Transporte urbano en Camagüey

Iniciativa obrera frente a limitaciones

Miguel Febles Hernández

El transporte urbano en la ciudad de Camagüey no recibe ómnibus nuevos desde 1997; solo pequeños lotes de vehículos, de segunda mano, sin garantía estable de piezas.

Foto: Jorge Luis TéllezTrabajadores de los Talleres Lenin reconstruyen uno de los seis ómnibus articulados que pronto se incorporarán al servicio urbano.

Hoy apenas completamos el 25% de las necesidades pero aquí nadie está cruzado de brazos, afirma Andrés Méndez Conde, director provincial de transporte.

Gracias a la excelente infraestructura de talleres que posee Camagüey, junto a la voluntad de sus directivos, fueron reconstruidos ocho de los llamados "camellos" y dos ómnibus articulados, provenientes de Ciudad de La Habana, a los cuales ahora añaden otros seis que reparan en igual número de entidades del territorio.

Acostumbrado a ese tipo de respuesta para aliviar la situación del transporte en la ciudad, el colectivo de la Empresa de Producciones y Servicios Mecánicos Vladimir Ilich Lenin asume la reconstrucción capital del ómnibus articulado HTU-736, con el firme propósito de entregarlo a finales de marzo, según Eleuterio Cristiá Domínguez, el jefe de la brigada.

Cumplido el compromiso, les espera un nuevo reto: reparar un ómnibus de la Ruta 3, como parte de un programa en marcha que prevé la recuperación de otros 11 equipos, hoy en distintos talleres de la ciudad, con el propósito de elevar el coeficiente de disposición técnica a niveles aceptables, e incrementar el número de pasajeros diarios a transportar.

Entre las medidas que se ponen gradualmente en vigor, informa el director provincial de Transporte, está el otorgamiento de licencias operativas a camiones y autos particulares y un posible escalonamiento de los horarios de entrada y de salida en los centros laborales.

A pesar de todos estos esfuerzos, la realidad es que tomar un ómnibus rumbo a cualquier destino dentro de la ciudad de Camagüey, ya sea para trabajar, estudiar o efectuar algún tipo de diligencia, ha devenido verdadera odisea en los horarios "picos" de la mañana y de la tarde.

En esos intervalos de tiempo, cuando la mayor parte de los ciudadanos van o vienen de sus centros laborales o de estudios, se hace más evidente la crítica situación que presenta el servicio de transporte en esta, la segunda urbe del país en extensión, con 78 kilómetros cuadrados, y tercera en cuanto a población, al superar los 300 000 habitantes.

Justo es decir que en estos últimos tiempos ha crecido también el número de autos estatales que se detienen a recoger pasajeros. Por supuesto, siempre hay choferes que hacen caso omiso a las necesidades del pueblo, advierte Sara Soto, inspectora popular.

La situación es más compleja en las paradas intermedias, como la del Hospital Oncológico, pues los escasos ómnibus que transitan pasan repletos y pocas veces paran, lo cual multiplica la labor de Nercy Delina Isaac Rojas.

Pese a esto, señala la inspectora, no son pocos los conductores de autos que ignoran su llamado, mientras otros miran "entretenidos" hacia otra dirección o indican un destino que a la larga no toman.

En la base VILLAMARIANA

La base de Villamariana agrupa a los ómnibus de las rutas 1, 2 y 3, cada una de las cuales cubre un itinerario de ida y vuelta que rebasa los 20 kilómetros. Su director, Francisco Sánchez Chaveco, refiere que para cumplir ese encargo social dispone de un parque de 23 ómnibus, cuya disponibilidad técnica es del 52%, apenas circulan diariamente, como promedio, 12 guaguas.

"Los equipos sufren un régimen inadecuado de explotación, lo cual incrementa las roturas: en la Ruta 2 la demora alcanza 25-30 minutos, mientras en la 1 tarda 40-45 minutos. Hoy estamos muy afectados por la falta de piezas de repuesto y de gomas".

Sus palabras son respaldadas por el mecánico Rolando Pérez Mestril, uno de los fundadores de la Base de Villamariana, unidad empresarial que en tiempos de bonanza llegó a disponer de 108 ómnibus:

"Aquí nos pasamos la vida inventando. Ahora mismo tratamos de recuperar una cruceta de transmisión. Igual ocurre con las hojas de muelles y con otras piezas, las cuales adaptamos para extender un poco más la vida útil de nuestros ómnibus".

Y, sin embargo, se mueve... la frase que consagró al eminente científico Galileo Galilei, bien podría utilizarse para simbolizar los desvelos y esfuerzos de las autoridades locales, empeñadas en buscar alternativas y soluciones viables que mejoren la crítica situación del transporte urbano en la ciudad de Camagüey.

 

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