¿Quién dice que la empresa estatal socialista es inviable? (I parte)

El maná brota de los hombres y la tierra

La experiencia de la Unión Agropecuaria Militar puede y debe ser útil a la gestión empresarial del país en todos los órdenes

Juan Varela y Pedro de la Hoz (Fotos) Otmaro Rodríguez

A punta de lápiz Alexander Pérez —Murilo para los habitantes de Melena— cuenta dos veces al día los animales a su cargo y lleva a números exactos la progresión de su peso. Sabe que cada kilogramo menos de lo previsto es pérdida de tiempo y recursos, un demérito a los ojos de sus compañeros en el centro integral porcino Las Marianas y una afectación a su economía doméstica.

Caridad Robaina Rodríguez, es una Doctora en Ciencias que predica con su ejemplo. En las casi dos décadas que lleva en la agricultura ha estado siempre frente al surco, pies en tierra. Hoy como jefa de finca de la granja militar integral Atabey mantiene igual actitud como responsable de 42 casas de cultivo protegido, “porque una cosa es esperar en las oficinas el informe que te envíen y otra vivir y compartir el escenario del combate junto a los trabajadores”.

Nelson Pino no esconde el júbilo cuando la máquina que hiere la tierra en la granja güinera donde trabaja deja al descubierto una hilera interminable de papas, pues confirma el alza de los rendimientos al término de una campaña ardua y afanosa.

Papito Hinojosa sueña despierto con la mezcla perfecta de granos de café, de tal modo, que los clientes acrecienten su pasión por la identidad cubana de las marcas Indiana y Monte Rouge.

La papa ocupa, por sus altos rendimientos, un lugar prominente entre las más de 5 000 toneladas que se producen en la unidad empresarial de base de Güines, dedicada a una amplia variedad de cultivos en el este de La Habana.

Al cabo de una vida de estudios y honores académicos, Caridad Robaina, en el área bajo su regencia en la granja integral Atabey, ha encontrado nuevas claves de orgullo profesional en la multiplicación intensiva de los cultivos mediante la aplicación rigurosa de la ciencia y la tecnología y el aprovechamiento óptimo de los recursos humanos.

No hay ni el más mínimo atisbo de triunfalismo en estas y otras vivencias que comparte con los 25 000 mujeres y hombres de la Unión Agropecuaria Militar (UAM), del Ministerio de las Fuerzas Armadas Revolucionarias.

Son realidades medibles y concretas, de quienes han aprendido a lo largo de dos décadas que la leyenda del maná —ese alimento que tanto en el bíblico libro del Éxodo como en una sura del Corán se atribuye a la gracia divina— solo se hace real en la tierra a base de sudor, estímulo, conciencia, aprendizaje, organización, inteligencia y consagración.

Tampoco se trata de un ejercicio económico-productivo abstracto. Hay misiones bien definidas y está en juego una apuesta mucho más grande que la que compromete a los cuadros y trabajadores de la UAM, la cual pudiera resumirse en una interrogante: ¿es factible o viable la empresa estatal socialista?

DE TIEMPOS DE EXCEPCIÓN A REGLA COTIDIANA

Las circunstancias obligan. Al desaparecer la Unión Soviética y derrumbarse el campo socialista en Europa, Cuba perdió, de golpe y porrazo, el 85% de su comercio exterior y descendió bruscamente en un 35% el Producto Interno Bruto.

La sociedad mercantil Cubagro S.A. cuenta entre sus unidades con una torrefactora de café que sobresale por la excelencia de su producción.

Al mismo tiempo era menester el fortalecimiento, quizá como nunca antes, de la capacidad defensiva del país. Las Fuerzas Armadas Revolucionarias requerían no solo mantener sino incrementar su vitalidad, y una parte fundamental de la logística debía encaminarse hacia la cobertura de las necesidades de alimentación de las tropas.

El 11 de julio del 2008, al clausurar la primera sesión ordinaria de la séptima legislatura de la Asamblea Nacional del Poder Popular, el General de Ejército Raúl Castro evocó aquel momento crítico con las siguientes palabras: "Primero dijimos que los frijoles eran tan importantes como los cañones, y cuando la situación se agravó, llegamos a afirmar que los frijoles eran más importantes que los cañones. ... No hubo lamentos ni justificaciones. Las tropas marcharon a los campos agrícolas y en un plazo relativamente breve produjeron sus alimentos. ... De forma simultánea se fueron organizando las estructuras empresariales que asumieron gradualmente esas producciones, y los combatientes regresaron a sus actividades habituales. Se creó la Unión Agropecuaria Militar, cuyas siglas dicen UAM".

