Otra vuelta de tuerca a las importaciones

Con la instalación de una nueva línea productiva, la Empresa Industrial Herrajes Eliseo Díaz Machado, pretende impulsar la sustitución de importaciones y el programa de ahorro de agua

YUDY CASTRO MORALES

Los números ilustran la magnitud de cada asunto. Si queremos demostrar, por ejemplo, la importancia de las producciones de la Empresa Industrial Herrajes dentro del programa de ahorro de agua, basta enunciar:

Fotos: Raúl LópezEstá prevista la entrega mensual de 10 000 módulos al MINCIN.

El líquido que se pierde en los hogares constituye el 22% del que escapa de las redes de acueducto. De cambiarse las piezas de grifería que ocasionan tal despilfarro en el 70% de las viviendas, el país ahorraría 50 millones de dólares.

Y si de sustitución de importaciones se trata, solo el pasado año la fábrica evitó la erogación de tres millones de dólares.

Entonces se desprende, inobjetable, la elocuencia de los dígitos y, sobre todo, la valía de la industria Eliseo Díaz Machado para la revitalización económica de muchos sectores.

QUIÉN LE PONE EL GRIFO AL DERROCHE

Con tres líneas de trabajo dedicadas a la fabricación de 34 surtidos de grifería y cerrajería, la planta de herrajes de Guanabacoa, única de su tipo en Cuba, ha asumido para el 2010 un ambicioso plan de producción destinado a fabricar elementos que pueden atenuar el derroche de agua en el interior de los inmuebles.

Los cuatro millones de unidades confeccionados en el 2009, que incluyeron llaves de vertedero, de paso y de empotrar, grifos de lavado y fregadero, válvulas de cisterna, rejillas, latiguillos¼ , estuvieron dirigidos al Ministerio de Comercio Interior (MINCIN), al Instituto Nacional de la Vivienda, las tiendas recaudadoras de divisa, el Turismo y otros organismos en menor escala.

Este año, gracias a la instalación de una línea de plástico de procedencia china, cuyo costo ascendió al millón de dólares, la planta incorporó nueve productos, con los cuales dio otra vuelta de tuerca a las importaciones.

Entre las ofertas de reciente fabricación figuran las tapas de asiento de inodoro; el módulo de herraje sanitario —confeccionado antes pero en pequeñas cantidades— una ducha económica fija y otros componentes.

El obrero Roberto Fernández asegura que con la nueva maquinaria aumenta considerablemente la calidad.

La tapa de asiento, se comercializará únicamente en divisas, pues solo la demanda de la cadena CIMEX supera la capacidad productiva de la fábrica.

José Tomás Vázquez, director general de la entidad, explica que con tres turnos de trabajo pueden confeccionarse anualmente solo 160 000 unidades, y ya le han solicitado 300 000. Casi la mitad del pedido aún está sujeta a las compras en el exterior.

Por tal motivo, sería conveniente evaluar la posibilidad de alcanzar todas las potencialidades de la maquinaria con el fin de satisfacer, al menos, el consumo interno. Si no, la concepción de producir aquí para no acudir al mercado extranjero quedará muy lejos de la materialización.

En cuanto a los módulos de herrajes los beneficios resultan más tangibles. "Si en el 2009 se fabricaron 50 000, este año está previsto cuadruplicar la cifra, y en dependencia de la materia prima empleada, es posible el ahorro de hasta un 30% respecto a los costos de importación", agrega Jorge Quintana, director de producción.

También la calidad mejora, asegura Quintana. "Antes, las válvulas de salida tenían desperfectos por el deterioro de los moldes, pero la nueva línea ha permitido resolver esas deficiencias".

Con el equipamiento anterior se laboraba casi de modo manual, rememora Ailén Reyes, quien lleva una década como operaria en la planta. "Hoy los componentes del módulo tienen un mejor acabado".

De igual forma, el tecnólogo Ricardo Néstor González habla de la competencia de los insumos empleados como garantía de calidad, y señala la estabilidad en el suministro de las materias primas fundamentales: lingotes y barras calibradas de latón, metales, y resinas para la división de plástico.

Tampoco la fábrica está exenta de la erosión del tiempo —apunta Jorge Quintana— por ello trabajamos en el mantenimiento de los equipos con un grupo de técnicos capacitados, para buscar alternativas ante las inevitables roturas.

EL PARAGUAS DE LA COMERCIALIZACIÓN

José Tomás Vázquez comenta que incrementar la presencia de variedades en el mercado, tanto en moneda nacional como convertible, resulta el principal interés de la empresa. Pero no basta la buena voluntad. Es preciso contar con un respaldo productivo y una red eficaz de distribución y comercialización.

Hasta hoy la capacidad productiva de la fábrica no permite satisfacer la demanda de tapas de asiento.

Aunque el directivo hace referencia a las entregas al MINCIN, en muchas ocasiones la oferta de la cadena de tiendas en divisas constituye la única opción, ya sea por el déficit de mercancías en los mercados industriales, o debido a la falta de calidad de las producciones que allí se expenden.

No obstante, para el 2010, la Empresa Comercializadora de Bienes de Consumo Intermedios y Servicios, perteneciente al MINCIN, contrató con la industria 365 000 unidades, similares a las destinadas al resto de los organismos, las cuales serán distribuidas en todas las provincias, tal como asegura María Companioni, subdirectora comercial.

Esta cifra —alerta María— quizás no satisfaga toda la demanda, pero de contar con una producción estable podríamos ampliar las cantidades convenidas, pues tenemos los recursos para asumir los aumentos, de modo que no existan baches en las ventas.

Durante el periodo precedente salieron al mercado surtidos que antes no se comercializaban (grifería variada), entonces se priorizó Ciudad de La Habana, en estrecha coordinación con el programa de ahorro de agua, agrega.

Hoy han ascendido los volúmenes, incluso, se han incorporado 80 000 módulos de herraje; por tanto, el diseño de distribución abarca todo el territorio nacional, con mayor énfasis en Santiago de Cuba, Holguín, Matanzas y Pinar del Río, aduce Companioni.

En efecto, los funcionarios de la fábrica auguran crecimientos y los comercializadores coinciden en la ausencia de obstáculos, solo resta esperar los resultados. Tal vez ahora sí sea prudente poner a un lado los números, y esperar que la cotidianidad corrobore su don.

 

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