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Salud pública
¿Dónde hallar la sostenibilidad?
Freddy Pérez
Cabrera
VILLA CLARA.— Muchas reservas quedan aún en todos los lugares
para, sin dejar de mantener e incrementar la calidad de los
servicios de salud, hacerlos más racionales y sostenibles tal y como
lo demandan la dirección del país y la actual coyuntura económica
por la cual atraviesa la nación.
En
el Policlínico José Ramón León Acosta, iniciador de esta
experiencia, se ahorran recursos que antes se desechaban.
No resulta un secreto que Cuba dedica el 60% de su Presupuesto a
la Salud y la Educación, un verdadero lujo para un país
subdesarrollado y del Tercer Mundo como lo es el nuestro.
Esa prioridad ha hecho creer a algunos que las arcas del Estado
constituyen un barril sin fondo, de donde pueden extraerse cada día
millones de pesos, a fin de garantizar una de nuestras mayores
conquistas sociales.
La emisión desproporcionada de certificados, dietas médicas,
medicamentos, medios diagnósticos y terapéuticos, así como el
descontrol de los recursos en almacenes e instituciones de salud,
cuestan cada año cifras millonarias, las cuales resultan
insostenibles, de ahí la importancia de acciones como las llevadas a
cabo en Villa Clara, que demuestran cuánto puede lograrse cuando
existe conciencia de la necesidad de ahorrar y de ser eficientes en
lo que hacemos.
Al acecho de almacenes
La verificación efectuada a un grupo de almacenes de diferentes
instituciones de salud del territorio, entre ellos hospitales,
hogares maternos, policlínicos, centros universitarios, hogares de
impedidos físicos y mentales, que supuestamente guardaban productos
ociosos y de lento movimiento, demostró en poco tiempo el desorden
existente en la distribución y control de los recursos y las grandes
reservas del sector en materia de uso racional de los insumos.
Cientos de productos médicos y no médicos resultaron
identificados en cada lugar; muchos de ellos, para sorpresa de los
inspectores y cuadros implicados en el trabajo, no se encontraban
disponibles en otras instancias del propio sistema y corrían el
riesgo de llegar al punto de vencimiento o deterioro.
Así, por ejemplo, en diferentes unidades de la atención primaria
fueron halladas 4 490 placas de Petri declaradas ociosas, mientras
los laboratorios de microbiología de los hospitales provinciales
carecían de ellas desde hacía varios meses.
Cerca de 10 090 depresores de madera, empleados por los galenos
para revisar la garganta a los niños, permanecían guardados en los
estantes. Durante casi todo el 2009, este material se consideró con
muy baja cobertura o en falta, precisamente, en el hospital
pediátrico del territorio, lugar donde más se emplea.
El
empleo racional de los medios diagnósticos y terapéuticos constituye
una prioridad del sector en Villa Clara.
Según el doctor Isidoro Padilla, director provincial de Salud, el
pasado año hubo serias limitaciones con los levines de mayor talla,
a pesar de poder contarse 2 264 ociosos en unidades de la atención
primaria, algo inconcebible.
En el pesquisaje también se encontraron 212 agujas de sutura,
útiles en la cirugía ginecológica, y 3 194 hilos cromados, así como
1 146 tenedores de oxígeno, elementos deficitarios en instituciones
como el hospital materno, para citar solo algunos ejemplos.
No existe justificación alguna para que en los almacenes de
diversos centros se encontraran 800 bolsas colectoras de orina de
las utilizadas en la edad pediátrica; sin embargo, en el hospital
José Luis Miranda y también en los servicios de neonatología
escaseaban los citados aditamentos, explica el directivo de la
salud, quien también menciona los 299 bisturís y 9 600 guantes de
nylon que permanecían desde hace más de dos años en el psiquiátrico
Aurora Rivero, de Corralillo.
En fin, la lista resulta interminable e incluye placas para Rayos
X Dental, miles de unidades de jabón, cubos plásticos, frazadas de
piso y otros insumos que, en el peor de los casos, de no ser por
esta pesquisa, se habrían perdido sin ser utilizados.
Irracionalidades como estas son las que obligan al Estado
socialista a erogar, una y otra vez, millones de pesos, con el fin
de adquirir lo que no somos capaces de preservar, o distribuir o
controlar correctamente.
Ojo con los medicamentos
Dado el empleo desmedido de medicamentos y las llamadas
bonificaciones (algunas gratuidades otorgadas a enfermos controlados
por la asistencia social que lo necesitan), el sistema de salud
también pierde mucho cada año.