Desde entonces esa entidad tiene la responsabilidad de garantizar la producción de alimentos para satisfacer las necesidades de las FAR, y la proyección y desarrollo de métodos y técnicas de avanzada para obtener elevados niveles de producción y eficiencia.

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De igual modo dedica parte de sus empeños a la sustitución de importaciones de rubros agroalimentarios destinados al turismo y al mercado interno en divisa.

La UAM cuenta con 12 empresas agropecuarias militares provinciales —en el caso del territorio habanero son dos, la del este y la del Oeste—, la empresa agroforestal de montaña Coronel Arturo Lince González, en Guantánamo, la pecuaria genética Niña Bonita, cerca de la capital; una entidad de Servicios Generales y otra de Aseguramiento Agropecuario —a esta última se adscriben talleres integrales territoriales y una unidad constructora—; el centro de producción y desarrollo Agrofar, en Villa Clara; la granja militar integral Atabey, el complejo acuícola Juan José, y la sociedad mercantil Cubagro S. A. Otras dos empresas se definen por la especificidad de sus producciones: la de Motembo, en el norte de Villa Clara, con un peso decisivo en frutales, y la de más reciente creación, Cubasoy, en Ciego de Ávila, para el fomento de la soya.

 

Más de 200 000 hectáreas se hallan consagradas al cultivo de viandas, hortalizas, arroz, frijoles y otros granos, y otras 130 000 a la ganadería (porcina, vacuna, ovino-caprina), la avicultura, la actividad agroforestal y la explotación acuícola. Paralelamente se han desarrollado diversas líneas de la industria alimentaria para la elaboración de conservas y de productos lácteos y cárnicos.

Nada de esto tendría sentido si no estuviera regido por la más estricta racionalidad. En cualquier punto de la UAM, desde la máxima dirección hasta la más remota unidad de base, ha calado la idea de que no se trata de producir a toda costa y a todo costo.

LA ÉPICA DE LOS RESULTADOS

Uno de los tantos ejemplos plausibles de cómo se pueden hacer confluir volúmenes productivos, rendimientos, calidad y eficiencia económica se tiene en la granja Güines, de la Empresa Agropecuaria Militar del Este de La Habana, por estos días abocada en la cosecha papera.

Tanto la fuerza laboral militar como la integrada por civiles —estos últimos mayoría— consagran sus mayores empeños para garantizar el balance alimentario de las FAR

Las 201 hectáreas dedicadas a esa vianda pusieron a prueba el talento y la dinámica del colectivo. La llegada tardía de algunos insumos, a lo cual se unió un clima no muy favorable, obligó a extremar las medidas técnicas y ser rigurosos en la calidad de la siembra y la posterior atención a las plantaciones. Preservar los altos rendimientos por hectárea devino el reto mayor para quienes el momento de la cosecha es definitorio en los volúmenes que se obtengan.

Si no somos exigentes, afirmó Nelson Pino, perdemos cientos de toneladas en el campo. La historia demuestra que mediante un pase final se rescata una cantidad apreciable de papa.

En Las Marianas, la atención a la masa porcina exige un manejo puntual de la alimentación y un mantenimiento riguroso de las condiciones higiénico-sanitarias.

La organización de todo el sistema es esencial dada la sensibilidad de este tubérculo que no tolera muchas horas expuesto al sol, y menos si hay humedad. Por eso, el saque debe corresponderse con la disponibilidad de los medios de transportación.

Las tierras que ahora se liberan de papa —algo fundamental—, ya se acondicionan para rotarlas con otras viandas y hortalizas. No puede haber ni un cordel improductivo, sentencia Pino.

También en la misma empresa del territorio habanero se observan resultados apreciables en la ceba de ejemplares porcinos por parte del colectivo de Las Marianas.

La salud y el vigor de los 4 100 animales en ceba evidencian las perspectivas de este programa que se desarrolla en instalaciones hasta hace poco abandonadas y semidestruidas. La imagen de hoy da fe de la integralidad y la consagración de especialistas y técnicos. Estos señalan que "estamos solo ante un punto de partida en tránsito hacia empeños mayores".

