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La misión número uno del campesinado:
producir para
el pueblo Presidió Raúl
clausura del X Congreso de la ANAP
Yaima Puig Meneses y Juan
Varela Pérez
juan.pvp@granma.cip.cu
El
General de Ejército Raúl Castro Ruz, Presidente de los Consejos de
Estado y de Ministros, estuvo presente en la sesión de clausura del
X Congreso de la ANAP y les expresó a sus delegados la confianza de
la Revolución, del Partido y del Estado cubanos en el campesinado y
en su misión número uno: producir para el pueblo.
Sin
planificación, exigencia, unidad y disciplina será imposible
eliminar las deficiencias subsistentes en la producción de alimentos
en Cuba, de ahí la necesidad de analizar los obstáculos para la
garantía de la seguridad alimentaria del país, coincidieron en
resaltar los participantes en el encuentro.
Luego
de la presentación de una síntesis del informe central por
el miembro del Consejo de Estado, Orlando Lugo Fonte, quien fuera
ratificado como presidente de la ANAP, se dio lectura a las
relatorías correspondientes a cada una de las tres comisiones de
trabajo que sesionaron durante la jornada del pasado sábado.
Los
documentos contienen los principales objetivos de la organización
para el próximo periodo de mandato, así como un conjunto de
recomendaciones encaminadas a perfeccionar las acciones que se
realicen para incrementar la producción de alimentos y la
sustitución de importaciones.
El
debate de los principales aspectos recogidos en el informe
central fue objetivo y preciso, con la particularización por parte
de los delegados de los principales logros y deficiencias que hasta
el momento caracterizan a la organización.
La
economía es el termómetro de eficiencia de cualquier proceso,
por eso no podemos permitir que existan cooperativas irrentables en
la actualidad, afirmó Alfredo Guerrero, presidente de la CCS 26 de
Julio, del municipio de Banes, en Holguín.
Y
añadió: "Una cooperativa en estas condiciones significa que sus
integrantes violan los principios organizativos y económicos
establecidos para su buen funcionamiento, y no puede suceder que por
falta de voluntad, proyección o trabajo dejemos de explotar las
potencialidades con que hoy contamos para hacer producir la tierra".
Los
delegados resaltaron la necesidad de optimizar los mecanismos
de comercialización de las producciones agropecuarias, estrechamente
relacionadas con el tema de la contratación. En este sentido, fue
resaltada la necesidad de elevar en cada unidad productiva o
territorio, la calidad y la exigencia en la realización y aplicación
de los contratos, de forma que cada parte cumpla con su obligación y
lo pactado sea lo que realmente se siembre, coseche y comercialice.
Liadia
Ester, presidenta de la ANAP en el municipio de Fomento,
en Sancti Spíritus, relató experiencias de su territorio en la
diversificación de los renglones productivos, señalando la
importancia de fomentar los frutales en el país, producción que,
además, permite la intercalación de los cultivos.
Se
destacó, además, la necesidad de dedicar especial atención al
programa de desarrollo de fertilizantes naturales, lo cual ahorra
considerables sumas de dinero y permite aprovechar mejor los abonos
orgánicos.
Otras
de las direcciones de trabajo del sector es lograr no menos
del 85% de natalidad de la masa vacuna en cada cooperativa dedicada
a esta actividad. Tal indicador, bastante deficiente de forma
general en el territorio cubano, solo es superado en algunas pocas
entidades, una de ellas es la CCS Abel Santamaría, de la provincia
de Camagüey. En esta provincia resalta también el ejemplo de la CCS
Niceto Pérez, la cual duplicó sus compromisos productivos en el 2009
con la venta al Estado de más de dos millones de litros de leche.
Gran
énfasis tuvo el imperativo de incorporar cada vez más
personas a la producción de alimentos. Diferentes territorios
expusieron los resultados de sus acciones en la suma de vinculados a
esta actividad, especialmente de jóvenes.
Delegadas
como Ana Bueno, de la CPA Cuba Socialista, en Madruga,
y Yolanda Quesada, de la provincia de Cienfuegos, ofrecieron
detalles sobre la presencia de las mujeres en estas labores y
ratificaron que la Revolución podría confiar siempre en su
voluntariedad y disposición. Señalaron, además, la importancia de
preparar a las nuevas generaciones para hacerse cargo de los
proyectos futuros de la organización campesina.
Las
palabras de clausura estuvieron a cargo del vicepresidente
del Consejo de Ministros, Marino Murillo. El también titular de
Economía y Planificación reconoció la tradición patriótica de los
congresos campesinos y rememoró diferentes momentos de nuestro
proceso revolucionario, en los cuales siempre ha estado presente
esta fuerza combativa. |