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En la encrucijada del arroz
FREDDY PÉREZ CABRERA
Rafael Cárdenas Rodríguez es uno de los mejores productores de
arroz de Encrucijada. No precisa la edad que tenía cuando sembró el
primer grano en la finca de su padre, solo sabe que era un niño y
que desde entonces no ha hecho otra cosa que dedicarse a este
cultivo.
Rafael
demuestra cada día que cuando se trabaja bien hay resultados.
"Oiga, cada vez que yo oigo
decir que Cuba tiene que gastar
millones de dólares cada año en comprar arroz en el extranjero,
teniendo tanta tierra buena para producirlo aquí, siento un dolor en
el corazón y una rabia que hasta me siento mal. Ya lo dijo Raúl, la
tierra está ahí y los hombres también, así que el problema está en
trabajar duro y destrabar todo lo que frene su producción", expresa
el campesino de la CCS Antonio Guiteras, quien a sus 66 años, no
recuerda que este cultivo haya gozado de mayor incentivo en la zona.
Ahora
si se puede sembrar arroz, dice, pero es que les entregan a
precios irrisorios, por cada 13,42 hectáreas (una caballería) que
siembren, 805 litros de petróleo, una tonelada de abono y herbicida,
y les dan un crédito de 32 mil pesos en el banco para facilitar el
trabajo.
Además,
después nos compran el quintal de arroz húmedo a 150
pesos, el seco a 180 y el pelado a 320, un negocio redondo para el
productor. Ah, y si es de semilla me lo pagan a 200 pesos el
quintal. Yo calculo que una cosecha, en esa extensión de tierra,
debe dar unos 150 mil pesos, asegura el productor. Aunque hay que
decir que en estos momentos no paga impuestos por esos ingresos.
Eso
nos compromete a entregar al Estado todito el arroz que
cojamos, dejar solo el necesario para el consumo y el resto que se
lo lleven y no tengan que ir a comprarlo fuera, afirma el campesino
de Coco Solo.
Con
esos alicientes, y la características de estos terrenos,
capaces de conservar la humedad por ser de masa, la gente se ha
"botado" a sembrar arroz y yo no sé hasta dónde van a llegar,
asegura Rafael, quien reconoce que para obtener una buena cosecha el
secreto está en preparar bien la tierra, ararla, darle picadora y
otro cruce más si fuera preciso.
Otro
consejo del sabio campesino es que el arroz debe estar
limpio, porque donde haya hierba no puede haber producción, además
de no faltarle el agua en el momento preciso.
Encrucijada puede dar mucho más
Autoabastecernos de arroz y eliminar la pesada carga que tiene el
Estado, obligado a erogar cada año cifras millonarias a fin de poder
garantizar las necesidades de la población, más el consumo social de
escuelas, hospitales y centros de trabajo, constituye uno de los
mayores retos que tiene ante sí la agricultura cubana.
El
apoyo a los productores ha motivado a muchos campesinos a
incorporarse al movimiento en Villa Clara.
El esfuerzo que se realiza en la costa norte de los municipios
villaclareños de Encrucijada, Camajuaní y Sagua la Grande, zona de
suelos privilegiados y con abundantes fuentes de abasto de agua, se
circunscribe en el interés de la nación de desterrar la vieja
práctica de querer comprar en el exterior lo que podemos cultivar
aquí.
El programa diseñado en la provincia para el rescate del grano,
responde también a un justo reclamo popular, que durante años
expresó la necesidad de recuperar esas tierras, dedicadas hasta hace
muy poco a otras labores como la caña.
Daniel Martínez, un destacado productor encrucijadense, recuerda
la frase de sus abuelos, quienes siempre decían que esta zona solo
servía para dos cosas: arroz y ganado.
La necesidad de sustituir las importaciones de arroz, en una
provincia que consume poco más de 30 000 toneladas al año, llevó a
la dirección de la Agricultura a tomar la determinación de estimular
y apoyar la siembra de ese producto, para lo cual se ha creado una
empresa coordinadora del programa, radicada en el municipio de
Encrucijada.
Villa Clara produce hoy unas 22 000 toneladas de arroz en
cáscara, casi todo en el sector campesino, y con la actual
inversión, este año ya se podrá llegar a las 31 700, según explicó
René Hernández Rodríguez, director de la Empresa Agropecuaria Emilio
Córdova.
En este momento han sido sembradas 4 232 hectáreas, siendo
Encrucijada el municipio que más plantó con 1 334, territorio
beneficiado por dos presas, Alacranes y Minerva; amplia zona costera
y una envidiable red de canales construidos por la Revolución.
También se destacan Sagua la Grande, que sembró 1 197 hectáreas;
Camajuaní, 600 y Santo Domingo, con otro nivel importante de
plantaciones, añade el directivo.
Del arroz sembrado, más del 90% pertenece a los 21 000
productores del sector cooperativo y campesino, número que deberá
crecer de manera significativa en los próximos años, dado el interés
mostrado por los labriegos que han recibido tierra por la Resolución
259 de sumarse a la experiencia.
En la zona del Piñón, por ejemplo, se entregaron 805 hectáreas de
tierra, de las cuales ya están sembradas 536, a cuyos productores se
les entregó un paquete tecnológico, que si bien no cubre la
totalidad de las necesidades, significa un buen apoyo. Allí será
constituida el próximo 7 de julio una CCS capaz de producir 4 600
toneladas de arroz al año.
Según expresó el ingeniero Rodolfo Espinosa, director de
producción de la empresa, el proyecto comprendido hasta el 2015
prevé llegar a producir 44 000 toneladas, con lo cual se podrá
satisfacer una parte del arroz que necesita la provincia para
autoabastecerse en todas las modalidades de consumo.
El acondicionamiento del molino de arroz de El Purio, único
existente en el territorio, ha constituido una tarea vital, debido a
que allí será procesado casi el 50% del cereal acopiado, contenido
que resulta insuficiente. Para resolver esta situación, en el futuro
está prevista la instalación de dos nuevos molinos, uno en Camajuaní
y otro en Sagua la Grande, expresó Espinosa, quien reconoció la
necesidad de aumentar la capacidad de almacenaje de la provincia
ante el crecimiento que se avecina.
MEJOR SEMILLA, MAYOR RENDIMIENTO
Mucho empeño se ha puesto desde
el inicio en utilizar las mejores
variedades de semillas en el programa, de cuyos resultados
dependerán los rendimientos a obtener en las cosechas, asegura el
ingeniero Daniel Morales Albalá, jefe del Departamento de Cultivos
Varios de la provincia.
De
ahí la utilización de simientes de calidad como las IACuba 30
y 31, la LP5, la Reforma y el Perla, muchas de las cuales han sido
creadas en el Instituto de Investigaciones del Arroz, además de
otras trabajadas por especialistas de la provincia, explica Morales
Albalá.
Ya
están plantadas en Villa Clara 188 hectáreas de semillas, y
llegaremos a las 260, las cuales, por estar certificadas,
garantizarán un salto productivo superior al 30%, solo por este
concepto, según el ingeniero.
En
el estímulo al fomento de las tierras dedicadas a producir
simientes, ha contribuido el precio diferenciando establecido, lo
que influye en que hoy tengamos más de 40 campesinos dedicados a
este fin en la provincia, expone el especialista. |