Un muy serio esfuerzo se lleva a cabo en áreas aledañas a Batabanó, donde una granja dedicada a la ceba de toros, perteneciente a la Empresa Agropecuaria Militar del Oeste de La Habana, reanima una actividad que tocó fondo en los años críticos del periodo especial.

Garantizar la alimentación es la clave. Por eso dedican más de 90 hectáreas al fomento de king grass, caña y millo, y esperan llegar hasta las 200. No podemos depender, afirman, de que otros nos solucionen la comida para los 215 toros en ceba y las 102 vacas que han terminado su ciclo productivo en leche. En total hay que asegurar la dieta de 4 131 vacunos, incluidos los que están en ceba y los lecheros.

Estos tienen el encargo de suministrar, entre otras misiones, leche para cinco bodegas en el poblado de Surgidero de Batabanó.

La disciplina es vital en este frente pecuario. Esos animales, aunque buena parte pastorea en los campos, necesitan suficientes comida, agua y cuidados médicos. Asegurar el escalonamiento de los toros en ceba que supla los que se envían al matadero, tiene absoluta preferencia. Las estrechas relaciones con la comunidad y las diferentes autoridades e instituciones, son pieza clave en la disminución de los hechos delictivos en una granja rodeada por 71 kilómetros de cercas.

Como parte del aseguramiento de la proteína de origen animal necesaria para las tropas, la empresa del Este aporta una significativa cantidad de huevos, a partir de la labor de la unidad avícola del Wajay.

Las 93 000 gallinas ponedoras son, en opinión del ingeniero Santos Ricardo, el centro de este empeño que terminó el primer trimestre del año con un balance alentador: de 5 721 000 posturas en plan alcanzaron real de 6 486 500. Pero lo más llamativo económicamente es que en ese saldo primaron la eficiencia y el buen aprovechamiento del pienso. De 1,46 kilogramos que fijan las normas para cada millar de huevos, lo real gastado fue de 1,45. Ese margen a favor respaldó el sobrecumplimiento del plan entre enero y marzo.

Esto es posible por el ambiente que rodea las naves, el trabajo estable del personal que las atiende, su disciplina y el conocer cuánto afecta o ayuda a las ponedoras.

Por ejemplo, cada "navera" sabe que a la gallina no puede faltarle el agua e ingerir 108 gramos de pienso diario. Cualquier falla en este mecanismo se refleja en las puestas.

¿EMPRESARIOS SOCIALISTAS? A MUCHA HONRA

En medio de nuestra pesquisa periodística, encontramos a dos hombres que ejercen tareas de dirección en el sistema de la UAM. Denominadores comunes en ambos, la franqueza y la modestia, el compromiso y la responsabilidad.

De la producción de huevos, entre otras unidades, se encarga la granja del Wajay. Su eficiencia hizo posible que con el ahorro de pienso se sobrecumpliera el plan del primer trimestre.

José Acuña es coordinador general de la Empresa Agropecuaria Militar del Este de La Habana. "Cada vez estoy más convencido —nos dice de entrada— acerca de la pertinencia del Sistema de Perfeccionamiento Empresarial en función de la producción y la eficiencia. Sé que hay detractores y escépticos, y hasta pudiera comprenderlos, pero no justificarlos. Lo difícil es interiorizar que se trata de un sistema, donde cada parte está interrelacionada y si falla o se descuida una, se viene abajo lo demás. Y que exige de los cuadros una voluntad y una exigencia tremendas, y poner todos los sentidos alertas. Creo que todavía debe revisarse el papeleo, pero sin lugar a dudas el sistema es un instrumento para el control y la propuesta y el seguimiento de nuevas metas".

Sobre una de sus particularidades tiene mucho que contar: el diagnóstico empresarial: "Pareciera engorroso, pero no lo es. Su realización periódica nos permite identificar no solo aspectos consolidados, sino sobre todo aquellos en los que presentamos fallas y debilidades, y nos ofrece una plataforma para trazar estrategias para su superación".

En la planta de conservas Mayabeque se procesa el tomate tributado por granjas militares.