La visita a una farmacia de la comunidad de Seibabo, en el
municipio de Manicaragua, alarmó a los funcionarios que participaron
en el control, quienes detectaron que más del 40% de las ventas
totales del año no eran pagadas directamente por los usuarios, sino
por el Estado.
Luego se comprobó que aquella situación era un problema presente
en casi toda la provincia. Al parecer, personas muy "bondosas"
decidieron favorecer a algunos inmerecidamente, otorgándoles tal
facilidad, la cual solo debe entregarse así a quienes en verdad lo
necesitan.
Según Mailyn Beltrán Delgado, jefa del Departamento Provincial de
Farmacia, durante el estudio se comprobó la existencia de 12 346
expedientes sociales abiertos, que recibían las bonificaciones. Al
profundizar en ellos una comisión de reconocidos especialistas pudo
demostrarse que muchos eran inmerecidos, por lo cual resultaron
denegados 4 695. Con tal decisión, durante el pasado año Villa Clara
ahorró al país 1 110 614 pesos, destacó la funcionaria.
Igual estudio se realizó con el Parkisonil, evidenciándose
descontrol en su administración, lo que motivó un exhaustivo
análisis tras el cual se decidió disminuir en 251 expedientes. Esto
permitió que se dejaran de consumir 166 134 tabletas del producto.
Dicha irreguilaridad obligó a tomar medidas con un grupo de
trabajadores implicados en tales hechos y a realizar acciones de
capacitación sobre el tema.
Rastrillo a la indolencia
Si a usted le dicen que especialistas de varios centros de salud
de la provincia tenían que esterilizar sus equipos en otras
instituciones por no tener autoclave, tal vez pueda entenderlo. Sin
embargo, cuando conoce que 37 aparatos de este tipo permanecían sin
utilizarse en distintos lugares pensará que resulta imposible que
estas cosas sucedan.
Este es un pálido ejemplo de lo que detectaron autoridades del
territorio, quienes emprendieron una cruzada con el objetivo de
recuperar todo el mobiliario clínico y no clínico presente en varios
establecimientos sin ser empleados, porque no lo necesitaban o por
estar defectuosos.
Los números en ocasiones abruman, pero son ineludibles para poder
entender hasta dónde llega el descontrol de los recursos. Que
existieran, sin ser aprovechadas y siendo necesarias en otros
centros, 35 batidoras, 67 lavadoras, 19 neveras, 576 camas de
diferentes tipos, 37 autoclaves, 95 refrigeradores, 175 lámparas
ultravioleta, 155 lámparas de cuello, 55 televisores, 62 aires
acondicionados y Splits, 83 camillas, 225 ventiladores y 43 cajas de
agua, entre una amplia gama de productos, constituyen cifras que
alarman.
Actualmente, esos equipos son redistribuidos de manera racional,
y los que tienen algún defecto serán recuperados en talleres creados
al efecto, con la misión de no botar nada y salvar todo lo que sea
posible.
Desinflar las plantillas,
una misión posible
Una de las principales enfermedades de la economía cubana en la
actualidad es el exceso de personal en la mayoría de los lugares,
vicio que trae aparejados otros males como son la pérdida de
motivación hacia el trabajo, la baja productividad y la
indisciplina.
Este tema se está enfrentando con profundidad en el sectorial
provincial de salud, con plena conciencia de lo insostenible que
resulta seguir inflando plantillas en una esfera que consume buena
parte de los recursos del país.
Carmen García Saura, la jefa de Recursos Humanos en ese sector,
cuando habla del tema todavía se asombra de las barbaridades
encontradas.
Así, por ejemplo, del personal de servicio presentan un déficit
de 401 empleados, en cambio tienen un exceso de 1 459; es decir, no
son necesarios en algunos lugares y faltan en otros, aunque no
todos, desde luego, aclara Carmen, quien añade que con el trabajo de
optimización de los recursos humanos realizado, el territorio ha
ahorrado 9 377 plazas, y aún quedan reservas.
En estos momentos se lleva a cabo un reordenamiento de la fuerza
laboral, redistribuyéndola en otros frentes donde es más necesaria
por existir algún déficit o ser empleada de manera más racional.
Lo relatado demuestra la necesidad de analizar las
potencialidades de cada lugar a partir del concepto de la
racionalidad. Este es un ejemplo de todo lo que es posible hacer,
desde la sociedad, para contribuir a su propio beneficio. |