Abrir todas las puertas al conocimiento

Félix González Viego, presidente de la Asociación Nacional de Agricultores Pequeños (ANAP), habla sobre el reto de incorporar a personal técnico calificado a las cooperativas cubanas

Dilbert Reyes Rodríguez

Las discusiones que a lo largo del país realizan por estos días los campesinos cubanos, han convertido en recurrente un tema de significación mayúscula en la pretensión de lograr suficiencia y eficiencia alimentarias.

El pasado año firmamos convenios con los centros de investigación, que son los soportes de la capacitación técnica del sistema y de los movimientos de avanzada que tenemos, expresó el Presidente de la ANAP.

Ninguna de las asambleas provinciales de la Asociación Nacional de Agricultores Pequeños (ANAP), ha dejado de señalar como necesidad urgente la incorporación efectiva de fuerza técnica calificada al sector cooperativo, a fin de promover un impulso real de la producción a partir del conocimiento y la ciencia aplicados directamente en el surco.

La tierra reclama al técnico o al ingeniero que la haga producir en cada palmo útil, pero también apremia que le multiplique el rendimiento y le saque más provecho al campo cultivado o al ganado existente.

Ante tal exigencia, la dirección de la ANAP no permanece ajena, y su máximo dirigente, Félix González Viego, dialogó con Granma sobre el asunto.

¿Qué adjetivo puede juzgar la incorporación y presencia actual de personal técnico calificado en las cooperativas cubanas?

"Insuficiente. En el escenario actual de la agricultura cubana, tanto las cifras de técnicos incorporados hoy a las bases campesinas, como los que logremos sumar con las acciones más inmediatas, siguen siendo insuficientes.

"Son muchos los retos que nos están imponiendo la situación climática y medioambiental, la necesidad de incrementar los rendimientos de las cosechas, el mejoramiento de los suelos, el manejo de la masa animal, las tipicidades de cada región o rama agropecuaria, sea en la montaña o en el llano, en la ganadería mayor o la menor¼

"Por ejemplo, se habla mucho de la siembra de alimento animal, y no se habla de la conservación de ese alimento para los periodos secos. Eso lleva una tecnología, una conducción, una administración que debe tener una alta responsabilidad técnica, que va más allá del estado de deseo.

"Hay muchas regiones que pudiéramos llamarles zonas de silencio, a las cuales no hemos llegado aún con la voluntad del cambio, y sobre ellas orientamos trabajar con la mayor intención de revertir el fenómeno, pues no podemos mantener a la gente en la ignorancia supina de no aprovechar bien las potencialidades que sí existen".

¿Cuál es la estrategia que defienden y promueven los anapistas para revertir tal déficit?

"Con ese fin, el pasado año firmamos convenios con los centros de investigación, que son los soportes de la capacitación técnica del sistema y de los movimientos de avanzada que tenemos; por ejemplo, el de frutales liderado técnicamente por el Instituto de Frutales, la producción porcina rectorada por el Instituto Porcino, el arroz por el Instituto de Granos; involucrando también a las asociaciones como la Cubana de Técnicos Agrícolas y Forestales (ACTAF), de Producción Animal (ACPA) y de Técnicos Azucareros (ATAC).

"Por otra parte, todos los años se hacía una demanda de la fuerza técnica requerida por el sistema de la agricultura, y en ese proceso las cooperativas realmente tenían poca participación. Como diferencia, este año logramos proponer la demanda desde la propia cooperativa, y aunque no hemos terminado de estudiarla en todas, ya superamos la cifra de 10 mil técnicos a preparar para el sector cooperativo y campesino en la red de politécnicos agropecuarios y universidades con carreras afines.

"Esto representa aproximadamente el 34 % de la demanda del sistema de la Agricultura en su conjunto, el cual tiene más de 400 empresas estatales, muchísimas Unidades Básicas de Producción Cooperativa (UBPC) y otro grupo de participantes. Ahora podrá contarse entre los beneficiarios de la fuerza calificada graduada en el país, a las 3 400 cooperativas que atiende la ANAP.

"Estamos insistiendo en lograr una vinculación real con los politécnicos, en formar círculos de interés en las cooperativas como un modo de estimular la vocación, que las aulas anexas funcionen también en nuestras bases campesinas, en las fincas de los productores líderes, donde son perfectamente practicables todos los contenidos de la teoría".

¿Alguna norma define la cantidad de profesionales que requeriría una cooperativa?

"No, porque las cooperativas tienen diferentes tamaños y características, se dedican a distintas cosas. Generalmente, nuestros agricultores no son especializados, y aunque los pueda atender una empresa especializada, está en una base productiva diversificada, y hoy su línea principal puede ser el tabaco, pero mañana desarrolla otra o la incorpora.

"Un ejemplo está en el impulso de la producción de frijoles en Pinar del Río con los propios tabacaleros. Unas cuatro mil toneladas se están acopiando en esa provincia con las fuerzas de ese sector.

"No obstante, sí es importante orientar de algún modo la incorporación de personal calificado a las direcciones de las cooperativas, para que desde un puesto elegido por la masa campesina y con facultades de conducción, practique e irradie conocimientos, y promueva el interés por aplicar ciencia y tecnología en función de la producción y la eficiencia.

"El éxodo de los técnicos de la agricultura es un reto que el país siempre ha tenido. Con el reordenamiento de la industria azucarera, por ejemplo, algunos salieron del sector; sin embargo, el proceso actual de entrega de tierras en usufructo ha generado que muchos de aquellos regresaran como productores, y ahora directamente sobre el surco puedan explotar todo el caudal de conocimientos que poseen. Su incorporación puede impactar favorablemente en el resto de los productores si los aprovechamos bien, si hacemos funcionar de verdad a la cooperativa, y que en esa colmena de trabajo revolucionario el conocimiento se extienda como un elemento solidario y útil.

"Hoy hay más condiciones para que las cooperativas, en la medida en que mejoren su solvencia, puedan hacer cada vez mejores ofertas económicas que retribuyan el trabajo de estos profesionales, y ayuden a estimular la vinculación con los campesinos a través de la prestación de servicios.

"Es una necesidad urgente evitar el daño silente que provoca ser pasivos en la dirección técnica de nuestras bases, no aprovechar las capacidades de reproducción de los animales, no alimentarlos bien, no preparar la tierra como se debe, no sembrar la mejor semilla¼ ., y eso puede ayudar a resolverlo la incorporación constante e inteligente de fuerza técnica calificada, a la vez que tributa de un modo determinante al vigor económico de las cooperativas.

"Claro, aparejado a las condiciones económicas, también decide el tratamiento que le demos desde las juntas directivas, el reconocimiento social, la motivación y otros detalles subjetivos; pero estas son cosas que pueden promoverse en el seno de las propias cooperativas, y que nuestros campesinos practican bien, porque son humildes, agradecidos, y saben acoger con hospitalidad a todo el que trabaja en su ámbito".

 

| Portada  | Nacionales | Internacionales | Cultura | Deportes | Cuba en el mundo |
| Comentarios | Opinión Gráfica | Ciencia y Tecnología | Consulta Médica | Cartas| Especiales |

SubirSubir