Cuando se le pide puntualizar las fortalezas de la gestión en la que interviene, no vacila en situar tres elementos: la organización del trabajo, la disciplina y la definición de las funciones a todos los niveles: "Ustedes pueden preguntar a cualquier hombre o mujer cuál es su misión y qué resultado se espera de ellos".

A Guillermo Alzugaray, director de la Empresa Agropecuaria Militar del Oeste de La Habana, le gusta llamar al pan y al vino por sus nombres.

"A la gente hay que hablarle con la verdad en la mano y sin rodeos. A uno le digo: ganaste 14 pesos hoy cuando debías ganar 18. Algo hiciste mal, algo te falló y estás fallando con tu unidad y con la empresa. Si ganó 20, o 25 o 30, felicidades, es tu esfuerzo, es tu resultado, es lo que beneficia a tu colectivo, a la empresa, al país.

"El tiempo malgastado es una enfermedad que no nos podemos permitir. Cuando nos hicimos cargo de la empresa, abundaban las reuniones para esto o aquello. Y eran de un verticalismo terrible: los de arriba diciéndoles cosas a los de abajo. El paternalismo en acción. Aquí he aprendido a escuchar a la gente, saber lo que piensan y lo que pueden aportar. Todo esto tiene que ver con el sentido de pertenencia. ¿Reuniones? Las necesarias y que no afecten la producción ni los servicios.

"¿La capacitación? Es esencial. El dominio de la ciencia y la técnica nos fortalece. Pero, miren ustedes, me encontré con un fenómeno interesante. Tres o cuatro años atrás, había decenas de personas que disfrutaban de licencias de diverso tipo para estudiar en horario laboral. ¿Y qué estudiaban? Comunicación Social, Derecho, Historia. Muy pocos Ciencias Agropecuarias, Ingenierías, Economía, Contabilidad. Aplaudimos a quienes quieran superarse y adquirir conocimientos. Eso es cultura general integral. Pero hicimos saber que ello tenía que ser en horario extralaboral. Jerarquizamos los estudios que se reviertan en el incremento de nuestra capacidad productiva y nuestra eficiencia.

"Otro aspecto que nos ocupa es el perfeccionamiento de las estructuras, erradicar las homologaciones de cargos, reforzar las unidades de base. Un ejemplo: los controladores de la calidad. Solo existen allí donde es imprescindible, pues los cuadros tenemos que ser los principales responsables del cumplimiento de los indicadores cualitativos".

ATABEY, PRODUCCIÓN INTENSIVA

En cuanto a la sustitución de importaciones, una de las áreas más promisorias se focaliza en la Granja Militar Atabey, cuya principal misión consiste en lograr elevados volúmenes de hortalizas mediante la tecnología de las casas de cultivos protegidos. Aunque dada la integralidad de su concepción, recién comienza a implementar otra experiencia: el mejoramiento genético del ganado ovino-caprino para la producción de carne. En esto se marcha al ritmo que los tiempos exigen. Lo principal, apuntan sus trabajadores, es no darle margen al retroceso y consolidar cada paso que demos.

El cultivo protegido es uno de los compromisos que más entusiasman al colectivo y en especial a sus principales animadores. Tener hoy 164 toneladas por hectárea de tomate, ají pimiento y pepino, es suficiente credencial para las aspiraciones futuras de llegar en fecha no lejana a las 200 toneladas por hectárea.

Mas para Santiago Placencia López, director, y Michel Fonseca, económico de la granja, les estimula igualmente saber que producir un peso les cuesta 93 centavos y que a la par de las 96 casas de cultivo distribuidas en 9,15 hectáreas, aprovechan con otras siembras los suelos que las bordean.

Dadas sus perspectivas y el incremento que esperan para comercializar con los diferentes destinos, en tiempo y forma —explican— los dos vehículos que distribuyen, van siendo insuficientes.

Sin detenerse en lo que logran, los investigadores, apoyándose en los diferentes institutos y organizaciones, no descansan en la búsqueda de variantes —el empleo de sustrato nacional es una de ellas— que reduzcan o eliminen importaciones para las llamadas "casas del futuro" dada la alta tecnología que estas aplican.

ADMIRADOR DE LA GRAN EMPRESA ESTATAL SOCIALISTA

No es mucho el tiempo de que dispone el general de división Rubén Martínez Puente para sumirse en la nostalgia de sus días de piloto de caza y de coordinar las misiones combativas para garantizar la defensa antiaérea del país.

