|
Amplían acciones para proteger el medio ambiente
Pastor Batista Valdés
LAS TUNAS.— Acciones y resultados concretos siguen avalando la
responsabilidad con que Cuba ha asumido, durante todos estos años,
la esencia de convenios y protocolos internacionales como los
rubricados por numerosos países en Viena y Montreal (1985 y 1987),
para proteger la capa de ozono.
Tal realidad late en más de 40 proyectos implementados ya con ese
urgente propósito, según trascendió aquí durante un intercambio
entre especialistas de la Oficina Técnica de Ozono (OTOZ),
subordinada al Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente (CITMA),
y representantes de las provincias.
En ese terreno, sobresale el trabajo para reducir y eliminar el
uso de sustancias agotadoras de la capa de ozono (SAO), empeño que
le ha posibilitado al país superar una fase inicial en torno a los
clorofluorocarbonos (CFC) y comenzar una segunda etapa, más compleja
y prolongada (entre 15 y 20 años), para poner fin al nocivo empleo
de hidroclorofluorocarbonos (HCFC).
Según explica el Doctor en Ciencias Nelson Espinosa Pena,
director de la OTOZ, la organización de un sistema coherente e
integrado permite reconvertir o sustituir equipos consumidores de
sustancias agresivas al ozono, aplicar otras medidas y prescindir de
la compra de CFC (desde el pasado año), en tanto se han eliminado
también los halones en la extinción de incendios y el bromuro de
metilo en la fumigación de cultivos y en almacenes e instalaciones.
Por su rápida y eficaz actividad, Cuba es de los países que
logran sustituir toda la refrigeración doméstica (más de 2,6
millones de unidades) por equipos que no emplean CFC.
Libres también de esos elementos están los aerosoles industriales
presurizados y los inhaladores de dosis metrada (salbutamol y
fluticasona), producidos en dos plantas cubanas, de extraordinario
valor para la salud humana y para preservar la referida capa de
ozono.
Igual beneficio anuncian ya las primeras experiencias en varios
hospitales del archipiélago (proyecto que solo incluye inicialmente
a seis países), para demostrarle a la comunidad mundial que en
unidades de salud, centros científicos y edificios públicos se
pueden sustituir Chillers de R 11, para evitar emisiones de carbono
hacia la atmósfera, e incluso ahorrar energía.
Revelaciones en torno a la capacitación de unos 5 300 mecánicos y
técnicos, la supervisión aduanera (para impedir la entrada de SAO) y
las facilidades que ofrece el Estado para reconvertir equipos que
pueden agredir al ozono, indican también el rigor y la integralidad
con que trabaja Cuba, como signataria de los mencionados acuerdos y
ocupante de la vicepresidencia de la Convención de Viena.
Aun cuando los expertos consideran que las concentraciones de
cloro y bromo tienden a disminuir, la recuperación de los daños en
la capa avanza a un lento ritmo, entre otras razones porque no todos
los países han asumido igual sus compromisos para detener y reducir
el inmenso agujero, cuyas dimensiones alcanzaban 29,5 millones de
kilómetros cuadrados sobre la Antártica en el 2006, equivalentes al
tamaño de Estados Unidos y Canadá. |