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Conservas MADI, la joyita de Manacas
Freddy Pérez Cabrera
SANTO DOMINGO.— La última creación de la fábrica de conservas
MADI, de Manacas, es la pasta de ajo, una idea que pudiera
contribuir a solucionar el viejo dilema de la pérdida de ese
condimento, ya sea por superproducción o falta de aposentos en
condiciones de preservarlo durante un tiempo prolongado.
Conservas
MADI, la joyita de Manacas.
Ya el pasado año en Camajuaní,
por ejemplo, muchos campesinos
perdieron parte de la cosecha porque Acopio no tenía dónde almacenar
tanta cantidad. De haber existido suficientes fábricas como esta, el
producto se hubiera procesado industrialmente y conservado para su
empleo con posterioridad.
Milagros
Alba Cardoso, una trabajadora con más de 12 años en la
entidad, quedó asombrada ante la calidad de la pasta creada en su
fábrica. "Es una maravilla. Una pequeña cucharadita le da tremendo
sabor a la comida y, además, ahorra mucho tiempo. Imagínese, a la
hora que una llega a la casa ponerse a pelar la cabeza de ajo,
diente por diente".
Hace
dos meses surgió esta propuesta y, ante el imperativo de
aprovechar el pico de cosecha para conservar la mayor cantidad del
producto posible, acometimos la tarea, comenta Alfredo Iglesias,
director del establecimiento.
En
la fábrica existía una máquina, de procedencia italiana,
destinada a elaborar mermeladas, la cual trabajó muy poco debido a
sus frecuentes roturas. Los innovadores y racionalizadores pidieron
un voto de confianza, a fin de convertirla en una procesadora de
ajo, explica.
En
pocos meses se logró el propósito de echar a andar el equipo,
capaz de procesar diariamente tres toneladas y media de ajo, las
cuales son envasadas en tres tipos de potes diferentes, desde uno
más pequeño de 320 gramos, hasta el más grande de 5 840.
Hasta
el momento no ha podido certificarse el tiempo exacto de
duración del producto. Las pruebas realizadas han demostrado que la
pasta puede conservarse fuera de frío hasta cuatro meses y más,
asegura el director de MADI.
En
la medida en que la población y las entidades consumidoras
vayan ganando en cultura y adaptándose a esta forma de presentación
del ajo, podremos elevar la producción, condiciones técnicas tenemos
para ello, sostiene Iglesias.
DIVERSIFICAR SIN INTERMITENCIAS
Si alguna razón ha llevado a
considerar a esta fábrica de
conservas como la joya de Manacas, es la capacidad de sus obreros y
directivos para emplear la tecnología instalada durante todo el año,
sin intermitencias, aprovechando muy bien los picos de cosecha.
Omar
Martínez, el maestro dulcero, quien suma 43 años de labor en
la entidad, no recuerda que en los últimos 12 años la fábrica haya
parado por falta de algún producto, eficiencia que le ha permitido
elaborar 11 tipos de conservas diferentes.
Siempre
hay algo que crear. Aprovechamos bien la cosecha de
tomate, la que nos da trabajo para cuatro meses; después vienen la
frutabomba, el mango y la guayaba; piña hay casi siempre y, si no,
trabajamos los encurtidos; ahora, como ve, incursionamos en la pasta
de ajo, señala Omar.
Cuando
hay "picos" de producción de algún producto, trabajamos de
18 a 20 horas diarias, en turnos rotativos, y eso es lo que ha
posibilitado que la industria tenga tan altos resultados
productivos. Fíjese que el pasado año la ganancia fue de 700 000
pesos y el costo por peso disminuyó a 67 centavos, lo cual se
revierte en mejores salarios y condiciones de vida para los
trabajadores, expresa el maestro dulcero.
Mientras
tenga fuerzas —añade— estaré aquí prestando mis
servicios para que la fábrica no pare ni un minuto. Si eso sucede,
ganamos nosotros, la empresa y el país.
| Las principales líneas
productivas de MADI son las pulpas de mango, frutabomba,
guayaba y piña; frutabomba en trozos, puré de tomate,
encurtidos, mermelada de piña ligada con frutabomba y la
pasta de ajo. El 95% de las
materias primas que procesa la
fábrica provienen de la Empresa Agropecuaria de Santo
Domingo a la cual pertenecen, o de otras entidades de la
provincia.
Con
sus producciones, la fábrica de conservas de Manacas
también contribuye a sustituir tradicionales importaciones,
como la pasta de tomate, buena parte de la cual era
adquirida en el exterior dos años atrás. |
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