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Algo que necesita la Agricultura pinareña
Aprender a convivir con los huracanes
Entre sus incuestionables beneficios, llevar la
ciencia al surco puede ayudar a esta provincia a asumir ese reto
RONALD SUÁREZ RIVAS
Ante el reto de aprender a convivir con los huracanes, la
agricultura .pinareña
toma medidas para mitigar el impacto de esos devastadores fenómenos
naturales.
Su
tamaño hace que las variedades de bajo porte sean más resistentes a
los vientos.
Para la provincia no queda otra opción, teniendo en cuenta que en
la última década se vio afectada por ellos en varias oportunidades.
Pérdidas severas en la masa animal, instalaciones destrozadas,
plantaciones destruidas y por consiguiente, un marcado
desabastecimiento en las tarimas de los mercados, han sido una y
otra vez resultado de hallarse en una de las rutas más transitadas
por los ciclones tropicales.
Sin embargo, aun cuando se trata de un "mal inevitable", los
especialistas coinciden en que mediante la acción inteligente del
hombre, es posible atenuar sus efectos.
El
hecho de que muchos productores desconozcan sus ventajas, limita en
la actualidad el impacto de la biofábrica.
"Al paso de un huracán, inmediatamente se indica sembrar cultivos
de ciclo corto, pero el más corto de todos tarda semanas en aportar
alimentos y la gente tiene que comer al otro día", advierte el
Doctor en Ciencias Sergio Rodríguez Morales, director del Instituto
Nacional de Investigaciones de Viandas Tropicales (INIVIT).
Ante esa realidad, el reconocido científico señala la necesidad
de potenciar plantaciones capaces de soportar los embates de los
huracanes y que puedan cosecharse de inmediato. "Es el caso de la
malanga, el boniato, la calabaza", explica.
Convencida de ello, la agricultura pinareña trabaja hoy por
llevar tales indicaciones al surco. Junto al rescate de cultivos que
casi habían desaparecido como la malanga, se introducen otros como
el plátano de bajo porte.
Sergio
Rodríguez, director del INIVIT, institución que radica en Villa
Clara.
La ingeniera Maylín Estévez López, especialista de la biofábrica
de la provincia, comenta que se trata de variedades obtenidas en
varias instituciones científicas del país, tanto de fruta como de
vianda, más pequeñas que las promovidas hasta ahora, en busca de
lograr cierta resistencia a los vientos.
"La cepa (tallo) es más ancha y la altura oscila entre 1,75 y dos
metros, a diferencia de las tradicionales, que pueden llegar a
cuatro."
El desarrollo de esta iniciativa —rememora— surgió en respuesta a
las pérdidas registradas con frecuencia en las áreas de plátano.
"Por las características geográficas de Cuba, una isla larga y
estrecha, aunque no haya ciclón, siempre nos afectan los vientos. De
modo que se procuró buscar plantas de un porte más bajo en aras de
reducir su impacto."
Pero no es esta la única ventaja. "Las variedades pequeñas
poseen, además, mayor resistencia a las enfermedades, facilitan el
tratamiento fitosanitario de los sembrados y su cosecha", añade
Estévez.
Con tales referencias, en diferentes puntos del territorio se han
establecido plantaciones a fin de evaluar el comportamiento ante los
distintos tipos de suelo, asegura Juan García, encargado de la
actividad de viandas en la delegación provincial de la Agricultura.
"La acogida de los productores ha sido favorable", destaca el
funcionario.
No obstante, los especialistas advierten que para poder extender
en poco tiempo esta experiencia, es preciso vencer la reticencia de
no pocos campesinos a contratar las simientes en la biofábrica.
"A pesar de todo lo que ha avanzado nuestro país en materia de
ciencia, todavía abundan los productores que desconocen las bondades
de la biotecnología. No son pocos los que no saben qué es una
biofábrica, ni sus ventajas, y que optan por sacar las semillas de
sus propias plantaciones, para no tener que comprarlas", comenta
Maylín Estévez.
"Esto constituye un ahorro entre comillas", valora el director
del INIVIT.
"Una vitroplanta es una semilla básica de alto potencial, que
garantiza de tres a cinco campañas. De modo que, si usted invierte
en ella alrededor de un peso, pero luego obtiene el 40 % más de
rendimiento durante varios años, saque cuentas para ver cuántas
veces se recupera ese dinero", expone Sergio Rodríguez.
Por tanto, los especialistas alertan que para poder concretar en
el campo una estrategia capaz de lograr una respuesta más rápida y
efectiva de la agricultura tras el paso de los huracanes, además de
impulsar determinadas variedades y tecnologías, es necesario
reforzar las acciones de capacitación a la base productiva, o sea,
de los hombres y mujeres encargados de llevar al surco los
resultados de la ciencia. |