Cultivo de esponjas, una alternativa sustentable

Freddy Pérez Cabrera

El fomento del cultivo de esponjas de manera artificial en la región de Carahatas, poblado costero ubicado al norte de Villa Clara, constituye una experiencia que pudiera generar importantes ingresos en divisas al país, dada la calidad mostrada por las especies difundidas allí, capaces de ser empleadas en el aseo personal, el ornato y la creación de fármacos, entre otros fines.

El propósito, que forma parte del Programa de Pequeñas Donaciones del Fondo para el Medio Ambiente Mundial, auspiciado por la ONU, se inició hace poco más de dos años con la siembra experimental de dos hectáreas de esponjas, extendido en estos momentos a 12.

En el cultivo de esponjas de manera artificial, Cuba tiene otra fuente de ingresos en divisas.

De acuerdo con el criterio de algunos moradores del lugar y de especialistas en el tema, el proyecto resulta sustentable desde el punto de vista ecológico y constituye una alternativa de empleo a los pescadores, asegura Ángel Quirós Espinosa, especialista del grupo de ecología marina del Centro de Estudios y Servicios Ambientales (CESAM) de Villa Clara, quien ha estado al frente del programa.

Las 12 hectáreas que se cultivan en la actualidad pueden aportar en un año una tonelada de esponjas, cotizada a más de 15 000 dólares en el mercado mundial, fundamentalmente en Europa.

Según el reconocido especialista, Carahatas tiene potencial para desarrollar unas 15 granjas, cada una de las cuales necesita solo dos personas en su atención.

PORMENORES DE LA TECNOLOGÍA

Carahatas, pequeño poblado costero aledaño al Refugio de Fauna Las Picúas-Cayo Cristo, un área protegida de 40 250 hectáreas marinas y 15 720 terrestres, posee condiciones naturales y medioambientales idóneas para realizar el experimento.

El proyecto, emprendido por primera vez en la provincia, resulta fiable, pues no contamina el medio ambiente, ni explota la fauna silvestre ni genera desperdicios, resalta Ángel Quirós.

Para el establecimiento de una granja de esponjas rodadoras debe localizarse un lugar apropiado que posea aguas medianamente turbias, indicadoras de la existencia de abundante alimento para el animal, que no sobrepasen el metro y medio de profundidad y que no sea de fondos fangosos ni de pastos marinos.

Una vez seleccionado el sitio, se construyen las parcelas con mallas apropiadas que eviten la dispersión de las esponjas y faciliten su cuidado, las cuales no deben exceder de una hectárea.

Del mar se extraen las esponjas que servirán como semillas, que son cortadas en el agua hasta en 30 pedazos, los cuales se colocan en las parcelas donde, en un plazo de 12 meses, adquieren la talla comercial de 15 centímetros de diámetro, explica el científico.

El proceso es mucho más eficiente, pues resulta más económico producirlas de manera artificial que salir a capturarlas en los bancos naturales.

Otra de las ventajas del cultivo en granjas es el crecimiento más rápido de la esponja, por estar más cerca del fondo, donde radican sus alimentos, además de adquirir una forma más esférica debido a que rueda por el lecho marino, precisó Quirós Espinosa.

El objetivo del grupo es darle prioridad a la esponja hembra, de mayor demanda en el mercado, por tener poros más finos y compactos, la que puede llegar a cotizarse en unos 50 000 dólares la tonelada. Por esta vía los gastos de la inversión de una granja son recuperados con la mitad de los beneficios de la primera cosecha.

Para que se tenga una idea de los frutos de esta forma productiva, baste decir que anualmente la flota esponjera villaclareña captura entre 20 y 25 toneladas, y por este método, en solo 12 hectáreas, y en igual periodo puede generarse una tonelada, una vía mucho más económica y rentable.

 

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