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Ahorro en salud pública
Derrochar el tiempo con el paciente
José A. de la Osa
Cuando le pregunté en La Habana
a una especialista en Pediatría
cómo a su juicio podrían los médicos, desde su quehacer cotidiano,
contribuir al ahorro necesario a que nos convoca el país sin
lesionar la más calificada asistencia, respondió sin vacilar:
"¡Derrochando!"
Pero
"derrochando tiempo cuando brindamos atención a los
enfermos", aclaró la doctora Longina Ibargollen Negrín, directora
nacional de Salud Materno-Infantil del MINSAP. Dedicándoles el
tiempo requerido, dijo, cuando aplicamos el llamado método clínico
—sustentado fundamentalmente en el interrogatorio y el examen
físico—, mediante el cual es posible establecer un diagnóstico de
certeza en un alto porcentaje de pacientes.
Sin
desconocer el uso de las nuevas tecnologías, precisó, e
indicándolas con estricto criterio médico, la práctica del método
clínico evita, además, someter a los enfermos a exámenes
innecesarios que, por otra parte, pueden originar perjuicios
adicionales a la salud, o al menos molestias innecesarias.
En
el prólogo al libro del profesor Eugenio Selman-Housein Abdo,
Guía de acción para la excelencia en la atención médica, el
también profesor Alberto Hernández Cañero, escribe: "No incitamos a
la rebelión contra la tecnología de avanzada, sino en cuanto a su
errónea ubicación en la secuencia del método clínico. Su indicación
está en las pruebas o exámenes confirmatorios.
"No
es ético, continúa diciendo, indicarlas solo por el interés
científico, investigativo o económico, como sucede no pocas veces en
los países capitalistas, sin un beneficio para el paciente. Hay
necesidad en estos tiempos de elaborar programas educativos donde se
consideren las nuevas tecnologías como herramientas útiles del
método clínico, precisando sus indicaciones, riesgos y costos, y que
en modo alguno sustituyen al médico".
Luego
ahorremos también en salud pública "derrochando el tiempo"
con los pacientes. |