"Tengo ahora literalmente los pies en la tierra y, créanme, son más las alegrías que los tormentos", confiesa el director general de la Unión Agropecuaria Militar, al cabo de 12 años en el cargo.

Pero también confiesa que la satisfacción está lejos de adueñarse de su espíritu: "Podemos hablar de resultados, sin embargo prefiero hacerlo de lo que nos falta. Todavía tenemos deudas con los requerimientos de las FAR. Si bien es cierto que cubrimos alrededor del 80% de la alimentación de las tropas, nos hemos propuesto llegar al 100% del arroz, incrementar las cosechas de frijoles y conseguir un mejor balance en la estructura de viandas y hortalizas. Sabemos, y las hemos identificado, que contamos con reservas productivas y que la productividad aún debe multiplicarse. También consideramos potencialidades en el procesamiento industrial de lo que extraemos de la tierra".

Al general le fuimos de frente con dos preguntas que muchos se hacen: ¿todo marcha porque las empresas de la UAM son militares?, ¿la cosa es de ordeno y mando?

"Eso es un mito. Cierto que la vida militar nos educó a varios de los cuadros del sistema en la disciplina y el orden, pero la abrumadora mayoría de nuestros trabajadores, y no pocos cuadros también, son civiles. La disciplina aquí parte de la combinación de estímulo y exigencia, de la conjugación de intereses y beneficios individuales y colectivos. Entre nosotros la atención al hombre no es retórica populista. Cuanto más y mejor trabajas, ganas. La vinculación salarial a rendimientos y resultados es una divisa inviolable y una palanca económica. Les voy a dar un dato: la fluctuación de nuestra fuerza laboral oscila entre un 8 y un 10%. Compárenla con otras empresas. El salario medio es de 435 pesos, pero también pesa el salario real, que se ve incrementado por la asignación de ropa, calzado y otros surtidos, así como diferentes estímulos por los resultados obtenidos".

Martínez Puente se apasiona con algunas experiencias que atesora en su memoria. Como la de Pinar del Río:

"Fue duro ver las ruinas que dejaron los ciclones del 2008. Prácticamente tierra arrasada. Y esas mujeres y hombres no dudaron en meterle el cuerpo al desastre y levantar la empresa de la nada. El programa de construcción de viviendas allí es formidable, y debe avanzar mucho más, pues todavía dista de satisfacer la demanda".

Entre los desafíos que quedan en pie, el director general de la UAM señala la sustitución de importaciones:

"Nos duele que el país tenga que dedicar divisas siempre escasas a comprar lo que aquí podemos producir. Algo hemos hecho, pero no estamos satisfechos. Las FAR deben ser autosuficientes hasta donde sea posible y factible. Por otra parte, vean nuestros productos lácteos, con un buen posicionamiento en el mercado de divisas. Y el café y los condimentos secos. Atabey es una mina".

Y resume las aspiraciones con una frase: "La respuesta no hay que inventarla, está en nosotros mismos. Y en el honor de corresponder consecuentemente con lo que expresó el General de Ejército Raúl Castro cuando ante nuestros parlamentarios dijo: Soy un gran admirador de la gran empresa estatal socialista. No podemos ser menos".
 

Iván, un as del cultivo protegido

El joven productor Iván Santana Amaro es uno de los puntales del cultivo protegido en la Granja Militar Integral Atabey. Aparecer entre los nueve premiados nacionalmente en el 2009 al rebasar las 300 toneladas de tomate por hectárea en la llamada "casa del futuro", es obra de la experiencia adquirida en los tres años consagrados a esa prometedora tecnología agrícola. Los rendimientos en ascenso de la casa que atiende —el primer cuatrimestre del 2010 deviene ejemplo— lo ratifican como un as de su especialidad. Esta es una inversión costosa, explica, pero si somos capaces de explotar las potencialidades de ese cultivo y aplicar lo orientado por el Grupo Técnico Asesor, podrá amortizarse en tres años o menos. Poner la cuota que le corresponde para satisfacer las demandas de los diferentes destinos, incluida la sustitución de importaciones, es uno de los compromisos de Iván y el resto del colectivo cuyo módulo logró en el año precedente un rendimiento promedio de 164 toneladas por hectárea, el cuarto mejor del país.

 

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