sidero-mecánica, con
vistas a lograr un mayor aprovechamiento de los productos
agropecuarios, reducir pérdidas y elevar la eficiencia.
Asimismo, un aspecto que
requiere la mayor atención inmediata y
debe ser expresión de la voluntad de todos los productores, es la
aplicación efectiva de los logros de la ciencia y la técnica en sus
producciones. Existen en el país condiciones creadas por la
Revolución para garantizar que esto se pueda realizar y como dijera
el Comandante en Jefe en reunión con cultivadores de caña de la ANAP
el 28 de diciembre de 1963 (Cito): "Si el pequeño agricultor anda
a la zaga de la técnica, si el pequeño agricultor no aprende, no
modifica las técnicas, no siembra mejores variedades, no cultiva,
entonces perjudica la economía." (Fin de la cita).
En resumen, como hemos
apreciado en los análisis efectuados en
este Congreso, los retos que tiene nuestro país son grandes, en
medio de circunstancias internacionales muy complejas y para poder
avanzar en el desarrollo económico y social será necesario tensar
todas nuestras fuerzas e inteligencia, en lo cual el sector
agropecuario es determinante y dentro de ello, los campesinos
desempeñan un papel esencial. Estas circunstancias demandan una
actualización de nuestro modelo económico, que preserve los
principios de justicia del socialismo.
Sabemos que en estos empeños
podemos contar con nuestros
campesinos, como siempre lo hemos hecho. Tenemos confianza en ellos
y les pido que me permitan acudir a una idea de nuestro Comandante
en Jefe, expresada en el Primer Encuentro de Presidentes de
Cooperativas de Créditos y Servicios, el 3 de junio de 1998 (Cito):
"Nosotros desembarcamos ese día 2 de
Diciembre de 1956 allí donde
estaban los campesinos. En aquellos campesinos, que no sabían leer
ni escribir y en aquellos campesinos explotados confiábamos, y
confiábamos no solo cuando éramos 82, confiábamos cuando quedábamos
reducidos a grupos de dos o tres, y confiábamos cuando éramos 10 ó
12, y seguimos confiando, nunca nos falló la confianza. Pero
conocíamos la historia de Cuba, sabíamos el papel del campesino en
la historia de Cuba, conocíamos el corazón de nuestros campesinos,
el alma de nuestros campesinos. Con los campesinos fue posible
destruir aquel ejército moderno, entrenado y armado por los expertos
en eso, y desarmarlo completo, de modo que no quedara ni un solo
machete de aquellos con los que daban planazos. Era la confianza
infinita en esos campesinos." (Fin de la cita).
Hoy la lucha a librar es
otra, fundamentalmente productiva, de
lograr la seguridad alimentaria de nuestro país, dar solución a los
problemas discutidos en este Congreso, y en ello, las soluciones que
se busquen tendrán que lograr una armonía entre los intereses de
nuestros campesinos y los de toda la sociedad.
Muchas gracias. |